FLECHAZO MÍSTICO DE COLT
Felicidades ante todo te
elijo a ti la de la fila
tercera casi al centro
un poco a la derecha
desde el espectador
cabello rubio ni
largo ni corto no
es buena pista claro ni asimismo
la de los dientes de conejo todas
las yankis los tenéis no te lo tomes
a mal la de los ojos
la de los ojos tiernos
de carnero miopes que yo ayer
en el segundo banco a tu derecha
con gabardina clara
y cara de zapatos
nuevos qué más te da:
tú estarías a lo tuyo
siguiéndole las yemas a miss eva…-
que yo ayer y tu boca
quisiera haber tenido
para no mancillar.
Sí, tú, la misma
que vestía como todas
pero de otra manera blusa blanca
y falda hasta los pies
Nobody knows ni tú que te miraba
yo —el de la voz tomada el descreído
el sádico el mordaz el asesino—
con miradas furtivas sin embargo
cuajadas casi sólidos
vistazos que yo quise
fueran bolas de nieve
almohadones de plumas como esas de vosotras
cuarenta y siete ángeles de carne
y hueso como todos los que han sido.
Gracias por vuestras voces por tu voz
unida entrelazada
en la polifonía el oleaje
que en la concha rompía del ábside románico.
Gracias por ese amén
que despertó mis hematíes
estancados y gracias
por ese aire que ahuyentó el incienso
los rastreros madores
de la pobre parroquia:
las matabais cantando
como quien lava albas
con alegría manípulos
amitos corporales
sobrepellices sucios de santidad de mira
me y no me toques Áuf!
acallando los quiries gorigoris
de feligreses cluecas con incluso
el miserere que cerró la parte
primera y me dejó tan boquiabierto.
El miserere más alegre
que jamás escuché pues te miraba
y no queria perderme (por nada de este mundo)
tu tan ingenuo júbilo escolar
con el que me engañaste que aún me dura
tu sonrisa canora y me contagia.
marzo 1973
Aníbal Núñez
23 de junio de 2026
Aníbal Núñez - Flechazo místico de Colt
17 de marzo de 2026
Aníbal Núñez - «Morir soñando, sí, mas si se sueña...»
Morir soñando, sí, mas si se sueña
Ilusión es la muerte, fe la vida,
Guerra la paz; y si la paz se olvida
El tiempo al fin de eternidad se adueña.
La desgana de ayer ¿qué nos enseña
Deshaciéndose en hoy? Abierta herida
El empeño de hacer que la aprendida
Ventana dé al vacío que se sueña.
No se matan los sueños con la muerte.
¿A qué representarla con tal ceño?
Morir es aprender lo ya sabido,
Vivir la vida no es negar la suerte.
No sabemos, Miguel, si es que te has ido
O sigues con nosotros en el sueño.
1986
Aníbal Núñez
5 de julio de 2025
Aníbal Núñez - «Bien que te gustaría confiésalo lanzarte...»
Bien que te gustaría confiésalo lanzarte
de bruces al abismo devorar para siempre
esas terribles ganas que humedecen tus sueños
y en tus pechos habitan enjauladas...
Dale suelta a ese inmenso poder embalsamado
momia viviente abre las compuertas:
verás cómo florecen dos volcanes
en el lugar que el hielo
cerrara la clausura y perdiera la llave...
Encárate al ariete que reclama en tu puerta
la entrada por lo menos en cada primavera:
verás cómo te llenas de caballos salvajes
y de luz que produzcan tus turbinas de sangre...
Pero, antes, mastica la medalla
de dirección prohibida que cuelga de tu cuello.
Marzo, 1970
Aníbal Núñez
26 de junio de 2025
Aníbal Núñez - Epitafio para la foto del baile
EPITAFIO PARA LA FOTO DEL BAILE
Un fotógrafo fue quien cogió, al vuelo
de los pasos del rock, como un espía
de convenios de amor, la simetría
reciente de tú y yo: baile en un cielo.
Ya frente a la inminencia del pañuelo
del adiós prometimos: sólo había
que esperar que picase en el anzuelo
la hora de recobrar la compañía.
Mas todo se ha quedado en el tintero:
nuestro común proyecto de alegría
y el concertado rumbo compañero.
