Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1

31 de mayo de 2025

Bertolt Brecht - El regreso

 

El regreso

Mi ciudad natal, ¿cómo la encuentro?
Después de los enjambres de bombarderos
vuelvo a casa.
¿Dónde está? Donde están
las montañas enormes de humo.
Aquélla en medio del incendio,
ésa es.

Mi ciudad natal, ¿cómo me recibe?
Delante de mí van los bombarderos. Enjambres mortales
anuncian mi regreso. El ardor del incendio
precede al hijo.

Bertolt Brecht


Más de cien poemas. Traducción de Vicente Forés, Jesús Munárriz y Jenaro Talens, Hiperión, 4ª ed. 2008; 1ª ed. 1998. Edición bilingüe


Die Rückkehr

Die Vaterstadt, wie find ich sie doch?
Folgend den Bomberschwärmen
Komm ich nach Haus.
Wo denn liegt sie? Wo die ungeheueren
Gebirge von Rauch stehn.
Das in den Feuern dort
Ist sie.
Die Vaterstadt, wie empfängt sie mich wohl?
Vor mir kommen die Bomber. Tödliche Schwärme
Melden euch meine Rückkehr. Feuersbrünste
Gehen dem Sohn voraus.


1943




Una fotografía de Carlo Bevilacqua

 


Carlo Bevilacqua - Fe [Fede], 1955



Claudio Rodríguez - Tiempo mezquino

 

TIEMPO MEZQUINO

Hoy con el viento del Norte
me ha venido aquella historia.
Mal andaban por entonces
mis pies y peor mi boca
en aquella ciudad de hosco
censo, de miseria y de honra.
Entre la vieja costumbre
de rapiña y de lisonja,
de pobre encuesta y de saldo
barato, iba ya muy coja
mi juventud. ¿Por qué lo hice?
Me avergüenzo de mi boca
no por aquellas palabras
sino por aquella boca
que besó. ¿Qué tiempo hace
de ello? ¿Quién me lo reprocha?
Un sabor a almendra amarga
queda, un sabor a carcoma;
sabor a traición, a cuerpo
vendido, a caricia pocha.

Ojalá el tiempo tan sólo
fuera lo que se ama. Se odia
y es tiempo también. Y es canto.
Te odié entonces y hoy me importa
recordarte, verte enfrente
sin que nadie nos socorra
y amarte otra vez, y odiarte
de nuevo. Te beso ahora
y te traiciono ahora sobre
tu cuerpo. ¿Quién no negocia
con lo poco que posee?
Si ayer fue venta, hoy es compra;
mañana, arrepentimiento.
No es la sola hora la aurora.

Claudio Rodríguez


Alianza y condena (1965)




Manuel Moya - Las islas intuidas


LAS ISLAS INTUIDAS    

No abdiques de tu memoria ni quemes esas cartas:
a las islas no se llega por el mar ni por la vida.
Existen allá donde la luz cruza el espejo,
llevándose al marchar su voz más jonda.
Serán bajo los cuerpos esas playas
que nadie nunca vio, que nadie nunca olvida.

Manuel Moya

(Fuenteheridos, 1960)


Las islas sumergidas. Qüásyeditorial, 1997



30 de mayo de 2025

Alberto García-Alix - Rosa era un ángel

 


Alberto García-Alix - Rosa era un ángel, 1982



Blanca Varela - A media voz

 

A MEDIA VOZ

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego


Blanca Varela



(Lima, 1926 - 2009)

Anna Magnani, por Herbert List

 


Herbert List (1903 - 1975) - Anna Magnani, San Felice, Italy, 1950


«Lasciami tutte le rughe, non me ne togliere nemmeno una. C’ho messo una vita a farmele!»

La célebre frase de la gran Anna Magnani a su truccatore (maquillador).



Yannis Yfantís - Espacio-tiempo

 

ESPACIO-TIEMPO

Tres días antes de morir el vecino
su perro aullaba, viendo
las fases de la muerte en el futuro.

Qué milagro, un perro
como el dios del Eclesiastés
que ve pasadas todas las cosas
a una distancia de tres días un perro
distinguió el acto de una muerte.

Yo, no obstante, encuentro que no soy
ni dios ni perro, pero algo
tengo del tedio del dios –
y algo de la tristeza del perro.

Yannis Yfantís


(Traducción de Mario Domínguez Parra)


Χωρόχρονος 

Τρεις μέρες πριν πεθάνει ο γείτονας,
ούρλιαζε το σκυλί του, βλέποντας
τις φάσεις του θανάτου στο μέλλον.

Τι θάμα, ένα σκυλί
σαν το θεό του Εκκλησιαστή
που βλέπει παρελθόντα όλα τα πράγματα
σ’ απόσταση τριών μερών ένα σκυλί
διέκρινε την πράξη ενός θανάτου

Εγ’ όμως βρίσκω πως δεν είμαι
ούτε θεός ούτε σκυλί, μα έχω
κάτι από την πλήξη του θεού –
και κάτι απ’ του σκυλιού τη θλίψη.



Από τη συλλογή Μανθρασπέντα (1977) του Γιάννη Υφαντή  (*)





29 de mayo de 2025

Jessica Lange en «El cartero siempre llama dos veces»

 



Jessica Lange en «The Postman Always Rings Twice» (1981), dirigida por Bob Rafelson.




Isla Correyero - Trío

 

TRÍO

Propuso un trío al festejar su vuelta.
Puse de lujo vasos y vajilla,
rosas y lirios en la mesa grande,
blanco mantel de acanalados pájaros.

Llegó preciosa cuando vino el otro,
los dos entraron juntos en la casa,
uno inflamó las velas y visillos,
la otra llenó mi copa de ginebra.

Bebimos sin comer, los tres a un tiempo,
la mesa se cubrió de fuego y hojas,
mi amada me ofreció su pan mojado,
y yo comí de él. El pan sangraba.

El afecto nos hizo inseparables.


Isla Correyero



28 de mayo de 2025

Horst Faas - «An American soldier wears a hand-lettered slogan on his helmet, 1965»

 


Horst Faas - An American soldier wears a hand lettered War Is Hell slogan on his helmet, Vietnam, 1965


Horst Faas (Berlín, 1933 - Múnich, 2012), fue un corresponsal gráfico de guerra que obtuvo dos premios Pulitzer.​​  (Wikipedia)



Juan Gelman - El juego en que andamos

 

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Juan Gelman




27 de mayo de 2025

Tasos Livaditis - Juego mortal

 

JUEGO MORTAL

Los muertos terminaron con las expectaivas o los sueños
los silencios de los amantes grandes como eternidades
el milagro es la tierna edad de la justicia
y la poesía: un juego en el que lo pierdes todo
para ganar, quizás una estrella inalcanzable.

