Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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27 de agosto de 2026

Jorge Luis Borges - Laberinto

 

LABERINTO     

No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
como tu juez. No aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a la maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.

Jorge Luis Borges


Elogio de la sombra (1969)



Silver drachm from Knossos, depicting the labyrinth. Greek, minted in Knossos, Crete, ca. 350-220 BCE. Silver (Fotografía de Stephen Chappell)



17 de agosto de 2026

Quevedo - «Todo tras sí lo lleva el año breve...»

 


QUE LA VIDA ES SIEMPRE BREVE Y FUGITIVA

Todo tras sí lo lleva el año breve
de la vida mortal, burlando el brío,
al acero valiente, al mármol frío,
que contra el tiempo su dureza atreve.

Antes que sepa andar, el pie se mueve
camino de la muerte, donde envío
mi vida oscura, pobre y turbio río
que negro mar con altas ondas bebe.

Todo corto momento es paso largo
que doy a mi pesar en tal jornada,
pues parado y durmiendo siempre aguijo;

breve suspiro, y último, y amargo,
es la muerte forzosa y heredada;
mas si es ley y no pena, ¿qué me aflijo?


Francisco de Quevedo


12 de agosto de 2026

Carilda Oliver Labra - Imitando una oda de Safo

 

IMITANDO UNA ODA DE SAFO

¡Feliz quien junto a ti por ti suspira!
¡Quien oye el eco de tu voz sonora!
¡Quien el halago de tu risa adora
y el blando aroma de tu aliento aspira!

Ventura tanta —que envidioso admira
el querubín que en el empíreo mora,
el alma turba, al corazón devora,
y el torpe acento, al expresarla, espira.

Ante mis ojos desparece el mundo,
y por mis venas circular ligero
el fuego siento del amor profundo.

Trémula, en vano resistirte quiero...
De ardiente llanto mi mejilla inundo,
¡Deliro, gozo, te bendigo y muero!

Carilda Oliver Labra


2 de agosto de 2026

Jorge Gaitán Durán - «Sé que estoy vivo en este bello día…»


Sé que estoy vivo en este bello día
Acostado contigo. Es el verano.
Acaloradas frutas en tu mano
Vierten su espeso olor al mediodía.

Antes de aquí tendernos no existía
Este mundo radiante. ¡Nunca en vano
Al deseo arrancamos el humano
Amor que a las estrellas desafía!

Hacia el azul del mar corro desnudo.
Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo,
Nazco en el esplendor de conocerte.

Siento el sudor ligero de la siesta.
Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta
En que más recordamos a la muerte.

Jorge Gaitán Durán




23 de julio de 2026

Gabriel García Márquez - «Si alguien llama a tu puerta…»

 

Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.

                                            (1954)


Gabriel García Márquez

(Con el seudónimo de Javier Garcés)



10 de junio de 2026

Camões - Sete anos de pastor Jacob servia...

 

Sete anos de pastor Jacob servia
Labão, pai de Raquel, serrana bela;
mas não servia o pai, servia a ela,
e a ela só por prémio pretendia.

Os dias, na esperança de um só dia,
passava, contentando-se com vê-la;
porém o pai, usando de cautela,
em lugar de Raquel lhe dava Lia.

Vendo o triste pastor que com enganos
lhe fora assi negada a sua pastora,
como se não a tivera merecida,

Começa de servir outros sete anos,
dizendo: Mais servira, se não fora
pera tão longo amor tão curta a vida!


Luís de Camões



8 de junio de 2026

Stelios Karayanis - El sepelio

 

EL SEPELIO

Con el tiempo se enfurece también nuestro remordimiento,
encuentra un espacio ideal para instalarse
en la profunda oscuridad de nuestro cuerpo,
que, inexpresable, busca el placer.

Con la tinta, empequeñece el aburrimiento
pero no es posible vencerlo
con versos que ya fueron escritos,
que el tiempo indiferente los entierra.

Y como el cuerpo se ladea piadosamente
prosternándose en el templo del alma,
ve pasar despacio el sepelio de los versos.

