Erwin Horment - Ana Tijoux, Santiago, Chile, 2015
COSAS QUE SE ESCUCHAN
Qué extraño es sentir el sonido de la lluvia
cuando no está lloviendo
mirar por la ventana las calles secas
y sentir el sonido incesante de la lluvia
Ahora escucho el crujido de una silla mecedora
Alguien teje alguien se para
alguien entra con unas tazas de té
alguien hace ruido con la vajilla
Qué extraño es sentir el quejido
de una silla mecedora
cuando nadie se está meciendo
el tintinear de la vajilla
cuando nadie está poniendo la mesa
la algarabía de los invitados
cuando las sillas están vacías
y el sonido de la lluvia
el persistente sonido de la lluvia
cuando no está lloviendo
Óscar Hahn
APRENDIENDO A ORAR
Padre nuestro que estás en la sangre.
Ayúdanos a salvarte del silencio,
haznos chispa o relámpago, corona
para la pobreza, pico de cuervo
y rosa despilfarrada en los jardines.
Santificado sea el cuerpo, la ramazón
oculta de las venas, las lágrimas
hablando con la hiedra, el dedo
poniendo límite al horizonte.
Padre nuestro que estás en las cosas.
Ayúdanos a despojarnos de todo,
regocíjanos en el amor al insecto
y la admiración silente por la sombra.
Santificado sea el nombre del prójimo,
el dolor de sus párpados, el filo inacabable
del labio, el arco maravilloso de la nuca
sosteniendo todos sus pensamientos.
Permítenos compartir
la espiga del hambre,
el Porvenir del alba y la sonrisa.
No nos niegues la tentación.
Empújanos al encuentro del dolor
engendrado en el pánico de saberte solo,
mas líbranos de nuestra voluntad
y déjanos en el instante largo de la duda.
Olvídanos en tu reino. No recompenses
nuestras obras, así como nosotros te perdonamos
la soledad perpetua de tu llanto.
Sálvanos de la vida perdurable
y del pan nuestro de cada día,
juzga nuestras deudas y haz que podamos
pagarlas en el doble. Padre nuestro
que estás en la sangre, permítenos
arder en la chispa y desaparecer en el fuego,
ahora y en la hora de nuestra vida. Amén.
Alfonso Chase
(Cartago, Costa Rica, 1945)
PLEGARIA A UN LABRADOR
Levántate y mira la montaña
De donde viene el viento, el sol y el agua
Tú que manejas el curso de los ríos
Tú que sembraste el vuelo de tu alma
Levántate y mírate las manos
Para crecer estréchala a tu hermano
Juntos iremos unidos en la sangre
Hoy es el tiempo que puede ser mañana
Líbranos de aquel que nos domina en la miseria
Tráenos tu reino de justicia e igualdad
Sopla como el viento la flor de la quebrada
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil
Hágase por fin tu voluntad aquí en la tierra
Danos tu fuerza y tu valor para combatir
Sopla como el viento la flor de la quebrada
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil
Levántate y mírate las manos
Para crecer estréchala a tu hermano
Juntos iremos unidos en la sangre
Ahora y en la hora de nuestra muerte
¡Amén, amén, amén!
Víctor Jara
(Letra de Víctor Jara y Patricio Castillo)
«Plegaria a un labrador / Te recuerdo Amanda» es un sencillo del cantautor chileno Víctor Jara y de la banda Quilapayún. Fue lanzado originalmente en Chile en 1969, siendo relanzado en 1974 en la República Democrática Alemana.
Este es el quinto sencillo oficial de Víctor Jara como solista, y el cuarto de Quilapayún. Mientras que la canción del lado A es interpretada por Víctor y Quilapayún, la del Lado B sólo lo es por el cantautor. Ambas canciones pertenecen al álbum Pongo en tus manos abiertas... lanzado el mismo año.
A mi bella enemiga
No seas vanidosa amor mío
porque para serte franco
tu belleza no es del otro mundo
Pero tampoco de éste
Óscar Hahn
(Revista Ómnibus)
Encontré estos versos del poeta chileno Pablo de Rohka por casualidad; el poema completo vino después, pero dejémoslo para otro día…
Voy como los perros mojados
a la siga de tu recuerdo,
sujetándome las palabras.
