ESCRITO DESPUES DEL ENCUENTRO
En mi hora
(Hoy viernes por la tarde
Cuando ya entraba la noche
Y no se distingue ni la cara
Ni el cuerpo de las muchachas
Que transitan por la calle,
Y cuando apenas nos es dado aprovechar
Cierta facultad de adivinación.)
En mi hora violeta, yo doblaba una esquina,
Y de pronto tu figura cortante y sumamente amada,
Después –ya sabes– caminando hablamos un poco
De mis versos e ibas con frío (recuerdo la chaqueta
Guardando tu tierno pecho).
Hablamos también de tu viaje,
De tu corto viaje pero viaje al fin,
Y según la mirada todo parecía indicar
Que decías
«Porque no espero volver otra vez
Porque no espero
Porque no espero regresar».
¿Y si, efectivamente, no volvieras?
Y si, aún cuando volvieras, no volvieras a mí
–Que es tu único y real volver–.
¿Quién atisbará entonces con el mismo cariño el movimiento
De tus dedos desde la ventana de tu casa que da al algo?
¿Quién amará más el movimiento de tus pestañas y el movimiento
De tu cuerpo cuando vas a la escuela de mecanografía?
Y quién – en última instancia- te escribirá estos versos
y te dirá que hoy viernes por la tarde
Cuando ya no se distingue ni la cara
Ni el cuerpo de las muchachas,
Yo –al doblar una esquina– te adiviné
Y luego sin cenar ni leer
Escribí esto
Para ti.
Beltrán Morales
(Nicaragua, 1945 - 1986)