Tasos Livaditis


(Traducción de Emmanuel Vinadier)


ΘΑΝΑΣΙΜΟ ΠΑΙΧΝΙΔΙ

Οι νεκροί τέλειωσαν με τις προσδοκίες ή τα όνειρα
οι σιωπές των εραστών μεγάλες σαν αιωνιότητες
το θαύμα είναι η παιδική ηλικία της δικαιοσύνης
κι ή ποίηση: ένα παιχνίδι που τα χάνεις όλα
για να κερδίσεις ίσως ένα άπιαστο αστέρι

Τάσος Λειβαδίτης, 



26 de mayo de 2025

«O Lola ch’ai di latti la cammisa»

 

O Lola ch’ai di latti la cammisa
Si bianca e russa comu la cirasa,
Quannu t’affacci fai la vucca a risa,
Biato cui ti dà lu primu vasu!
Ntra la porta tua lu sangu è sparsu,
E nun me mporta si ce muoru accisu…
E s’iddu muoru e vaju mparadisu
Si nun ce truovo a ttia, mancu ce trasu.


La serenata «O Lola», también conocida como «Siciliana» de la ópera Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni. Texto en dialecto siciliano; el resto de la obra está en italiano.

Maravillosa interpretación del tenor Alfredo Kraus, como Turiddu.


(Oh, Lola, tu camisa es blanca como la leche, / Tú eres blanca y roja como la cereza; / Tus labios sonríen cuando te asomas a la ventana, / ¡Dichoso quien te da el primer beso! / Tu umbral está salpicado de sangre /  Y no me importa si muero ahí. / Y si muero y voy al paraíso, / si no te encuentro allí, no entro.)



Estreno: 17 de mayo de 1890 en el Teatro Costanzi de Roma


Rafael Sánchez Ferlosio - 1811 o Los Canchos de Ramiro

1811 o Los Canchos de Ramiro

   Quince buitres imagino,
diez son negros, cinco pardos;
los pellejos del gañote,
rosa rojo amoratado
y el collar blanquiamarillo,
del plumón más delicado.
   Casacas de paño adusto,
gorgueras de gurrilato:
los alguaciles del viento
que expande luctuosos fastos;
alguaciles altaneros,
para honores funerarios:
inmensa corona alada
de los muertos no enterrados.
   Monjes sin regla y sin votos,
sin virtudes ni pecados;
pechos sin gozo y sin pena;
ojos sin risas ni llantos.
Eremitas de las cumbres,
vigías de los nublados,
dioses de cielos adversos
y de caminos contrarios.
   Los verás al sol poniente,
cuando aún doran sus rayos
las más altas cresterías
que coronan los barrancos,
en el cancho inaccesible,
dormitando.
   ¿Cavilan bienes o males?
¿Urden provechos o daños?
¿Huelen la pólvora muerta
de las guerras del pasado?
¿Tejen las hebras del cierzo
con sañas de empecinado?
¿Saben la tierra que mezcla
los cráneos de los soldados,
el cenagal que fue tumba
de cañones y caballos?
   Viandante, no les preguntes
cómo, ni dónde, ni cuándo,
ni esperes que ellos decidan
quién fue el bueno, quién fue el malo,
que el cabal sepulturero
no hace acepción de finados,
ni quiere oír de inocentes
ni conocer de culpados:
si banderas decidieron
y nombres discriminaron,
para matados a espada,
indiferencia es descanso.
   Alas abiertas y quietas
sobre los vientos más altos,
rueda de sol y de muerte
al mediodía girando.
Tampoco leerás en ella
agüjeros buenos o malos;
vuelo que escribe en redondo
no apunta predestinados,
garra que graba en carroña
cancela sinos marcados.
Cruda y desnuda memoria
despliega sobre los campos
el silencio de sus alas,
como un manto.

Rafael Sánchez Ferlosio


Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, Destino, 1993. Premio Nacional de Ensayo 1994




25 de mayo de 2025

Federico García Lorca - Adán

 

ADAN

Árbol de sangre moja la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
y un gráfico de hueso en la ventana.

Mientras la luz que viene fija y gana
blancas metas de fábula que olvida
el tumulto de venas en la huida
hacia el turbio frescor de la manzana.

Adán sueña en la fiebre de la arcilla
un niño que se acerca galopando
por el doble latir de su mejilla.

Pero otro Adán oscuro está soñando
neutra luna de piedra sin semilla
donde el niño de luz se irá quemando.

Federico García Lorca


Primeras Canciones, 1922



Federico García Lorca - A Carmela, la Peruana

 

A CARMELA, LA PERUANA

                        A Carmela Cóndon agradeciéndole unas muñecas


Una luz de jacinto me ilumina la mano
al escribir tu nombre de tinta y cabellera
y en la neutra ceniza de mi verso quisiera
silbo de luz y arcilla de caliente verano.

Un Apolo de hueso borra el cauce inhumano
donde mi sangre teje juncos de primavera,
aire débil de alumbre y aguja de quimera
pone loco de espigas el silencio del grano.

En este duelo a muerte por la virgen poesía,
duelo de rosa y verso, de número y locura,
tu regalo semeja sol y vieja alegría.

¡Oh pequeña morena de delgada cintura!
¡Oh Perú de metal y de melancolía!
¡Oh España, oh luna muerta sobre la piedra dura!

Federico García Lorca


(1929)



24 de mayo de 2025

Lichtenberg y los relojes de arena


Los relojes de arena no sólo recuerdan la rápida huida del tiempo, sino también el polvo en el que nos convertiremos.

Georg Christoph Lichtenberg


Cuadernos
Volumen I. Traducción de Carlos Fortea. Hermida Editores, 2015 [edición no bilingüe]


Die Sanduhren erinnern nicht bloß an die schnelle Flucht der Zeit, sondern auch zugleich an den Staub, in welchen wir einst verfallen werden.





Dos fotografías de Alessandra Sanguinetti

 




(De aquí)



Marcial - Contra Pontiliano, sin educación

 

CONTRA PONTILIANO, SIN EDUCACIÓN

Aunque se te saluda muchas veces, nunca saludas tú el primero:
     ¿así vas a seguir? Adiós, Pontiliano, para siempre.

Marcial


Adiós... = Es decir, que te mueras


Epigramas I (Marcial) Introducción, traducción y notas de Juan Fernández Valverde y Antonio Ramírez de Verger, Biblioteca Clásica Gredos, 1997



Dos fotografías de Stanley Kubrick

 




Stanley Kubrick (1928 - 1999) - Walking Away on the Streets of New York, 1948.




23 de mayo de 2025

Manoel de Barros - «Poema»

 







Manoel de Barros (1916 - 2014)



«Sebastião Salgado partiu hoje»

 


Sebastião Salgado, retratado por el escritor inglés Bryan Appleyard. La fotografía no tiene fecha, pero su autor nos dice: «Repost from the good old days when one met people and took pictures of them.»







