PROFANACIONES
Dios te salve, Señora de los ojos tristísimos,
llena eres de gracia, el Amor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
entre las potestades, ángeles y luciérnagas,
y bendito es el fruto que tu vientre me ofrece
como una rosa tibia y desvalida.
Salve,
Señora de los pechos de sedosos estigmas,
llena de resplandores de la carne. Contigo
es el fuego celeste que me arrasa. Bendita
eres todos los días con sus noches. Bendita
la herida de tu nombre clavándose en mis versos.
Josefa Parra
(Jerez de la Frontera, 1965)
(Poesía Virtual)