A esa hora,
naquela taberna,
todos os vellos parecían Samuel Beckett.
Manuel Rivas
DAGUERROTIPO
Vi
en la fotografía familiar
a mi madre
perdonando
Octavio Robleto
(Comalapa, Nicaragua, 1935)
Romper fotografías es saludable porque para la tercera generación somos desconocidos, y pasamos a ser desecho indiscriminado.
Dionisia García
FAMILIA TIPO CON PERRO
En la foto estamos papá, mamá, mi hermana,
el perro de la casa y yo.
Papá está serio, como siempre,
mamá está linda, como siempre,
mi hermana está asida al brazo de mamá,
el perro está absorto
y yo estoy más rígido que un soldado,
pendiente de la cámara.
Papá y mamá salieron de foco hace bastante,
mi hermana se jubiló,
al perro lo mató un tranvía
y yo, momentáneamente,
me aferro a esta foto que encontré entre otras,
plena de reminiscencias
y tan implacable como el tiempo.
César Cantoni
Nunca olvido casi nada
¡Es ése mi problema!
Como la caja de zapatos llena de fotografias rotas
que encontré en el basurero de la ciudad
y de la que tomé una
de una pareja en traje de baño
de la mano en alguna playa tropical,
cuyas cabezas y caras
el viento había barrido
mientras yo me entretenía
analizando lo poco que quedaba
de su juventud y su belleza.
Charles Simic
Sin tierra a la vista. Edición bilingüe. Traducción de Nieves García Prados. Vaso Roto, 2023 (No land in sight, 2022)
I Never Forget Anything
That's my trouble!
like that shoe box of ripped photographs
I came across on the town dump,
And helped myself to one
Of a couple in bathing suits
Holding hands on some tropical beach,
Whose heads and faces
The wind had swept away
While I busied myself
Studying what has left
Of their youth and of their beauty.
EL POETA REVUELVE CAJONES
Recuerdo o espina lenta, amor; te pienso
Joan Fuster
Amo tu adolescencia postergada:
menosprecio, carencias, soledad,
la absurda metafísica infligida,
para lograr que fueras
otra resignación gris del montón,
jugando encadenada, en un patio perpetuo de colegio.
Qué fácil es leer las fotos viejas.
Amo esa mirada muerta de las fotografías,
los desiertos que esconde, las apagadas quejas, la plegaria.
Qué tristes quince años, qué belleza.
Cuánta desolación habrá sido precisa
para cristalizar una mirada así
(cuánto amo esa mirada que eres tú,
trampa trivial, lo sé, de la fotografía).
Ahora, esa mirada es mía, como es mía
la voz de los amigos muertos ya,
algún cielo de Brueghel
y algún verso de Borges, algún cuerpo,
y nuestro desamor, y este poema.
Talismán espinoso que soporto, y que me da soporte:
la sombra más leal en la orilla del tiempo.
Cuánto has cambiado.
Qué fatuamente impúdicos
nos han vuelto los años,
y la vertiginosa continuidad de los gestos.
Enric Sòria
De Andén de cercanías, Ed. Pre-Textos, Valencia, 1996. Traducción de Carlos Marzal
CUARENTA AÑOS MÁS TARDE
Antonio
En el recinto sepia de tu fotografía,
cuarenta años más tarde, una tarde entre amigos
han venido a dolerme tu muerte y tu belleza
mientras tengo tan leve cartón entre las manos
y en la umbría de un patio de aspidistras y helechos
sigues quieto en tu grata mecedora de mimbre.
Giraba junto al puente su rueda la albolafia
cuando sobre el pretil del río te nombraron
y el arcángel tus manos vació de repente.
Tras el fulgor de julio, la tierra sigue siendo
tremendamente dura y hermosamente cierta.
María Victoria Atencia
El mundo de M.V. (1978)
INSTRUCCIONES PARA POSAR
No dejes al azar la contingencia
de un recuerdo dorado en el futuro.
Dispón la dignidad de la figura
con un gesto adecuado.
Cuida lo conveniente de estudiar
el detalle de un fondo que desmienta,
con su muda elegancia, la evidente
simpleza de los días.
Desecha el patetismo de lo humano
y traga la saliva inoportuna
de un delirio perpetuo por la vida
brillando en cada cuerpo.
Prepara la mirada y la sonrisa
para el flash que recoja ese momento
en que quede grabada la memoria
de lo que no será cuando la luz se vaya.
Aférrate a ejemplo de las cosas,
con su lección constante de silencio.
Al fin, será lo muerto de la imagen,
luz grabada de un tiempo en agonía,
lo que logre cruzar el cerco de las horas.
