Comme une orange (Atenas)
La terre est bleue comme une orange
P. Éluard
Próximas a la luz que permanece
intacta en esas piedras, en los mármoles
blancos donde tocaran
las nobles manos
de Ictino, el sueño
noble de Fidias,
con su realidad acosan
con su quietud violenta,
de testigos,
con que ocupan el aire en la espesura ática,
son el gesto pictórico de la putrefacción,
y redondas acosan
con el enmohecido
silencio que me gritan desde el cuenco de barro,
en esta mesa pobre de terraza
y de hotel en olvido, dejadas a su estar,
calladas junto
a su pereza y frente
al templo que resiste,
sin mirarlas acosan
me acosan porque sé que nunca mienten
su cansancio proclaman y me acosan
tres naranjas azules: podredumbre
insaciada del mundo,
de mi cuerpo y su asfixia, y el aviso
del futuro en el verso
de Paul Éluard.
Francisco Caro
(Piedrabuena, Ciudad Real, 1947)
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