DIOS NOS LIBRE DE LOS LIBROS MALOS
QUE DE LOS BUENOS YA ME LIBRARÉ YO
Para qué tantos libros, tantos papeles, tantas pamplinas.
Lo bonito es una pierna de mujer
-la izquierda a ser posible-,
un bosque bajo la lluvia, un buque norteamericano caído
en
manos del enemigo,
hay tanto que contemplar,
excepto la televisión,
cómo perder el tiempo en leer, pasar la página, cuidarse
las anginas,
cuánto mejor callejear a la deriva,
esto sí que es un libro lo que se dice un libro de tamaño
natural
lleno de gente, tiendas, puestos de periódicos, casas en
construcción
y otros versos.
Blas de Otero
«Peñalabra», Pliegos de Poesía, nº 4, verano 1972, Santander