Gabriel Celaya - La vida, ahí fuera

 

LA VIDA, AHÍ FUERA

Esa vida que no es mía y me rodea,
el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte
y el misterio de la vida siempre abierta,
lo que llamamos la vida
en el árbol, en las nubes y en el agua,
y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano,
y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra
en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:
La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro,
nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:
El total de lo sin fin y de la vida abierta.

Gabriel Celaya


Poemas órficos, 1978.



Grace Kelly, por Philippe Halsman

 



Grace Kelly, retratada por Philippe Halsman (fotografía utilizada para la portada de la revista Life, 26 de abril de 1954)



Luis Cernuda - Góngora

 

GÓNGORA

El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo,
El poeta cuya palabra lúcida es como diamante,
Harto de fatigar sus esperanzas por la corte,
Harto de su pobreza noble que le obliga
A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las sombras,
Más generosas que los hombres, disimulan
En la común tiniebla parda de las calles
La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje;
Harto de pretender favores de magnates,
Su altivez humillada por el ruego insistente,
Harto de los años tan largos malgastados
En perseguir fortuna lejos de Córdoba la llana y de su muro excelso,
Vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso.
Ya restituye el alma a soledad sin esperar de nadie
Si no es de su conciencia, y menos todavía
De aquel sol invernal de la grandeza
Que no atempera el frío del desdichado,
Y aprende a desearles buen viaje
A príncipes, virreyes, duques altisonantes,
Vulgo luciente no menos estúpido que el otro;
Ya se resigna a ver pasar la vida tal sueño inconsistente
Que el alba desvanece, a amar el rincón solo
Adonde conllevar paciente su pobreza,
Olvidando que tantos menos dignos que él, como la bestia ávida
Toman hasta saciarse la parte mejor de toda cosa,
Dejándole la amarga, el desecho del paria.

Pero en la poesía encontró siempre, no tan sólo hermosura, sino ánimo,
La fuerza del vivir más libre y más soberbio,
Como un neblí que deja el puño duro para buscar las nubes
Traslúcidas de oro allá en el cielo alto.
Ahora al reducto último de su casa y su huerto le alcanzan todavía
Las piedras de los otros, salpicaduras tristes
Del aguachirle caro para las gentes
Que forman el común y como público son arbitro de gloria.
Ni aun esto Dios le perdonó en la hora de su muerte.
Decretado es al fin que Góngora jamás fuera poeta,
Que amó lo oscuro y vanidad tan sólo le dictó sus versos.
Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por sus dogmas,
No gustó de él y le condena con fallo inapelable.

Viva pues Góngora, puesto que así los otros
Con desdén le ignoraron, menosprecio
Tras del cual aparece su palabra encendida
Como estrella perdida en lo hondo de la noche,
Como metal insomne en las entrañas de la tierra.
Ventaja grande es que esté ya muerto
Y que de muerto cumpla los tres siglos, que así pueden
Los descendientes mismos de quienes le insultaban
Inclinarse a su nombre, dar premio al erudito,
Sucesor del gusano, royendo su memoria.
Mas él no transigió en la vida ni en la muerte
Y a salvo puso su alma irreductible
Como demonio arisco que ríe entre negruras.

Gracias demos a Dios por la paz de Góngora vencido;
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora exaltado;
Gracias demos a Dios, que supo devolverle (como hará con nosotros),
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

Luis Cernuda


Como quien espera el alba [1941 - 1944], en La realidad y el deseo



22 de mayo de 2025

María Kendrou-Agathopoúlou - Cuando se ennegrecen los sueños

 

CUANDO SE ENNEGRECEN LOS SUEÑOS

Busco mi propia bandera
Estos harapos descoloridos
Por el sol
Se volvieron vendajes sucios
Se pegaron a mi cuerpo
Penetraron mis entrañas

Busco mi propia bandera
Observo la composición de los colores
Observo sobre todo el mar
Cuando anochece
Y no sé cómo nombrarlo
Cuando todos los sueños se ennegrecen

María Kendrou-Agathopoúlou

(Salónica, 1930)


(Versión de Francisco Torres Córdova en La Jornada - Semanal)



ΤΗΝ ΩΡΑ ΠΟΥ ΜΑΥΡΙΖΟΥΝ ΤΑ ΟΝΕΙΡΑ

Ψάχνω τη δική μου σημαία
Αυτά τα ξέθωρα κουρέλια
Κάτω απ’ τον ήλιο
Έγιναν βρόμικοι επίδεσμοι
Κόλλησαν στο κορμί μου
Μπήκαν μέσα στα σπλάχνα μου

Ψάχνω τη δική μου σημαία
Μελετώ τη σύνθεση των χρωμάτων
Μελετώ προπάντων τη θάλασσα
Την ώρα που νυχτώνει
Και δεν ξέρω πώς να την ονομάσω
Την ώρα που μαυρίζουν όλα τα όνειρα

Μαρία Κέντρου-Αγαθοπούλου




21 de mayo de 2025

Francis Bacon - Papa

 



Francis Bacon (1909 - 1992) - Papa, c. 1958. Oli sobre tela. 195,9 x 141,9 cm. Venut per Sotheby's el 2019. 


(Galería de Lluís Ribes Mateu en Flickr)


Titos Patrikios - Te encuentra la poesía (IX)

 

TE ENCUENTRA LA POESÍA 

IX

Allí donde cavilas quién eres y qué hiciste
cuánto te abriste a los otros para que te aceptaran
cuánto ostentaste ante el público para agradarle
cómo te cerraste tanto para protegerte
en qué fuiste responsable por aquellos que te rechazaron
durante cuánto lo dilataste también tú al rechazarlos
cuándo diste una mano a alguien que lo necesitaba
cuándo abandonaste al hombre que tenía necesidad de ti
cuánto reaccionaste al ver enriquecerse
a aquellos que decían luchar por los pobres
cuando escuchabas declamar a favor de las víctimas
a aquellos que cometían injusticias teniendo siempre razón
cuánto fortaleciste a aquellos a los que te ofreciste para que te tiranicen TE ENCUENTRA
cuánto ayudaste con tus obras a derrocarlos
hasta cuándo aceptabas verdades monolíticas absolutamente
cuánto te opusiste a tu fe inquebrantable de cada momento
durante cuánto actuabas como creyente mientras ya no creías
cuánto te entregaste a tus impulsos, cuánto los domesticaste
cuánto avanzó tu conocimiento, cuánto se puso a prueba
hasta que logró convertirse en acto, dónde se malogró
cuánto tardaste o cuánto te apresuraste por una decisión crucial
Allí arriba te encuentra la poesía.

Titos Patrikios


El gran poeta griego Titos Patrikios cumple hoy noventa y siete años.