Ah, al final, qué vulgarmente muere la poesía.
Y nuestro remordimiento, enfurecido en el occidente de la escritura,
se escucha como un murmullo cercano.

Stelios Karayanis


(Samos, 1956) Poeta y ensayista representativo de la generación de los 80, hispanista y traductor.



(Traducción de José Antonio Moreno Jurado en Hécate)



Η ΝΕΚΡΟΠΟΜΠΗ

Με τον καιρό κι η τύψη μας θεριεύει
βρίσκει ένα χώρο ιδανικό για να θραφεί
μες στου κορμιού μας το σκοτάδι το βαθύ,
που ανέκφραστο, την ηδονή γυρεύει.

Με το μελάνι, η πλήξη λιγοστεύει
αλλά δεν είναι βολετό να νικηθεί
με στίχους που έχουν ήδη προγραφεί,
που αδιάφορος ο χρόνος τούς κηδεύει.

Κι όπως το σώμα γέρνει ευλαβικά,
μες στης ψυχής το τέμενος να προσκυνήσει,
των στίχων βλέπει την νεκροπομπή να αργοπερνά

Α. τι άδοξα που η ποίηση πεθαίνει τελικά,
Κι η τύψη, πώς θεριεύει στης γραφής τη δύση,
ακούγεται σαν ένας ψίθυρος από κοντά.

Στέλιος Καραγιάννης



1 de junio de 2026

Góngora - «Hermosas damas si la pasión ciega...»

 

Hermosas damas si la pasión ciega
nios arma de desdén, no os arma de ira,
¿quién con piedad al andaluz no mira
y quién al andaluz su favor niega?

¿En el terrero, quién humilde ruega, 
fiel adora, idólatra suspira?
¿Quién en la plaza los bohordos tira,
mata los toros y las cañas juega?

¿En los saraos quién lleva las más veces
los dulcísimos ojos de la sala, 
sino galanes del Andalucía?

A ellos les dan siempre los jueces,
en la sortija, el premio de la gala,
en el torneo, de la valentía.

                                        (1603)


Luis de Góngora




30 de mayo de 2026

José María Facha - Invocación

 

INVOCACIÓN

Ven, intacta y coqueta epifanía,
confortando mi amor que hoy está yerto
a calentar mi tálamo desierto,
mi tálamo bohemio que se enfría.

Abrígame en tu cuerpo, amada mía.
Arrópame en halagos, si despierto
de la mañana al resplandor incierto,
que sorprende velando mi agonía.

Empalaga mis labios con las mieles,
olorosas a mirtos y a claveles,
que en tu boca chorrea el entusiasmo;

y fundiendo pesares y dolores
en una libre conjunción de amores
gocemos del placer en el espasmo.

José María Facha

(San Luis Potosí, 1879 - Ciudad de México, 1942)




14 de mayo de 2026

Carmen Jodra Davó - Concupiscencia, III

 

CONCUPISCENCIA, III

No comprendo. La sed del agua fría
se calma al tercer trago; la del vino,
otro tanto, y el paladar más fino
se cansa del manjar que requería.

El sueño acaba al empezar el día,
y la pereza al verse en el camino;
todo anhelo se va tal como vino
apenas toma lo que pretendía.

Y sin embargo hay una sed extraña
que mantiene sin fin toda su saña...
Quizá sean cosas de la adolescencia,

pero devoré anoche la manzana
y de nuevo me hallaba esta mañana
trémula toda de concupiscencia

Carmen Jodra Davó 



Redescubriendo ‘Las moras agraces’ de Carmen Jodra Davó, en el blog Ninguna Necesidad 



7 de mayo de 2026

Pedro de Castro y Anaya - «La rosa en los cristales de una fuente…»

 

La rosa en los cristales de una fuente
flor a flor todo el prado desafía;
hermosa en plumas de carmín se abría
a ser narciso en el cristal luciente.

Y cuando más purpúrea y floreciente
en copas de rubí perlas bebía,
del achaque de un sol, del mal de un día,
murió: que aun la hermosura en flores miente.

