Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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6 de octubre de 2026

Gil Vicente - «Halcón que se atreve…» y dos versiones de la garza malherida

 

Halcón que se atreve
con garza guerrera,
peligros espera.

Halcón que se vuela
con garza a porfía
cazarla quería
y no la recela.
Mas quien no se vela
de garza guerrera,
peligros espera.

La caza de amor
es de altanería:
trabajos de día,
de noche dolor.
Halcón cazador
con garza tan fiera,
peligros espera.


1354 Les Hérons, Livre sur l'Utilité des Animaux de Ibn-ad-Dourayhim al-Mausili Egypt



Mal ferida iva la garça
enamorada;
sola va y gritos daba.

A las orillas de un río
la garça tenía el nido,
ballestero la ha herido
en el alma;
sola va y gritos daba.



Malferida iba la garza
enamorada:
sola va y gritos daba.

Donde la garza hace su nido,
ribericas de aquel río,
sola va y gritos daba.


6 de julio de 2026

Gil Vicente

 

E mais as boas pessoas 
são todas pobres a eito;
e eu por este respeito
nunca trato em cousas boas,
porque não trazem proveito.
Toda a glória de viver
das gentes é ter dinheiro,
e quem muito quiser ter
cumpre-lhe de ser primeiro
o mais roim que puder.


Gil Vicente, Auto da Feira



Leído en Auto dos Danados, de António Lobo Antunes. Publicações Dom Quixote, 18ª edição (1ª edição ne varietur): Abril de 2005. 1ª edição: 1985





30 de abril de 2023

Gil Vicente - En el mes era de Abril

 

En el mes era de Abril,
de Mayo antes un día,
cuando lirios y rosas
muestran más su alegría,
en la noche más serena
que el cielo hacer podía,
cuando la hermosa infanta

Flérida ya se partía,
en la huerta de su padre
a los árboles decía:

Quedaos adiós, mis flores,
mi gloria que ser solía,
voyme a tierras estranjeras,
pues ventura allá me guía.

Si mi padre me buscare,
que grande bien me quería,
digan que amor me lleva,
que no fue la culpa mía;
tal tema tomó comigo
que me venció su profía.

¡Triste, no sé a dó vo,
ni nadie me lo decía!

Allí habla don Duardos:
no lloréis, mi alegría,
que en los reinos de Inglaterra
más claras agoas había
y más hermosos jardines,
y vuesos, señora mía.

Gil Vicente