Traducción: Miguel Ángel Chiovetta (Su canal)


ΣΕ ΒΡΙΣΚΕΙ Η ΠΟΙΗΣΗ

IX

Εκεί που συλλογίζεσαι ποιος είσαι και τι έκανες
πόσο ανοίχτηκες στους άλλους για να σε δεχτούν
πόσο επιδείχτηκες στο κοινό για να του αρέσεις
πως κλείστηκες τόσο πολύ για να προστατευτείς
σε τι έφταιξες σ’ εκείνους που σε απέρριψαν
για πόσο το ανέβαλλες κι εσύ να τους απορρίψεις
πότε έδωσες ένα στήριγμα σε κάποιον που το χρειαζόταν
πότε εγκατέλειψες τον άνθρωπο που σε είχε ανάγκη
πόσο αντέδρασες όταν έβλεπες να πλουτίζουν
αυτοί που έλεγαν ότι μάχονται για τους φτωχούς
όταν άκουγες να δημηγορούν υπέρ των αδικημένων
εκείνοι που αδικούσαν έχοντας πάντα δίκιο
πόσο ενίσχυσες αυτούς που τους προσφέρθηκες να σε δυναστεύουν
πόσο με τη δράση σου βοήθησες να ανατραπούν
ως πότε απόλυτα δεχόσουν τις μονολιθικές αλήθειες
πόσο αντιπάλεψες την κάθε φορά ακράδαντή σου πίστη
για πόσο φερόσουν σαν πιστός ενώ πια δεν πίστευες
πόσο αφέθηκες στεις παρορμήσεις σου, πόσο τις δάμασες
πόσο προχώρησε η γνώση σου, πόσο δοκιμάστηκε
ως που κατόρθωσε να φτάσει η πράξη σου, πού στόμωσε
πόσο άργησες ή πόσο βιάστηκες για μια κρίσιμη απόφαση…
Εκεί απάνω σε βρίσκει η ποίηση.

Τίτος Πατρίκιος






20 de mayo de 2025

Una fotografía de Ramonfilia

 


Ramonfilia - Cracovia, Poland, 2010



Robert Walser - Ceniza, aguja, lápiz y cerilla

 

Ceniza, aguja, lápiz y cerilla

Una vez escribí un ensayo sobre la ceniza, que me granjeó no pocos aplausos y en el saqué a la luz un montón de cuestiones muy curiosas, entre otras la observación de que la ceniza no posee consistencia digna de mención. De hecho, sobre este objeto en apariencia tan poco interesante, cabe decir, tras un análisis más profundo, algunas cosas que en absoluto carecen de interés, como por ejemplo lo que sigue: Cuando se sopla la ceniza, no existe nada en ella que se niegue a dispersarse instantáneamente. La ceniza es la humildad, la insignificancia y la nimiedad mismas, y lo que es más bonito: está transida por la creencia de que no sirve para nada. ¿Se puede ser más inconsistente, débil y pobre que la ceniza? No es fácil. ¿Hay alguna cosa más dúctil y tolerante que ella? No. La ceniza no tiene carácter, y está más alejada de cualquier tipo de madera que el abatimiento de la alegría desbordante. Donde hay ceniza, en realidad no hay nada en absoluto. Pon tu pie encima de la ceniza y apenas notaras que has pisado algo. Sí, sí, así es, y no creo equivocarme mucho si me atrevo a manifestar la convicción de que basta abrir los ojos y mirar en derredor con atención para ver cosas que merecen que se las contemple con cierto sentimiento y cuidado. Ahí está, por ejemplo, la aguja que, como es sabido, es tan puntiaguda como útil, y no tolera que se la trate con rudeza, porque, por diminuta que sea, parece muy consciente de su valía. Por lo que hace al pequeño lápiz, es digno de ser tenido en cuenta porque hay que saber hasta la saciedad que se afila y se afila hasta que ya no queda nada que afilar, tras lo cual, inútil debido al uso despiadado, se le arroja a un lado, sin que a nadie se le ocurra dedicarle una palabrita de reconocimiento y gratitud por los múltiples servicios prestados. El hermano del lápiz se llama lápiz azul, y, como ya he referido en varias ocasiones, los dos lápices dignos de lástima se aman fraternalmente, pues han trabado entre sí una tierna e íntima amistad para toda la vida. Ahora, como seguro afirmará todo el mundo, ya son tres objetos sumamente singulares, memorables e interesantes los que, tanto uno como el otro, servirán a lo mejor alguna vez, es decir, si se tercia, para conferencias especiales.

¿Qué dice el lector sobre la cerilla o el fósforo, que es una personita tan amable como grácil, gentil y peculiar, que yace paciente, formal y obediente junto a numerosas compañeras en la caja de cerillas, donde parece soñar o dormir? Mientras la cerilla descansa en la caja, en paz y sin utilizar, no posee especial valor. Espera, por así decirlo, los acontecimientos venideros. Pero un buen día la sacan de allí, la aprietan contra la superficie del raspador, frotándolo con su pobre, buena, querida cabecita hasta que se prende fuego, entonces arde y se consume. Éste es el gran acontecimiento en la vida de la cerilla que, al cumplir la finalidad de su existencia y prestar su servicio caritativo, perece abrasada. ¿No es conmovedor? La cerilla tiene que consumirse miserablemente, perecer de manera lastimosa, para demostrar su encantadora utilidad, para despertar de la indolencia, inactividad e inutilidad y demostrar su valía, abrasándose en el fervor de servir y cumplir con su deber y obligación. Cuando la cerilla se alegra de su destino, muere, y cuando despliega su importancia, perece. Su alegría vital es su muerte, y su despertar, su final. Cuando ama y sirve, se desploma sin vida.


Robert Walser




David Mayor - Barrio

 

BARRIO

De la mano de mi madre
- con ese andar hasta el fin del mundo.

Memoria de calles sin asfaltar.
Tebeos en blanco y negro.
El ruido de los trenes de fondo llegando al Portillo.

Mi madre y todo su amor.
La vida en las manos
cuando Zaragoza era un barrio de mi barrio
y cada día una parada de autobús enseñaba
a estar solo y mirar
el espectáculo siempre formidable de lo que pasa a tu lado:
carteras a la espalda y perros lobo,
árboles recién plantados y el olor
del gasoil, niños con jerséis de cuello
vuelto y adultos vestidos como gigantes.

Una aurora que llegaba en los ojos de los míos,
en el tiempo que por entonces empezaba.
Todas las ventanas abiertas
para que entrara luz.


David Mayor

(1972)




(Leído en Rua das Pretas)



José Viñals - Clave

 

CLAVE

La forja
de un anillo
tiene sus secretos:
hay que empezar
por el centro vacío.

José Viñals



Caballo en el umbral  (Antología poética 1958 - 2006). Editora Regional de Extremadura, 2010




19 de mayo de 2025

Tres aforismos de Stanisław Jerzy Lec

 

En el mundo intelectual, dos fuerzas adquieren cada vez más importancia: la precisión y el balbuceo. La cuestión es impedir el nacimiento de una híbrida: el balbuceo preciso.

                                        *

Mi odio ha envejecido: se ha transformado en desprecio.

                                         *

¿Conoces el santo y seña para entrar en ti mismo?


