Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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19 de mayo de 2026

Baldomero Fernández Moreno - Una lectora

 

UNA LECTORA  

Hasta el tercio inferior del muslo blanco
ávidamente estíranse las medias.
Allí seis broches de metal las muerden,
de ordinario latón... Yo cincelara
seis viperinas cabezuelas de oro.

La cabeza hacia atrás, hínchase el cuello
corrido por las venas yugulares,
asoma la barbilla el borde apenas,
y el rostro no se ve, pues se lo tapa
con sus dos alas de color el libro.

Los levantados y desnudos brazos
dejan al descubierto las axilas,
                    negras, rizadas, hondas,
                    más que sexos impúdicas.

Baldomero Fernández Moreno



26 de diciembre de 2025

Baldomero Fernández Moreno - Soneto a tus vísceras

 

SONETO A TUS VÍSCERAS 

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.

Baldomero Fernández Moreno


14 de mayo de 2025

Tres aforismos de Baldomero Fernández Moreno

 

Las noticias que se desmienten son siempre las más interesantes.

                               *

Morir es esperar a los demas.

                               *

Nada más certero que una bala perdida.


Baldomero Fernández Moreno 



Disparos al aire. Antología del aforismo en Hispanoamérica (Hiram Barrios). Ediciones Trea, 2022



21 de agosto de 2023

Baldomero Fernández Moreno - Revelación

 

REVELACIÓN

Yendo para la escuela
con las niñas del pueblo,
por coger unas moras
nos subimos a un cerco.

Entre la carretera
y el espinoso seto
la cuneta se ahondaba
toda blanda de berros.

Yo no sabía nada,
de saber era tiempo.

Una de ellas, de pronto,
Esperanza, me acuerdo,
púsose de cuclillas
a hacer aguas al viento.

Casi instantáneamente
yo me quité el sombrero
y lo eché cuesta abajo
camino de los berros.

Me lancé presuroso
tras él a recogerlo,
y al instante de alzarlo
miré hacia arriba, trémulo.

Vi una rosa bermeja,
tanto, que daba miedo,
dos pétalos de carne
abiertos, gordezuelos,

Y un grueso chorro de oro
rectilíneo, violento,
que levantaba espumas
al chocar contra el suelo.

Yo no sabía nada,
de saber era tiempo.

Baldomero Fernández Moreno

 (Buenos Aires 1886-1950)