Hoy yace nuestra fiel fotografía
en un cajón -yo fui el sepulturero-:
6 x 9 de muerte de aquel día.
Mayo, 1963
Aníbal Núñez
7 de marzo de 2025
Aníbal Núñez - Amiga te contemplo mientras suena
Amiga te contemplo mientras suena
lusi indescai uiz daiamons
tus dos trenzas nostálgicas
del colegio de monjas caserón
donde el amor tendiera sus acechos
en los libros de misa las señales
que te dejó en la frente varicela
te veo la boca amor acantilado
donde rompe tu voz...
y como veo también
las señales del tiempo consumido a mi lado
—la música cesó— recojo la mirada
y la vuelvo pasando por tu brazo
por tu muñeca donde son
las siete de la tarde
y la llevo hasta el cielo inanimado
que hoy amenaza lluvia.
Marzo de 1970
Aníbal Nuñez
26 de enero de 2025
Aníbal Núñez - Síntomas de vejez
SÍNTOMAS DE VEJEZ
Ya el poeta no hace como antes
boceto de sus lágrimas
ni refunde su canto hasta el poema
ahora directamente como el liquen
sobre la piedra inerme
dispone las palabras a sabiendas
de que el tiempo ha dispuesto el cañamazo
de lo que va a escribir para el olvido.
Aníbal Núñez
30 de septiembre de 2024
Aníbal Núñez - A A. en una esquina
A A. EN UNA ESQUINA
Aquí, al volver el sol, han confluido
mi sangre con tu sangre de noviembre:
verde seco es vasija de otro verde
seco que abarca toda la costumbre
de renacer —cenizas son los I,
los días diecinueve y cada noche
en que Saturno manda en las estrellas—
No hay lugar para ti y para mí juntos
en esta ciudad rota en la que somos
tú y yo, no lo mejor de cada uno
sino tú y yo. No hay sitio.
Hay una esquina
que, aunque lugar de citas imposibles,
es el único punto que nos queda
para que la belleza del encuentro
y el dolor consecuente a la belleza
dignifiquen al menos nuestra ausencia.
Noviembre, 1974
Aníbal Núñez
Poesía reunida (1967 - 1987), Calambur, 2015
25 de marzo de 2024
Aníbal Núñez - Nacimiento de Venus
NACIMIENTO DE VENUS
Diosa
si el filo de la espuma está conforme
con el diseño de tus labios,
tu sonrisa repite lo levísimo
del azul que te dio vida perenne
pero
no eres hija del cielo ni del azul siquiera
que el cielo presta al mar; eres espuma
y todas las palabras de amor se desvanecen
en ondas que entrelazan el engaño
de agua.
Aníbal Núñez
8 de diciembre de 2023
Aníbal Núñez - «Nada queda de nuestro…»
Nada queda de nuestro
palomar blanco, donde
sentimos el primer
vértigo nada queda
del almendro en el que
imaginábamos lianas
y éramos dos tarzanes nada queda
de la tapia que el mundo dividía
en territorio apache
y en territorio sioux nada queda
del cuarto de las ratas
que olía a viejas historias y tampoco
queda nada me han dicho
de la terraza ni de la
galería de cristal donde el sol en invierno
se acurrucaba como un gato nada
queda de la escalera
de caracol ya nada
del jardín con castaños con acacias
con ¿qué? donde aprendimos a montar
en bicicleta nada
queda de nuestra casa
primera
Hay una valla
y detrás nada, los expertos
han medido el terreno con sus metros cuadrados
con sus gafas cuadradas han aojado el terreno
con sus zapatos negros han sumado la tierra
de nuestra infancia que hoy no tiene
dónde meterse:
está prohibido
el paso a los ajenos a la obra.
Aníbal Núñez
[1970]
“Poemas sueltos” en Poesía reunida (1967 - 1987), Calambur, 2015
23 de agosto de 2023
Aníbal Núñez - Himno del desolado
HIMNO DEL DESOLADO
Llegados a este punto hemos tomado
–se suman otras voces–
la decisión de naufragar.
Aníbal Núñez
Cuarzo. Pre-textos, 1988 (1ª ed. Entregas de la aventura, 1981)
22 de julio de 2022
Aníbal Núñez - Tríptico de la tristeza, de la melancolía y de la alegría
TRÍPTICO DE LA TRISTEZA, DE LA MELANCOLÍA Y DE LA ALEGRÍA
I
Sosiego: luce el élitro
bajo la piel de la manzana.