Stanisław Jerzy Lec

(Leópolis, Ucrania, 1909 - Varsovia, 1966)



Pensamientos despeinados. Traducción de Elzbieta Bortkiewicz y Abraham Gragera. Pre-Textos, 2014.



Una fotografía de Marcin Kaniewski

 


Marcin Kaniewski - [Sin título], 2011




Stanislaw Wyspianski - Retrato de Ireny Solskiej

 


Stanislaw Wyspianski (1869-1907) - Retrato de Ireny Solskiej, 1904 (Museo Nacional, Poznan, Poland)





Wisława Szymborska - El odio

 

EL ODIO

Ved cuán activo está
y qué bien se conserva
el odio en nuestro siglo.
Con qué ligereza salva obstáculos,
y qué fácil le resulta saltar sobre su presa.

No es como los otros sentimientos.
Más viejo y, a la vez, más joven.
Por sí mismo genera la causa
de su despertar a la vida.
Duerme a veces, pero jamás con un sueño eterno.
Y el insomnio no le resta fuerzas, se las da.

Buenas son las religiones,
con tal de estar en la línea de salida.
Buenas son las patrias,
con tal de lanzarse a la carrera.
Al principio, incluso la justicia funciona.
Después correrá solo.
El odio. El odio.
La faz se le retuerce en una mueca
de amoroso éxtasis.

¡Qué anemia y apatía
la de los otros sentimientos!
¿Desde cuándo la fraternidad
arrastra multitudes?
¿Ha llegado alguna vez la compasión
primera a la meta?
¿A cuántos voluntarios seduce la duda?
El odio sí seduce, ¡y cómo!, es perro viejo.

Avispado, listo, trabajador.
¡Cuántos cantares ha compuesto!
¡Cuántas páginas de la historia ha numerado!
¡Cuántas alfombras humanas ha desplegado,
en cuántas plazas, en cuántos estadios!

No nos engañemos:
sabe crear belleza.
Espléndidos son sus incendios en la negra noche.
Soberbias las humaredas de sus explosiones al alba.
Imposible negar el patetismo de sus ruinas
ni el humor chabacano
de la única columna que queda en pie.

Es maestro del contraste
entre silencio y estruendo,
entre sangre roja y nieve blanca.
Y nunca jamás se cansa
del leitmotiv del verdugo pulcro
sobre la inmunda víctima.
Siempre dispuesto a nuevas tareas.
Si es necesario esperar, espera.
Dicen que es ciego. ¿Ciego?
Tiene los ojos de lince del francotirador
y mira el futuro con denuedo.
Él, sólo él.


Wisława Szymborska


De Fin y principio (1993), en Paisaje con grano de arena. Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Sławomirski. Lumen, 3ª ed. 2011



18 de mayo de 2025

Una fotografía de E.M. Crawford

 


E.M. Crawford - Profile (Cazadero, California), 2014



Años cincuenta en Alemania

 



Snap_200308 - Fünfziger Jahre 


(Galería de Stromboli - Flickr)



Jacques Prevert, con poema, y un retrato de Doisneau


 

Jacques Prevert (1900 - 1977), retratado por Robert Doisneau en 1955



EL TIEMPO PERDIDO

Ante la puerta de la fábrica
el obrero se para de repente
el buen tiempo le ha tirado
de la chaqueta
y cuando se vuelve
y mira al sol
bien rojo bien redondo
sonriendo en su cielo de plomo
que le guiña el ojo
familiarmente
Di camarada Sol
¿no te parece
una estupidez
regalarle al patrón
una mañana como ésta?”

Jacques Prévert


Palabras. Traducción de Federico Gorbea. Lumen, 2012, 3ª edición


LE TEMPS PERDU

Devant la porte de l'usine
le travailleur soudain s'arrête
le beau temps l'a tiré par la veste
et comme il se retourne
et regarde le soleil
tout rouge tout rond
souriant dans son ciel de plomb
il cligne de l'œil
familièrement
Dis donc camarade Soleil
tu ne trouves pas
que c'est plutôt con
de donner une journée pareille
à un patron?








17 de mayo de 2025

Un autorretrato de Diane Arbus

 



Diane Arbus (1923 - 1971) - Self portrait, 1960




Yorgos Seferis - Desasosiego

 

DESASOSIEGO

Por apagar su sed pugnaban tus labios
en busca del fresco prado regado del Eurotas
y tú a galope en pos de tu lebrel, no te alcanzaron
y de las puntas de tus senos destilaba el sudor.

Junio 1946?

Yorgos Seferis


Poesía completa, Versión de Pedro Bádenas de la Peña, Alianza Editorial, Madrid, 1986 


ΑΝΗΣΥΧΟΣ 

Για να ξεδιψάσουν τα χείλη σου πάλεψαν
αναζητώντας το φρέσκο ​​ποτιστικό λιβάδι του Ευρώτα
κι εσύ καλπάζοντας μετά το λαγωνικό σου, δεν σε έφτασαν
και ιδρώτα που αποστάζεται από τις άκρες των μαστών σας.

Γιώργος Σεφέρης


Una fotografía de Lupe Jelena

 


Lupe Jelena - Nati, Adrogué. Buenos Aires, 2010



Hedy Lamarr, por Laszlo Willinger

 



Hedy Lamarr (1914 - 2000), retratada por Laszlo Willinger en 1943



Una fotografía de Dora Maar

 


Dora Maar (1907 - 1997) - Untitled (Study of Beauty), 1936



16 de mayo de 2025

Manolis Anagnostakis - Hablo

 

HABLO…

Hablo de los últimos toques de trompeta de los soldados vencidos
De los últimos harapos de nuestras ropas de fiesta
De nuestros hijos que venden cigarrillos a los transeúntes
Hablo de las flores que se han marchitado en las tumbas y que la lluvia pudre
De las casas que se quedan abiertas sin ventanas como cráneos desdentados
De las chicas que mendigan mostrando en sus pechos las heridas
Hablo de las madres descalzas que se arrastran por las ruinas
De las ciudades llameantes, de los cadáveres apilados en las calles
De los poetas proxenetas que tiemblan por las noches en los umbrales
Hablo de las noches eternas cuando la luz se reduce al amanecer
De los camiones cargados y de los andares en baldosas húmedas
De los patios de las cárceles y de las lágrimas de los condenados a muerte.

Pero ante todo hablo de los pescadores
Que dejaron sus redes y siguieron Sus pasos
Y cuando Él se cansó ellos no reposaron
Y cuando Él los traicionó ellos no negaron
Y cuando Él fue glorificado ellos volvieron los ojos
Y sus compañeros les escupían y les crucificaban
Y ellos, serenos, toman el camino que no tiene límite
Sin que su mirada se oscurezca o se rinda

De pie y solos en medio de la terrible soledad de la multitud.

