Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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21 de febrero de 2026

Gustavo Adolfo Bécquer - Rima VII (Del salón en el ángulo oscuro…)

 

Rima VII  

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve,
que sabe arrancarlas!

¡Ay, —pensé—, cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!

Gustavo Adolfo Bécquer


16 de septiembre de 2025

Gabriel Celaya - Quien me habita

 

Los poemas incluidos en este volumen obtuvieron el primer premio en el concurso organizado el año 1936, con ocasión del centenario de Bécquer, por el Lyceum Club Femenino. Con excepción de Tierra (publicado en el núm. de Floresta) y Primavera (fragmentariamente publicados en el número 4 de «Cuadernos de Poesía»), estos poemas han permanecido inéditos hasta hoy.

[Público en el blog el primero de ellos. El resto pueden leerse en el enlace de abajo.]



QUIEN ME HABITA

                                      Car Je «est» un autre.
                                                   Rimbaud


¡Qué extraño es verme aquí sentado,
y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar,
y oír como una lejana catarata que la vida se de rrumba,
y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar!

¡Qué extraño es verme aquí sentado!
¡Qué extraño verme corno una planta que respira,
y sentir en el pecho un pájaro encerrado,
y un denso empuje que se abre paso difícilmente
por mis venas!

¡Qué extraño es verme aquí sentado,
y agarrarme una mano con la otra,
y tocarme, y sonreír, y decir en voz alta
mi propio nombre tan falto de sentido!

¡Oh, qué extraño, qué horriblemente extraño!
La sorpresa hace mudo mi espanto.
Hay un desconocido que me habita
y habla como si no fuera yo mismo.

Gabriel Celaya



La soledad cerrada / Rafael Múgica.- San Sebastián: Gráfico-Editora, 1947.- 93 p.; 17 cm.- (Cuadernos de poesía "Norte")
Ed. facs.: Donostia-San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, Departamento de Cultura, Euskara, Juventud y Deportes, 1999.


(Fuente)



28 de junio de 2025

Julio Llamazares - Paisaje y memoria

 

PAISAJE Y MEMORIA

Antes de la mirada el paisaje sólo era territorio. La frase es de Joan Nogué, geógrafo catalán estudioso del paisaje, a cuya interpretación ha dedicado muchas horas. Para Nogué, como para tantos paisajistas y geógrafos, el paisaje es una construcción social con efectos sobre las personas, pero también un producto de la actividad de éstas. Sin la mirada del hombre el paisaje no existe y sin su intervención tampoco.

He recordado a Nogué estos días a propósito de la polémica que se ha desatado en Soria ante la posibilidad de que el machadiano Cerro de los Moros, que mira al Duero por el que paseó el poeta, se vea transformado por una urbanización que prevé construir 1.200 viviendas justo sobre la perspectiva del río, allí donde San Polo y San Saturio continúan custodiando los árboles añosos que conservan en sus cortezas los corazones y los nombres que inmortalizó Machado (“Estos chopos del río que acompañan/ con el sonido de sus hojas secas/ el son del agua cuando el viento sopla/ tienen en sus cortezas/ grabadas iniciales que son nombres/ de enamorados, cifras que son fechas…”) y frente al romántico monte de las Ánimas en el que Gustavo Adolfo Bécquer, otro poeta andaluz, situó una de sus famosas Leyendas. Suficiente motivo para que los sorianos y muchos otros que no lo son, pero que aman a Machado y la ciudad, hayan alzado sus voces contra lo que a todas luces es un sacrilegio cultural y estético. Técnicamente, el debate se libra en términos legalistas, con un Ayuntamiento obligado a cumplir la decisión tomada por una corporación anterior que declaró urbanizables los terrenos y cuyo incumplimiento sería una ilegalidad (la única posibilidad que el Ayuntamiento de Soria tiene es permutar los terrenos por otros o comprárselos a la promotora, algo imposible para su tesorería), pero emocional y culturalmente trasciende la cuestión legal, como se ha puesto de manifiesto estos días. Un escrito promovido por el Instituto de Estudios Sorianos y firmado por dos centenares de personas ha hecho que la polémica salte las fronteras de Soria para alcanzar a España y al mundo entero. Machado, el gran poeta español del siglo XX junto con Lorca, universalizó la ciudad de Soria y lo que suceda en ella interesa a todo el planeta.

Decía alguien que los paisajes no existen hasta que los colonizan los escritores o los pintores y esa curva de ballesta que el río Duero traza a los pies de Soria es el ejemplo más claro de que es así. La mirada de Antonio Machado compuso ese lugar para nosotros y ya siempre será como él lo cantó en sus versos, impregnado el paisaje de la emoción que a él le produjo y que es ya patrimonio de todos independientemente de su propiedad real. El paisaje es memoria y como tal nos pertenece a todos, y más en el caso de que constituya un patrimonio cultural y estético, como es el de Soria para su suerte.

Hasta el Romanticismo el paisaje era el decorado del teatro de la vida de los hombres, el telón el fondo del escenario que para nada o muy poco influía en la obra, pero hoy ya sabemos que el paisaje es algo más y lo sabemos por personas como Machado, gente que entendió muy pronto que el paisaje es el alma de las personas, el espejo que refleja sus emociones y sus deseos y que los guarda cuando desaparecen.

Julio Llamazares


(El País, 6-2-2021)




28 de marzo de 2025

Miguel Hernández - El ahogado del Tajo

 

EL AHOGADO DEL TAJO

(Gustavo Adolfo Bécquer)


No, ni polvo ni tierra;
inacallable metal líquido eres.

Un flujo de campanas de bronce turbio y trémulo,
un galope de espadas de acero circulante jamás enmohecido,
te preservan del polvo.
Y en vano se descuelga de los cuadros
para invadirte: te defiende el agua;
y en vano está la tierra reclamando su presa
haciendo un hueco íntimo en la grama.

Guitarras y arpas, liras y sollozos,
sollozos y canciones te sumergen en música.

Ahogado estás, alimentando flautas
en los cañaverales.

Todo lo ves tras vidrios y ternuras
desde un Toledo de agua sin turismo
con cancelas y muros de especies luminosas.

¡Qué maitines te suenan en los huesos,
qué corros te rodean de llanto femenino,
qué ataúdes de luna acelerada
renuevan sus rebaños de espuma afectuosa a cada instante!

¿Te acuerdas de la vida,
compañero del sapo que humedece las aguas con su silbo?
¿Te acuerdas del amor que agrega corazón,
quita cabellos, cría toros fieros?

¿Te acuerdas que sufrías oyendo las campanas,
mirando los sepulcros y los bucles,
errando por las tardes de difuntos,
manando sangre y barro que un alfarero luego
recogió para hacer botijos y macetas?

Cuando la luna vierte su influencia
en las aguas, las venas y las frutas,
por su rayo atraído flotas entre dos aguas
cubierto por las ranas de verdes corazones.

Tu morada es el Tajo: ahí estás para siempre
dedicado a ser cisne por completo.
Las cosas no se nublan más en tu corazón;
tu corazón ya tiene la dirección del río;
los besos no se agolpan en tu boca
angustiada de tanto contenerlos;
eres todo de bronce navegable,
de infinitos carrizos custodiosos,
de acero dócil hacia el mar doblado
que lavará tu muerte toda una eternidad.

Miguel Hernández

(1935 -1936)



10 de noviembre de 2022

Luis Cernuda - Donde habite el olvido

 

DONDE HABITE EL OLVIDO

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda


Donde habite el olvido (1934)