Es pulpa la tristeza, miel el dolor perdido:
tener ahora delante la fuente de aquel bosque
donde se baña la princesa y
no echar de menos su blancura, el rezo
de los enhiestos abedules
ni el cascarón de vieja que cuida de los gansos.
Luce sin resplandor justa tristeza,
larguísima tristeza que a la lejana estrella
nos une desde esta estancia en la que, sórdido,
disfrazado de espacios, el tiempo nos engaña.
II
Algo trazó unas letras: el ruido fue, ayudando
a un corazón turbado que se prolonga en dedos
sobre una caja yerta que contiene dibujos:
( )
una reyerta entre raíces, desfiladeros tensos,
vestiduras convulsas, damas en sepia, tenebrosos
monjes, monstruosidades en madera.
No hay silencio; rememorarlo se hace
imposible: se escuchan fugas, cursos,
desbocadas señales: no, el cristal
no descansa. Y la melancolía
ahoga a través del aire que se bebe el herbario,
dueña se hace en el ámbito donde todo es ajeno
III
Algunas desoladas veces
luce, débil: y lo que la sustenta
-filo de vuelo, piedra mojada en sol,
brote de primavera- vale
para representarla, de vacíos
que están los corazones desamueblados de ella.
Si no viniera a trozos
o a relámpagos, ¡Cómo
ibamos a cansarnos de repartirla! ¡Cómo
bajo su lluvia íbamos a dejar la guarida!
[¿1978?]
Aníbal Núñez
1 de junio de 2022
Aníbal Núñez - «Ir al campo bebernos todo el campo...»
Ir al campo bebernos todo el campo
subirnos a las ramas
¡qué maravilla andarse por las ramas!
confundirnos las bocas con cerezas
oler a jara el cuerpo
merendar la cascada y chocolate
trenzarte una corona de juncos del arroyo
contar las veces que la piedra roza
con el agua aprender
botánica sin flexo
zoología sin matrícula
Pero el señor rector y sus bedeles
nos tienen encerrados a la sombra
del Árbol de la Ciencia y lo siguen regando
con tinta de tampón
¡Maldito frutal éste
que no da más que peros!
Aníbal Núñez
Naturaleza no recuperable (1972 - 1974)
24 de diciembre de 2021
Dos poemas de Aníbal Núñez
ARTE POÉTICA
Comenzar: las palabras deslícense. No hay nada
que decir. El sol dora utensilios y fauces.
No es culpable el escriba ni le exalta
gesta o devastación, ni la fortuna
derramó sobre él miel o ceguera.
Escribe al otro lado del exiguo gorjeo,
a mano. Busca en torno (fruta, lápices) tema
para seguir. Y sigue –sabe bien que no puede-
haciendo simulacro de afición y coherencia:
la escritura parece (paralela, enlazada)
algo. Un final perdido lo reclama
a medias. Fulge el broche de oro en su cerebro,
desplaza al sol extinto,
toma forma –el escriba cierra los ojos- de
(un moscardón contra el cristal) esquila.
Un rebaño invisible y su tañido escoge
entre símbolos varios del silencio; e invoca:
«Mi palabra no manche intervalos de ramas
Y de plumas: no suene.» Terminar el poema.
LA BELLEZA ARREBATA A LAS PALABRAS
QUE QUIEREN PROCLAMARLA
De la mutilación de las estatuas
a veces surge la belleza, de los
capiteles truncados cuyo acanto
cayera en la maleza entre el acanto
—réplica en viejo mármol de un verdor sorprendido
por la primera lluvia que conoce—: posible
perfección del azar que nada tiene
que hacer para ser símbolo de todo
lo que se quiera
Triste
belleza —no la suya: nunca es triste
la piedra en su lugar, nunca fue triste
la maleza en el suyo— la del símbolo…
Pues el azar que rompe la voluta,
cercena gestos imperecederos…
es el mismo que quiebra la hermosura
de edificios de sangre
Sólo quise
decirte —y me han salido dos acantos
y tres tristes— que nada
hay para mí más bello que el ver que estás alegre
y viva.
Aníbal Núñez
Cuarzo, Pre-Textos (1988)