Manolis Anagnostakis



Μιλῶ…

Μιλῶ γιὰ τὰ τελευταῖα σαλπίσματα τῶν νικημένων στρατιωτῶν
Γιὰ τὰ κουρέλια ἀπὸ τὰ γιορτινά μας φορέματα
Γιὰ τὰ παιδιά μας ποὺ πουλᾶν τσιγάρα στοὺς διαβάτες
Μιλῶ γιὰ τὰ λουλούδια ποὺ μαραθήκανε στοὺς τάφους καὶ τὰ σαπίζει ἡ βροχὴ
Γιὰ τὰ σπίτια ποὺ χάσκουνε δίχως παράθυρα σὰν κρανία ξεδοντιασμένα
Γιὰ τὰ κορίτσια ποὺ ζητιανεύουν δείχνοντας στὰ στήθια τὶς πληγές τους
Μιλῶ γιὰ τὶς ξυπόλυτες μάνες ποὺ σέρνονται στὰ χαλάσματα
Γιὰ τὶς φλεγόμενες πόλεις τὰ σωριασμένα κουφάρια σοὺς δρόμους
Τοὺς μαστρωποὺς ποιητὲς ποὺ τρέμουνε τὶς νύχτες στὰ κατώφλια
Μιλῶ γιὰ τὶς ἀτέλειωτες νύχτες ὅταν τὸ φῶς λιγοστεύει τὰ ξημερώματα
Γιὰ τὰ φορτωμένα καμιόνια καὶ τοὺς βηματισμοὺς στὶς ὑγρὲς πλάκες
Γιὰ τὰ προαύλια τῶν φυλακῶν καὶ γιὰ τὸ δάκρυ τῶν μελλοθανάτων.

Μὰ πιὸ πολὺ μιλῶ γιὰ τοὺς ψαράδες
Π᾿ ἀφήσανε τὰ δίχτυά τους καὶ πήρανε τὰ βήματά Του
Κι ὅταν Αὐτὸς κουράστηκε αὐτοὶ δὲν ξαποστάσαν
Κι ὅταν Αὐτὸς τοὺς πρόδωσε αὐτοὶ δὲν ἀρνηθῆκαν
Κι ὅταν Αὐτὸς δοξάστηκε αὐτοὶ στρέψαν τὰ μάτια
Κι οἱ σύντροφοί τους φτύνανε καὶ τοὺς σταυρῶναν
Κι αὐτοί, γαλήνιοι, τὸ δρόμο παίρνουνε π᾿ ἄκρη δὲν ἔχει
Χωρὶς τὸ βλέμμα τους νὰ σκοτεινιάσει ἢ νὰ λυγίσει

Ὄρθιοι καὶ μόνοι μὲς στὴ φοβερὴ ἐρημία τοῦ πλήθους.

Μανόλης Αναγνωστάκης


(Traducción de Virginia López Recio en Panorama Griego)



Manolis Anagnostakis y el hecho de escribir

 

Me he visto obligado a modificar ligeramente la pregunta: ¿por qué escribía?, y no ¿por qué escribo? Ya que desde hace años no sólo no he escrito absolutamente nada —hablo de poesía, por supuesto— sino también porque me siento muy lejos de la poesía, de la mía y de la de los demás, hasta el punto de que me pregunto si estoy autorizado a participar en esta encuesta. No pertenezco a esa categoría de poetas de la que habla Rilke y encuentro más bien paradójica la frase de Baudelaire: «Es posible vivir dos días sin alimento, pero no sin poesía», a menos que el gran poeta jamás haya tenido hambre.

Es verdad que hubo un tiempo en que escribía, en que incluso escribía mucho, y que empecé muy joven.

Conozco poca gente que haya escapado en su juventud a esta tentación de la escritura, que es como una solución para deshacerse del exceso de emociones y de sensaciones que son patrimonio de esta edad.

Cuando las cosas se vuelven serias, se continúa escribiendo, y con más razón si se decide publicar.

Personalmente, descubrí muy joven que tenía algún talento para la versificación, y eso me proporcionó un sentimiento de superioridad frente a mis compañeros, a los que envidiaba por sus resultados en las disciplinas en que yo apenas destacaba, el futbol, por ejemplo.

Desde el día en que me convencí de que mis poemas no estaban tan mal —reconfortado en esto por la opinión de la gente más mayor y por las comparaciones que podía establecer al leer los poemas de los otros—, concebí la ambición de publicar una antología, después otra, y luego otra.

Evidentemente, nadie aspira al Nobel en sus primeros balbuceos —aunque yo albergase algunas dudas a este respecto—. Pero no es pequeña la ambición de convertirse en célebre desde joven y en ser objeto de discusión en ciertas capillas. La edición, la publicación de lo que se escribe es siempre una ambición.

Diré que me encontré en la poesía sin querer. Parece que un cromosoma especial determina esta particularidad. Habría preferido ser pintor, o mejor, músico, ni siquiera creador, simplemente un buen intérprete. Estas son las artes que me emocionan hoy, mientras que no tengo ya el mismo interés por la poesía.

El hecho de que en mi país sea considerado como un buen poeta y de que se lean mis poemas, ciertamente, aún me produce placer, pero ya no me halaga. No aflora ya la idea de que esto pueda conferirme una aureola o concederme cualquier superioridad sobre los demás.

En la época en que escribía habría sido incapaz de decir por qué escribía. Hoy, con el paso del tiempo, constato que escribía en condiciones difíciles, tanto para mí como para el país, porque sentía la necesidad de decir cosas que no podía decir en otra lengua, en un idioma secreto, elíptico, más o menos cifrado, el de la poesía por excelencia. Sentía la necesidad de hablar, con determinadas condiciones de censura, de autocensura, de mis experiencias personales, de mi vida erótica, de mis aventuras ideológicas. Sentía la necesidad de adaptar unas antenas familiares, personales e ideológicas a mi longitud de onda individual, de prolongar la acción.

Cosa curiosa, mis poemas no son nada herméticos en su primera lectura. Se ofrecen, sin dificultad incluso, a la comprensión más general. Quizá porque mi lengua es muy sencilla, cotidiana, y porque al lector le halaga creer que lee simplemente en verso la expresión de sus propios sentimientos, de sus propios pensamientos.

Quizá mi necesidad de expresión poética cesó cuando, poco a poco, con el paso del tiempo y la usura biológica, las ilusiones que ofrece esta clase de comunicación empezaron a disminuir, cuando el sueño quedó desmitificado.

Creo finalmente que la poesía es el instrumento por excelencia de la juventud, de la espontaneidad, de la época de los sueños voraces y pletóricos. Para muchos, cuando se prolonga más allá de este periodo, funciona como único sucedáneo de la acción. Quizá se trata de una ilusión todavía vital, o quizá de una escapatoria ante el encuentro esencial con la acción.


Manolis Anagnostakis


Grecia. Poeta nacido en 1925 en Salónica, de gran influencia. Destacan: Poemas 1941-1971 [Ed. Clásicas], Nueve maneras de mirar el cielo [Miguel Gómez Ed.].

