—¿No duerme usted? —me preguntó ella.
—No tengo sueño. He dormido todo el día. ¿Dónde está su hermano?
—Se fue por esos rumbos. Ya usted oyó adonde tenía que ir. Quizá no venga esta noche.
Juan Rulfo, Pedro Páramo (1955)
—¿No duerme usted? —me preguntó ella.
—No tengo sueño. He dormido todo el día. ¿Dónde está su hermano?
—Se fue por esos rumbos. Ya usted oyó adonde tenía que ir. Quizá no venga esta noche.
Juan Rulfo, Pedro Páramo (1955)
Autorretrato de Juan Rulfo en el volcán Nevado de Toluca, "uno de los volcanes más altos de México.", en los años cuarenta.
Juan Rulfo - Volcan Paricutín, años cuarenta.
"El volcán Paricutín nació en 1943 cerca del poblado de San Juan Paricuticuaro, Michoacán, México. Del poblado original solo sobrevive el campanario de la iglesia, visible en segundo plano en esta foto, parcialmente sumergido en un mar de escombro y lava seca."
(Fotografías y texto en doble cachanilla, Flickr)
Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría: pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. «No dejes de ir a visitarlo —me recomendó—. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.» Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.
Todavía antes me había dicho:
—No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio... El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro.
—Así lo haré, madre.
Pero no pensé cumplir mi promesa. Hasta que ahora pronto comencé a llenarme de sueños, a darle vuelo a las ilusiones. Y de este modo se me fue formando un mundo alrededor de la esperanza que era aquel señor llamado Pedro Páramo, el marido de mi madre. Por eso vine a Comala.
Juan Rulfo
Primer fragmento de Pedro Páramo, 1955.