Francisco Ruiz Noguera
(Frigiliana, Málaga, 1951)
En las fotografías no salimos como somos, pero somos como salimos.
A partir de cierta edad uno se ve envejecido en las fotos, pero pasan los años y se ve como joven en esas mismas fotos.
Ramón Eder
LA FOTO DE RIGOR
Esta cartulina sepia tiene árboles en floración
sobre un fondo de granitos, aves migrando
hacia el norte y alguien de espaldas
al agua en calma, donde ya nadie mira
muy al fondo, el cielo derrama
lentamente una garúa mezquina
y sobre el rostro de la mujer en pose,
una capa de polvo se afana borrando
vestigios, recuerdos, ésas cosas
y mirándola, ajada y con los bordes sucios
como mi memoria de ti,
lloro en silencio, de oído,
como nos dijo Vallejo
que hay que derramar la lágrima
Elías Moro
La tabla del 3 (2004)
ARMA VIRUMQUE
(retrato de mi padre)
Que de todas las fechas de su vida
perdure para siempre en esta hoja
aquélla, que contiene, resumida,
su más honda verdad: con boina roja,
el máuser, el detente y el fulgor
de un sueño ennobleciéndole la cara,
oye acercarse la batalla por
los recios campos de Guadalajara.
Con un trasfondo de ametralladora
se eleva una oración de su alma fuerte.
Llega la prueba ya. Llega la hora
de mirarle a los ojos a la muerte.
Adivino la Eneida en su bolsillo
con un olor a pólvora y tomillo.
11-XI-91 y 4-11-92
Miguel d’Ors
La imagen de su cara. La Veleta, Editorial Comares, 1994
EPITAFIO PARA LA FOTO DEL BAILE
Un fotógrafo fue quien cogió, al vuelo
de los pasos del rock, como un espía
de convenios de amor, la simetría
reciente de tú y yo: baile en un cielo.
Ya frente a la inminencia del pañuelo
del adiós prometimos: sólo había
que esperar que picase en el anzuelo
la hora de recobrar la compañía.
Mas todo se ha quedado en el tintero:
nuestro común proyecto de alegría
y el concertado rumbo compañero.
Hoy yace nuestra fiel fotografía
en un cajón -yo fui el sepulturero-:
6 x 9 de muerte de aquel día.
Mayo, 1963
Aníbal Núñez
EDADES
Llega un triste momento de la edad
en que somos tan viejos como los padres.
Y entonces se descubre en un cajón olvidado
la foto de la abuela a los catorce años.
¿En dónde queda el tiempo, en dónde estamos?
Esa niña
que habita en el recuerdo como una anciana,
muerta hace medio siglo,
es en la foto nieta de su nieto,
la vida no vivida, el futuro total,
la juventud que siempre se renueva en los otros.
La historia no ha pasado por ese instante.
Aún no existen las guerras ni las catástrofes
y la palabra muerte es impensable.
Nada se vive antes ni después.
No hay conjugación en la existencia
más que el tiempo presente.
En él yo soy el viejo
y mi abuela es la niña.
La arena errante [1992 - 1998]
(Ciudad de México, 1939 - 2014)
v. Tarde o temprano [Poemas 1958-2009], Tusquets, abril de 2010
RETRATO DE EVELYN NESBIT
POR GERTRUDE KÄSEBIER
Me miras desde un tiempo que no existe.
Y ya no puedo sostenerte la mirada.
Elías Moro
Tampoco tú conoces mi dominio.
Si te mueves no eres más que otra imagen
o admirable espejismo
de un expuesto deseo indescifrable.
No es posible encontrarnos.
Para entrar en el mar
inclinas el desierto.
Pero el aire de entonces
no entiende del dolor que recompones.
Ni de otras recompensas.
En el olvido cabe
el gesto que tuviste.
No me oyes y sufres.
Posé para esperarte
y alabo sin tocarte que hayas vuelto.
Carlos Medrano
La imperfección de la belleza, Fundación Jorge Guillén, 2023
ÁLBUM DE FAMILIA
Murió mi padre, murieron mis abuelos,
murieron mis tíos carnales y políticos.
Una familia entera de herreros,
ebanistas, curtidores, albañiles,
yace ahora sin fuerzas bajo tierra.
Y yo, el más inútil de todos,
el que no sabe hacer nada con las manos,
he logrado sobrevivir impunemente
para llorar delante de una foto
lo mejor de mi sangre.