POR AQUÍ NO PASA NADIE
A veces pasa en silencio
la sombra de un animal
de ojos tristes
Y algunas noches de invierno
pasa un árbol extraviado
sin raíces
Por aquí no pasa nadie
Pasa lo que no te he dicho
Y lo que quise decirte
un día pasó al olvido
Por aquí no pasa nadie
Ni los otros ni yo mismo
Óscar Hahn
LA ENCANTADA
La encantada, la ofendida,
la trocada y trastocada,
la que a mí me mudaron
como árbol sin hojas,
como sombra sin cuerpo.
Dios sabe si es fantástica o no es fantástica,
si en el Mundo se encuentra o no se encuentra.
La que veo y se esconde,
la que los niños siempre miran,
la que jamás verán los Mercaderes,
la que aparece
y desaparece.
La que conmigo muere
y me desmuere.
La visible,
la invisible
Dulcinea.
Miguel Arteche
(1926 - 2012)
Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte.
Vicente Huidobro, en el prefacio de su libro Altazor (1931)
CASA PROPIA
El presente es el lugar donde habito
mi casa propia
La he ido construyendo día a día
hora tras hora
Nadie podrá desalojarme
de esta casa
Juntos morderemos el polvo
cuando llegue el momento
de la demoliciòn
El presente
es el sueño de la casa propia
que se convierte en humo
en sombra en nada.
Óscar Hahn
NUNCA SALÍ DEL HORROROSO CHILE
Nunca salí del horroroso Chile
mis viajes, que no son imaginarios
tardíos, sí -momentos de un momento-
no me desarraigaron del eriazo
remoto y presuntuoso
Nunca salí del habla que el Liceo Alemán
me infligió en sus dos patios como en un regimiento
mordiendo con ella el polvo de un exilio imposible
Otras lenguas me inspiran un sagrado rencor:
el miedo de perder con la lengua materna
toda la realidad. Nunca salí de nada.
Enrique Lihn
A partir de Manhattan (1979)
ESCRITO AL AMANECER
Y me dormí pensando en él, mientras la nieve
cae profundamente en mi pasado, y cae
sobre este mar de tinta. Por la noche y el alba
siguió la nave sola.
La esperanza perdí
de encontrarlo.
Nadie había en la nave
y en las islas del viento
nadie me dio noticias de mi padre,
ni más allá en la tierra de la pócima mágica.
Por el alba y la noche siguió sola la nave.
Ahora sé que está muerto, que es inútil la nave,
inútil es el mar y todos los conjuros
no importa donde esté, si en alguna ribera
sus huesos se deshacen en los dientes del viento:
inútil suena todo. Nunca estuvo conmigo,
ni siquiera el sueño me ha traído sus ojos.
Por el alba y la noche volvió la nave al puerto.
Miguel Arteche
¿POR QUÉ ESCRIBE USTED?
Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín
Porque Góngora porque la tierra porque el sol:
porque San Juan porque la luna porque Rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel
Porque la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed
porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás
Óscar Hahn
(Iquique, Chile, 1938)
LETRA DE CANCIÓN PARA UNA MELODÍA VIEJA
Me escuece y arde esta vieja areola.
Se me enrojece y descama
cuando me tocan tu vida
o cuando yo mismo la rozo
yendo hacia atrás con mis dedos.
Como temo me la alivie
la pomada del tiempo,
te rasco y me hiero
y hago saltar la costra y la sangre
para aceptar la cicatriz
de que no tienes olvido.
Gonzalo Millán
(Santiago de Chile, 1947 - 2006)
14 poemas de Gonzalo Millán (Zenda)
Del poema «Cartas del poeta que duerme en una silla», del libro Obra gruesa (1969), de Nicanor Parra.
XIV
Solo con la belleza me conformo
La fealdad me produce dolor.
NOCHE
Sobre la nieve se oye resbalar la noche.
La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces
De una mirada encendí mi cigarro
Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento
gime entre las alas de los pájaros.
Las olas mecen el navío muerto
Yo en la orilla silbando
Miro la estrella que humea entre mis dedos
Vicente Huidobro