¡Oh flor!, el primer paso de tu vida
fue el último también que pudo darte,
antes escarmentada que nacida.

¡Oh documento de la humana suerte!
¡Oh verdad de los campos escondida!
¿Quién no se desengaña con tu muerte?


Pedro de Castro y Anaya


(Murcia, 1610 - 1644)


Dedicó su vida a las armas. Fue elogiado por Lope, Montalbán y Calderón.



29 de abril de 2026

Rafael Alberti - Campo de batalla

 

CAMPO DE BATALLA

Nace en las ingles un calor callado,
como un rumor de espuma silencioso.
Su dura mimbre el tulipán precioso
dobla sin agua, vivo y agotado.

Crece en la sangre un desasosegado,
urgente pensamiento belicoso.
La exhausta flor perdida en su reposo
rompe su sueño en la raíz mojado.

Salta la tierra y de su entraña pierde
savia, veneno y alameda verde.
Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

La vida hiende vida en plena vida.
Y aunque la muerte gane la partida,
todo es un campo alegre de batalla.

Rafael Alberti


22 de abril de 2026

Góngora - ¡Oh claro honor del líquido elemento...!

 

¡Oh claro honor del líquido elemento,
dulce arroyuelo de corriente plata,
cuya agua entre la hierba se dilata
con regalado son, con paso lento!,

pues la por quien helar y arder me siento,
mientras en ti se mira, Amor retrata
de su rostro la nieve y la escarlata
en tu tranquilo y blando movimiento,

vete como te vas, no dejes floja
la undosa rienda al cristalino freno
con que gobiernas tu veloz corriente,

que no es bien que confusamente acoja
tanta belleza en su profundo seno
el gran señor del húmido tridente.

                                       (1582)


Luis de Góngora




17 de abril de 2026

José Bergamín - «¿Quién fui? ¿Quién soy? ¿Qué siento de mí mismo…»

 

¿Quién fui? ¿Quién soy? ¿Qué siento de mí mismo
en esta larga y perezosa espera
de una sombra mortal, que ni siquiera
sé si es la mensajera del abismo?

Nunca podré romper este espejismo
que rechaza mi hora postrimera:
como si el alma fuese prisionera
de un vano y tenebroso narcisismo.

¿Quién he sido? ¿ Quién soy en este ahora
sintiéndome a mí mismo dolorido
por no poder sentir lo que mas siento?

¿Quién voy a ser ahora, en esta hora
del corazón, sabiendo que no ha sido
más que un sueño de amor mi pensamiento?

                                               (1979)

José Bergamín


20 de marzo de 2026

Lope de Vega y los sonetos de los mansos

 

Suelta mi manso, mayoral extraño,
pues otro tienes de tu igual decoro,
deja la prenda que en alma adoro
perdida por tu bien y por mi daño.

Ponle su esquila de labrado estaño
y no le engañen tus collares de oro,
toma en albricias este blanco toro
que a las primeras yerbas cumple un año.

Si pides señas, tiene el vellocino
pardo encrespado, y los ojuelos tiene
como durmiendo en regalado sueño.

Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
suelta y verasle si a mi choza viene,
que aun tienen sal las manos de su dueño.



Querido manso mío, que venistes
por sal mil veces junto aquella roca,
y en mi grosera mano vuestra boca
y vuestra lengua de clavel pusistes,

¿por qué montañas ásperas subistes,
que tal selvatiquez el alma os toca?
¿Qué furia os hizo condición tan loca,
que la memoria y la razón perdistes?

Paced la anacardina, porque os vuelva
de ese cruel y interesable sueño,
y no bebáis del agua del olvido.

Aquí está vuestra vega, monte y selva;
yo soy vuestro pastor, y vos mi dueño;
vos mi ganado, y yo vuestro perdido.



Vireno, aquel mi manso regalado
del collarejo azul; aquel hermoso
que con balido ronco y amoroso
llevaba por los montes mi ganado;

aquel del vellocino ensortijado,
de alegres ojos y mirar gracioso,
por quien yo de ninguno fui envidioso,
siendo de mil pastores envidiado;

aquel me hurtaron ya, Vireno hermano:
ya retoza otro dueño y le provoca;
toda la noche vela y duerme el día.