(Fuentetaja)



15 de mayo de 2025

Una fotografía de Stephan Vanfleteren

 





Bertolt Brecht - Epitafio

 

EPITAFIO

Escapé de los tigres
Alimenté a las chinches
comido vivo fui
por las mediocridades.

Bertolt Brecht



EPITAPH 

Den Tigern ertrann ich
Die Wanzen nährte ich
Aufgefressen wurde ich
Von den Mittelmäßigkeiten





Más de cien poemas. Traducción de Vicente Forés, Jesús Munárriz y Jenaro Talens, Hiperión, 4ª ed. 2008; 1ª ed. 1998. Edición bilingüe



Elis Regina - Transversal do tempo

 

TRANSVERSAL DO TEMPO

As coisas que eu sei de mim
São pivetes da cidade
Pedem
Insistem e eu
Me sinto pouco à vontade
Fechada dentro de um táxi
Numa transversal do tempo
Acho que o amor
É a ausência de engarrafamento
As coisas que eu sei de mim
Tentam vencer a distância
E é como se aguardassem, feridas
Numa ambulância

As pobres coisas que eu sei
Podem morrer, mas espero
Como se houvesse um sinal
Sem sair do amarelo


Elis Regina


Composição de Aldir Blanc e João Bosco


1977


Una fotografía de Thomaz Farkas

 



 Thomaz Farkas (1924 - 2011) - Rio de Janeiro, 1947



Joan Margarit - Primer amor

 

PRIMER AMOR

Triste Girona de mis siete años:
en la posguerra los escaparates
tenían un color gris de penuria.
Y, sin embargo, en la cuchillería,
en cada hoja de acero destellaba la luz
como si se tratase de pequeños espejos.
Descansando la frente en el cristal,
miraba una navaja larga y fina,
bella como una estatua de mármol.
Puesto que en casa no querían armas,
fui a comprarla en secreto y, al andar,
la sentía, pesada, en mi bolsillo.
Cuando, a veces, la abría, muy despacio,
surgía, recta y afilada, la hoja
con esa conventual frialdad del arma.
Silenciosa presencia del peligro:
la oculté, los primeros treinta años,
tras los libros de versos y, después,
en un cajón, metida entre tus bragas
y entre tus medias.
Hoy, cerca ya de los cincuenta y cuatro,
vuelvo a mirarla, abierta en la palma de mi mano,
igual de peligrosa que en la infancia.
Fría, sensual. Más cerca de mi cuello.

Joan Margarit



PRIMER AMOR

En la Girona trista dels set anys,
on els aparadors de la postguerra
tenien un color gris de penúria,
la ganiveteria era un esclat
de llum en els petits miralls d’acer.
Amb el front descansant damunt del vidre,
mirava una navalla llarga i fina,
bella com una estàtua de marbre.
Com que els de casa no volien armes,
vaig comprar-la en secret i, en caminar,
la sentia, pesant, dins la butxaca.
A vegades l’obria a poc a poc,
i sorgia la fulla, recta i prima,
amb la conventual fredor de l’arma.
Presència callada del perill:
vaig amagar-la, els trenta primers anys,
rere llibres de versos i, després,
dins un calaix, entre les teves calces
i entre les teves mitges.
Ara, a prop de complir els cinquanta-quatre,
torno a mirar-la, oberta al meu palmell,
tan perillosa com a la infantesa.
Sensual, freda. Més a prop del coll.



(Traducción de Joan Margarit, aquí)

14 de mayo de 2025

Tres aforismos de Baldomero Fernández Moreno

 

Las noticias que se desmienten son siempre las más interesantes.

                               *

Morir es esperar a los demas.

                               *

Nada más certero que una bala perdida.


Baldomero Fernández Moreno 



Disparos al aire. Antología del aforismo en Hispanoamérica (Hiram Barrios). Ediciones Trea, 2022



Una fotografía de Adam Podstawczynski

 


Adam Podstawczynski  - */ , PanF+



Oliverio Girondo - Arena

 

ARENA

Arena,
y más  arena,
y nada más que arena

De arena el horizonte.
El destino de arena.
De arena los caminos.
El cansancio de arena.
De arena las palabras.
El silencio de arena.

Arena de los ojos com pupilas de arena.
Arena de las bocas con los labios de arena.
Arena de la sangre de las venas de arena.

Arena de la muerte...
De la muerte de arena.

¡Nada más que que de arena!


Oliverio Girondo



Persuasión de los días (1942)



13 de mayo de 2025

Dos aforismos de Nicolás Gómez Dávila

 

Envejecer con dignidad es tarea de todo instante.

                                    *

La prolijidad no es exceso de palabras, sino escasez de ideas.


Nicolás Gómez Dávila



Disparos al aire. Antología del aforismo en Hispanoamérica (Hiram Barrios). Ediciones Trea, 2022



Una fotografía de Marianna V.Y.

 



Marianna V.Y. - Come flores, 2012



Lorenzo Costa - Retrato de una mujer con collar de perlas

 


Lorenzo Costa (1460 - 1535) - Ritratto di una donna con una collana di perle, 1550



Rita Levi Montalcini

 

Ho perso un po’ la vista, molto l’udito. Alle conferenze non vedo le proiezioni e non sento bene. Ma penso più adesso di quando avevo vent’anni. Il corpo faccia quello che vuole. Io non sono il corpo: io sono la mente.

Rita Levi Montalcini



Pablo García Baena - Jardín

 

JARDÍN

La sonrisa apagada y el jardín en la sombra.
Un mundo entre los labios que se aprietan en lucha.
Bajo mi boca seca que la tuya aprisiona
siento los dientes fuertes de tu fiel calavera

Hay un rumor de alas por el jardín. Ya lejos,
canta el cuco y otoño oscurece la tarde.
En el cielo, una luna menos blanca que el seno
adolescente y frágil que cautivo en mis brazos.

Mis manos, que no saben, moldean asombradas
el mármol desmayado de tu cintura esquiva;
donde naufraga el lirio, y las suaves plumas
tiemblan estremecidas a la amante caricia.

Sopla un viento amoroso el agua de la fuente...
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,
húmedo como rosa que la aurora regase.

Cerca ya de la reja donde el jardín acaba
me vuelvo para verte última y silenciosa,
y de nuevo mi boca adivina en la niebla
el panal de tus labios que enamora sin verlo,
mientras tus manos buscan amapolas de mayo
en el prado enlutado de mi corbata negra.


Pablo García Baena 




12 de mayo de 2025

Reiner Kunze - Cada día

 

CADA DÍA

Cada día
es una carta

Cada tarde
la sellamos

La noche
se la lleva

Quién
la recibe

Reiner Kunze



JEDER TAG


Jeder tag
ist ein brief

Jeden abend
versiegeln wir ihn

Die nacht
trägt ihn fort

Wer
empfängt ihn




(Traducción: PLC)



Friedrich Schlegel - Filosofía y poesía

 

Donde termina la filosofía debe comenzar la poesía.

