Paweł Piotrowski - Ilona, Sudova Vyshnia, Ukraine, 2016
EN MEMORIA DE MIJAÍL BULGÁKOV
Esto te ofrezco en vez de rosas mortuorias,
en vez del humo del incienso:
tan ceñida tu vida y hasta el fin
con ese espléndido desdén.
Bebías vino, eras el mejor para las bromas
y te ahogabas entre cuatro paredes;
tú mismo abriste a la oscura visitante
y te quedaste a solas con ella.
Ya no estás, y todo alrededor guarda silencio
sobre el padecimiento y nobleza de tu vida,
sólo mi voz, como una flauta, suena,
en tu mudo, callado funeral.
Oh, quién podría pensar que yo, la medio loca,
yo, la plañidera de los días ya idos,
yo, que me consumo en un fuego sin llama,
que todo lo perdió y lo olvidó todo,
habría de recordar a quien lleno de fuerza,
lleno de voluntad y de proyectos brillantes,
me hablaba ayer tan sólo, o así me lo parece,
ocultando el temblor de su dolor mortal.
Anna Ajmátova
Traducido por Olvido García Valdes, Monica Zgustova
Tetiana Yablonska - Autorretrato, 1945
Tetiana Nílivna Yablonska en ucraniano: Тетяна Нилівна Яблонська; Smolensk, 11 de julio jul./ 24 de julio de 1917 greg. - Kiev, 17 de junio de 2005), también conocida en ruso como Tatiana Nílovna Yablónskaya (Татьяна Ниловна Яблонская), fue una pintora ucraniana.
John D. Graham (1886 - 1961) - Celia, c. 1944 (MoMA, New York City)
«John D. Graham (1887, Kyiv, Ukraine – 1961, London) was a Ukrainian–born American modernist and figurative painter, art collector, and a mentor of modernist artists in New York City.
Born Ivan Gratianovitch Dombrowsky in Kyiv, he immigrated to New York in 1920. (…)» (Wikipedia)
HISTORIA DE MI PALOMAR
De niño mi gran deseo fue tener un palomar. En toda mi vida no he tenido un deseo más grande. Con nueve años, mi padre me prometió darme dinero para comprar unos listones y tres parejas de palomas.
Corría entonces el año 1904. Me estaba preparando para los exámenes del curso preparatorio del instituto de Nikoláyev. Mi familia vivía en Nikoláyev, una ciudad de la provincia de Jersón. La provincia ya no existe y la ciudad se incorporó al distrito de Odesa.
Solo tenía nueve años y los exámenes me daban miedo. En ninguna de las dos asignaturas —lengua rusa y aritmética— podía obtener una nota que bajara del sobresaliente. El cupo de judíos era estricto en nuestro instituto, tan solo el cinco por ciento. De los cuarenta niños, solo podían ingresar en la clase preparatoria dos judíos. Las preguntas de los maestros eran capciosas; a nadie le preguntaban de manera tan retorcida como a nosotros. Por eso mi padre, al prometerme las palomas, me pedía una nota de matrícula de honor. Mi padre me sometió a una auténtica tortura y yo me sumergí en un inacabable duermevela, en un largo y desesperado sueño infantil. Me presenté al examen sumido en aquel sueño y de todos modos salí más airoso que otros.
Yo estaba dotado para las ciencias. Los maestros, a pesar de sus argucias, no podían desposeerme de mi inteligencia ni de mi insaciable memoria. Estaba dotado para las ciencias y saqué dos matrículas. Pero luego todo cambió. Jaritón Efrussi, un comerciante de trigo que exportaba grano a Marsella, pagó un soborno de quinientos rublos por su hijo, a mí me pusieron, en lugar de una matrícula, solo un sobresaliente, y en el instituto admitieron en mi lugar al pequeño Efrussi. El desconsuelo de mi padre no tenía límites.
Desde los seis años me había instruido en todas las ciencias que uno pueda imaginar. El sobresaliente lo sumió en la desesperación. Quiso darle una paliza a Efrussi o pagar a dos cargadores para que se la dieran, pero mi madre lo disuadió; de modo que me puse a preparar el examen del año siguiente, para el primer curso. Sin decírmelo, mi familia persuadió a un maestro para que en un año me enseñara las materias del curso preparatorio y de primero a la vez; y, como desconfiábamos de todo, me aprendí de memoria tres libros. Los libros eran: la Gramática de Smirnovski, el Manual de Problemas de Evtushevski y el Manual de Introducción a la Historia de Rusia de Putsikóvich. Los niños ya no estudian con estos libros, pero yo me los aprendí de memoria, del principio al final, y en el examen de lengua rusa con el profesor Karaváyev, al año siguiente, saqué la inalcanzable matrícula de honor.
Isaak Bábel
Historia de mi palomar y otros relatos. Traducción de Ricardo San Vicente. Editorial Minúscula, 2020
Una buena ficción no tiene por qué parecerse a la vida real; la vida trata de parecerse con todas sus fuerzas a una buena ficción.
Isaak Bábel
(Odesa, 13 de julio de 1894 – 27 de enero de 1940)
Valery Gegamyan (1925-2000) - Retrato de un hombre (1970)
Artista ucraniano de origen armenio (Wikipedia)
El Jardín de Canciones Divinas, Canción XI
No se puede cubrir el abismo del mar con un puño de polvo.
No se puede apagar un incendio con una pobre gota.
Y en una cueva oscura, ¿podrá un águila alzar el vuelo?
¿Podrá volar de aquí a los celestes reinos?
Y el espíritu no será saciado por la carne.
El espíritu es un abismo en nosotros
más vasto que las aguas y los cielos.
No podría saciarte ni en una eternidad
aquello que cautiva la visión de tus ojos.
De aquí surgen el tedio, la interna quebrazón,
de aquí la languidez y la tristeza.
De aquí la saciedad que nunca llega. Cada gota
hace peor el calor.
Al espíritu —sábelo— no lo sacia la carne.
¡Oh raza de la carne! ¡Oh raza de razón!
¿Cuánto tiempo tendrás pesado el corazón?
¡Levántale los párpados! Observa el firmamento.
¿Por qué no tratas de saber a qué se llama Dios?
¿Por qué no intentas comprender para que puedas verlo?
El abismo reclama de repente al abismo.
Hryhory Skovoroda
(1722–1794)
(Versión de Aurelio Asiain en Letras Libres)
Del canadiense Benoit Paillé -
Iryna Solovey, Ukraine. Україна (Organisator of Woman 3000 in Ukraine - Організатор Жінка 3000 в Україні), 2010