
«Y yo me iré…»
otras veces voy al cine, que es
como un río pero retratado
Bilbao. Me voy ya pronto,
y no sé si volveré.
Esta vez llevo mis libros,
mis discos, y otras chanfainas
menudas. No volveré.
Te padecí hasta el ahogo,
Bilbao: tu cielo, tus casas
negras. Y tu hipocresía.
No, no volveré.
Quemaste mi juventud
como un trapo viejo. Un día,
me rebelé. Vi, y volví.
No, no volveré.
Me laceraste hasta el fondo
del alma. Me arrebañaste
la ilusión: no el entusiasmo.
Insistí hasta lo inverosímil.
Eso me salvó. Rompí
la puerta, y me fuí. Y volví.
No, no volveré.
Labrad, amigos,
un túmulo a mi ausencia (si
es plagio, mejor) Si muero,
Dejaré el balcón abierto:
no sé si en Cuba, en Madrid,
en Moscú, en París. No sé
dónde. Pero lo que sé
seguro, es que me voy. Y
no volveré.
Blas de Otero
De Hojas de Madrid con La galerna [1968-79], leído en Expresión y reunión A modo de antología. Alianza Editorial, 2ª reimp. 1985
______________________________________
El viaje definitivo
… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez
Tomado de «Corazón en el viento», en Poemas agrestes, 1910-1911.