Friedrich Schlegel


 Wo die Philosophie aufhört, muß die Poesie anfangen.



Manuel Rivas - «Un home»

 

UN HOME

Aprendeu a escribir no servicio militar.
A raia da súa sinatura
risca como unlla que suca o xeo
no parabrisas dun tractor.
Pono nervioso o teléfono,
ese estraño que entra sen chamar á porta,
con zapatos de cidade,
e que o can non cheira.
Falar fala mui pouco.
A vida comeulle as palavras
ao tempo que agrandaba as mans.
Esas mans cavaron pozos e sostiveron tellados.
Nesas circunstancias cómpre ter a boca ben pechada.
Pero nin sequera así é capaz de ver matar o porco,
a única carne que lle gusta, mellor se está torrada.
O viño ten que ser barato,
e entón, cando o bebe en longos grolos,
penso que lle axuda a tragar
unha historia que xamais contará.
Cando mira o lume das achas na cheminea,
vai nun tren que atravesa a neve.
Colleríao da man, porque é o meu pai,
pero abráiano tanto as mostras de agarimo
como o aire dun lobo.


Manuel Rivas


Costa da Morte Blues
(1995), en  O pobo da noite (1996)




11 de mayo de 2025

Harold Harvey - Retrato de Stella Mary Burdett

 



Harold Harvey (1874 - 1941) - Portrait of Stella Mary Burdett, 1935



Vicente Núñez - Lluvia sobre Poley

 

LLUVIA SOBRE POLEY  

Llueve. Y se enciende un sándalo mojado.
Suena en la acera el agua. Una campana
levanta el vuelo. Huele la mañana
a leña, a monte, a viento, a nube, a prado.

En el diván, un pájaro bordado
aguarda absorto en el cojín de pana.
El gabinete inicia una pavana
mustia. La tarde avanza. Ya ha escampado.

Hay un suspiro de cristal erguido
y hay un aroma que vulnera el malva
sobre el tapete de la abuela Elvira.

Todo está envuelto en algo que ya ha sido.
Pero una cosa queda que se salva:
la vana y loca risa de la lira.


Vicente Núñez


Nota. Poley era el nombre árabe de Aguilar de la Frontera; Ipagro, el latino. 


Sonetos como pueblos (1989), en Poesía y sofismas I. Poesía. Edición de Miguel Casado. Visor, 2008 



Dos fotografías de la colección de Vera Futscher

 

Nené campagne


Ana MG e Vera, 1973


Galería de Vera Futscher



Gustav Klimt - Alegoría de la escultura

 


Gustav Klimt (1862 - 1918) - Allegorie der Skulptur [1889] 



Alfonso Brezmes - Visión

 

VISIÓN

La vi pasar
entre dos parpadeos
del faro.

Era la vida,
es decir todo
lo que no puede verse.


Alfonso Brezmes




10 de mayo de 2025

Una fotografía de Yoram Biberman

 


Yoram Biberman - "[Every man] shall kiss [his] lips that giveth a right answer.", 2011

(Proverbs, 24, 26)



Una fotografía de Emilio Camarín

 


Emilio Camarín - "My friend the wall", 2007




Una fotografía de Louise Dahl-Wolfe (1932)


 

Louise Dahl Wolfe (1895-1989) - Hands on Music, Nashville, 1932



Inês Dias - «Ágata»

 

ÁGATA 

Foi amor à primeira vista.
Ela tinha nome de pedra preciosa
e, na literalidade dos meus cinco anos,
cabelo em forma de pássaro – negro
asa de corvo.

Era o tempo em que ainda
aprendia com o corpo todo:
uma fractura exposta para entender
o significado de maioria, uma pneumonia
para descobrir a solidão.
Quando ela me cravou um lápis
sob o olho esquerdo, pressenti que a escrita,
grafite fria à flor do sangue,
deixaria marcas para sempre.

Nunca mais nos separámos.
Eu e as palavras,
a Ágata mudou de escola.


Inês Dias


Um raio ardente e paredes frias, Averno, Lisboa, 2013.



9 de mayo de 2025

Una fotografía de Jock Sturges

 


Jock Sturges (Nueva York, 1947) - Hands



Man Ray - Nusch con espejo, 1935

 




Man Ray - Nusch au Miroir, 1935




Carlos Drummond de Andrade - «Procura da poesia»

 

PROCURA DA POESIA

Não faças versos sobre acontecimentos.
Não há criação nem morte perante a poesia.
Diante dela, a vida é um sol estático,
não aquece nem ilumina.
As afinidades, os aniversários, os incidentes pessoais não contam.
Não faças poesia com o corpo,
esse excelente, completo e confortável corpo, tão infenso à efusão lírica.

Tua gota de bile, tua careta de gozo ou dor no escuro
são indiferentes.
Não me reveles teus sentimentos,
que se prevalecem de equívoco e tentam a longa viagem.
O que pensas e sentes, isso ainda não é poesia.

Não cantes tua cidade, deixa-a em paz.
O canto não é o movimento das máquinas nem o segredo das casas.
Não é música ouvida de passagem, rumor do mar nas ruas junto à linha de espuma.

O canto não é a natureza
nem os homens em sociedade.
Para ele, chuva e noite, fadiga e esperança nada significam.
A poesia (não tires poesia das coisas)
elide sujeito e objeto.

Não dramatizes, não invoques,
não indagues. Não percas tempo em mentir.
Não te aborreças.
Teu iate de marfim, teu sapato de diamante,
vossas mazurcas e abusões, vossos esqueletos de família
desaparecem na curva do tempo, é algo imprestável.

Não recomponhas
tua sepultada e merencória infância.
Não osciles entre o espelho e a
memória em dissipação.
Que se dissipou, não era poesia.
Que se partiu, cristal não era.

Penetra surdamente no reino das palavras.
Lá estão os poemas que esperam ser escritos.
Estão paralisados, mas não há desespero,
há calma e frescura na superfície intata.
Ei-los sós e mudos, em estado de dicionário.

Convive com teus poemas, antes de escrevê-los.
Tem paciência, se obscuros. Calma, se te provocam.
Espera que cada um se realize e consume
com seu poder de palavra
e seu poder de silêncio.
Não forces o poema a desprender-se do limbo.
Não colhas no chão o poema que se perdeu.
Não adules o poema. Aceita-o
como ele aceitará sua forma definitiva e concentrada
no espaço.

Chega mais perto e contempla as palavras.
Cada uma
tem mil faces secretas sob a face neutra
e te pergunta, sem interesse pela resposta,
pobre ou terrível que lhe deres:
Trouxeste a chave?

Repara:
ermas de melodia e conceito
elas se refugiaram na noite, as palavras.
Ainda úmidas e impregnadas de sono,
rolam num rio difícil e se transformam em desprezo.


Carlos Drummond de Andrade


A Rosa do Povo (1945)