César Cantoni
(La Plata, 1951)
Del libro La Salud de los condenados (2004)
ÁLBUM
Mira cómo nos miran
las figuras que somos en las fotos,
en fin de año, feria, recitales...
Esos grandes momentos que fueron, y que son
ya sólo unas escenas de un recuerdo.
De todo eso me queda este álbum
de fotos, un rumor de ecos, vasos...
Y también
la extraña sensación de estar viviendo
en una foto que veré algún día.
Jesús Beades
(Leído en Rua das Pretas)
SUEÑO
Miras viejas fotografías y por fin de repente recuerdas:
un verano a la orilla del mar
tirabas grandes cebollas al agua
y los gatos se zambullían y te las traían de vuelta.
Y la tarde, siempre esa misma tarde en el pequeño pueblo,
de casas de paredes blanquedas.
Y el aire, un aire salvaje con olor a sal.
Y el sabor del ruibarbo.
Por fin estás seguro, tranquilo — no he estado nunca ahí —
no lo he visto, lo recuerdo.
Magdalena Bielska
(1980)
Poesía a contragolpe Antología de poesía polaca contemporánea (autores nacidos entre 1960 y 1980). Selección y traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré. Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012.
CAFÉ HAVANA
Taconea la noche
un resplandor de genitales
que celebra
la belleza de un mundo
de sobras y agravios.
Ellos beben.
Ellas también.
En Café Havana
atesoramos horas que no tuvimos
y amores que tampoco llegaron.
Tarde acudimos a un banquete
donde todo,
descartada la vejez,
es mejor que la muerte.
Harold Alvarado Tenorio
EL FOTÓGRAFO Y LA MODELO
El tiempo que fue siempre tu enemigo
se detuvo en tu imagen. Ya eres esa
chica de calendario, la princesa
sin fábulas, el ángel que consigo
colgar de cualquier nube. De oro y trigo
la luz ensortijada en tu cabeza,
la arena que se acaba en donde empieza
la línea de tu sexo. Estás conmigo
y no tienes tristezas ni pesares
ni citas por cumplir. Sólo reposas
inmóvil en el cuadro, entre palmeras
de plástico y heladas mariposas
robadas del Cantar de los cantares.
No sabes que no has muerto. Si supieras.
Jorge Valdés Díaz-Vélez
(Torreón, Cohahuila, 1955)
ELEGÍA A LA FOTOGRAFÍA DE UNA MUCHACHA DESCONOCIDA
Tendrías quince años cuando quedaste inmóvil
aquí, en la cartulina de suavísima niebla.
Te vuelves a mirarnos -con unos ojos negros,
dulces, hondos y frescos como grutas-
desde el escorzo grácil de tu cuerpo.
Dime, ¿de dónde viene tu mirada?
Habla de cosas dulces y pequeñas,
de tu vida, tu casa,
tu piso, bosque umbroso de sueños y recuerdos,
–tú eres la cierva blanca en su espesura–,
el balcón donde ves pasar las nubes,
los viejos y borrosos retratos de la sala,
las butacas de verde terciopelo gastado,
el piano, negro, mudo, con ecos, -como un pozo-,
y el bullir y las voces, apagadas
y vagas, de la sombra en los rincones...
(¡Ay tus sueños de niña!
¡Cómo están en el fondo de tus ojos
muriendo dulcemente!
Estrenabas la vida;
aquel día morías y nacías.
Y aquí, en este retrato,
frente al blanco camino,
dejaste tu niñez en la mirada.)
Esa luz que ha quedado contigo prisionera
en tu clara laguna,
es la luz que conservan
las cosas de la abuela puestas en la vitrina.
Ya te habrás olvidado. ¡Qué muerta estás aquí!
¿Dónde estarás ahora?
...Días, calles, olvidos, amores y tristezas,
relojes, calendarios, trajes, cuerpos, ventanas,
tejas, lluvias, tarjetas, zapatos ya gastados,
tranvías, ruedas, nubes, sueños, tardes, mañanas,
inviernos y veranos, rosas secas, revistas,
muertos, libros, silencios, músicas, risas, llantos,
arroyos y caminos, montañas, bosques, mares,
y un montón de minutos iguales como arenas
me separan de ti.
Pero en mi orilla queda tu retrato olvidado.
...Tendrías quince años. Yo, entonces, estaría
paseando mis sueños de niño no sé dónde.
¿Dónde estarás ahora?
Oh muchahca lejana que quizá hubiera amado
de no ser por el tiempo, el tiempo... siempre el tiempo...
José María Valverde
Publicada por primera vez en «Entregas de Poesía» n° 14, 1945. Hombre de Dios (1945)