Ya come blanca sal en otra mano;
ya come ajena mano con la boca
de cuya lengua se abrasó la mía.


Lope de Vega


19 de marzo de 2026

Eugenio Montejo - Caballo real

 

CABALLO REAL   

Aquel caballo que mi padre era
y que después no fue, ¿por dónde se halla?
Aquellas altas crines de batalla
en donde galopé la tierra entera.

Aquel silencio puesto dondequiera
en sus flancos con tactos de muralla;
la silla en que me trajo, donde calla
la filiación fatal de su quimera.

Sé que vine en el trecho de su vida
al espoleado trote de la suerte
con sus alas de noche ya caída,

y aquí me desmontó de un salto fuerte,
hízose sombras y me dio la brida
para que llegue solo hasta la muerte.

Eugenio Montejo



Revista Palimpsesto



17 de marzo de 2026

Aníbal Núñez - «Morir soñando, sí, mas si se sueña...»

 

Morir soñando, sí, mas si se sueña
Ilusión es la muerte, fe la vida,
Guerra la paz; y si la paz se olvida
El tiempo al fin de eternidad se adueña.
La desgana de ayer ¿qué nos enseña
Deshaciéndose en hoy? Abierta herida
El empeño de hacer que la aprendida
Ventana dé al vacío que se sueña.
No se matan los sueños con la muerte.
¿A qué representarla con tal ceño?
Morir es aprender lo ya sabido,
Vivir la vida no es negar la suerte.
No sabemos, Miguel, si es que te has ido
O sigues con nosotros en el sueño.

                                         1986


Aníbal Núñez





13 de marzo de 2026

Carilda Oliver Labra - Hombres que me servisteis de verano

 

HOMBRES QUE ME SERVISTEIS DE VERANO

Ese que no dejó de ser mi amante
y al que le debo siempre sepultura,
uno a quien nunca quise lo bastante;
aquél, obra de sueño, conjetura...

Alguien me jugó a nada y tuvo suerte,
otro que no ha venido de la guerra,
éste donde converso con mi muerte
porque me lo disputa hasta la tierra.

¡Salid de la memoria evocadora
con vuestro amor, pues tengo frío ahora!
Sabed todos que os llevo de la mano.

Vuestras sombras estallan como un mito
de vez en cuando aquí. Sois lo bendito,
hombres que me servisteis de verano.

Carilda Oliver Labra




2 de marzo de 2026

Góngora - «Cosas, Celalba mía, he visto extrañas…»


Cosas, Celalba mía, he visto extrañas:
cascarse nubes, desbocarse vientos,
altas torres besar sus fundamentos,
y vomitar la tierra sus entrañas;

duras puentes romper, cual tiernas cañas,
arroyos prodigiosos, ríos violentos,
mal vadeados de los pensamientos,
y enfrenados peor de las montañas;

los días de Noé, gentes subidas
en los más altos pinos levantados,
en las robustas hayas más crecidas.

Pastores, perros, chozas y ganados
sobre las aguas vi, sin forma y vidas,
y nada temí más que mis cuidados.

                                   1596


Luis de Góngora

22 de febrero de 2026

Antonio Machado - La muerte del niño herido

 

La muerte del niño herido

Otra vez en la noche... Es el martillo
de la fiebre en las sienes bien vendadas
del niño. —Madre, ¡el pájaro amarillo!
¡Las mariposas negras y moradas!
—Duerme, hijo mío. —Y la manita oprime
la madre, junto al lecho. —¡Oh, flor de fuego!
¿quién ha de helarte, flor de sangre, dime?
Hay en la pobre alcoba olor de espliego;
fuera, la oronda luna que blanquea
cúpula y torre a la ciudad sombría.
Invisible avión moscardonea.
—¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía?
El cristal del balcón repiquetea.
—¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!

Antonio Machado