La ceniza en los dientes del lobo
Colección particular
30 de marzo de 2026
Frida Kahlo, por Nickolas Muray
Aurelio Asiain - El rumor
EL RUMOR
Avidez de lo oscuro, ciega lengua
de todos y ninguno, voz de nadie
entre la muchedumbre del mercado
y en cenas largas de manteles blancos,
vanidad de los justos, mercancía
de los ociosos, vino del banquete,
alimento de fieras enjauladas,
fruta podrida, pan de alumbre, agua
de manantiales turbios, escaldada
garganta del rencor, voz del desierto
y alegría feroz de los amigos,
lumbre de condenados, mordedura
que devora a las viejas en el quicio,
hambre de los vencidos, sueño inquieto
de los que duermen dándose la espalda,
ansia de cada día, incertidumbre
y avidez de lo oscuro, ciega lengua
en torno del cadáver en la pira,
lepra de las palabras, voz cundida
de negrura, espesura de la tinta,
escribir es mirar con el rabillo,
todo se cuela por los márgenes
del número, en la orilla huele a yodo
y a maderas podridas, lo que vuelve
con la marea es siempre tan oscuro,
qué nos llama a lo lejos imantando
esta lengua de negros y de esclavos,
sudor de las galeras, lodazales
y mosquitos la noche interminable
del desembarco, todos extendemos
la frontera imprecisa de este imperio,
avidez de lo oscuro, ciega lengua.
Aurelio Asiain
Revista Vuelta, número 203 – Octubre de 1993
Página de Aurelio Asiain
29 de marzo de 2026
Italo Calvino - El barón rampante
Las empresas que se basan en una tenacidad interior deben ser mudas y oscuras; a poco que uno las declare y se gloríe de ellas, todo parece fatuo, sin sentido e incluso mezquino.
Italo Calvino
El barón rampante, en Nuestros antepasados El vizconde demediado - El barón rampante - El caballero inexistente. Traducción de Esther Benítez. Alianza Editorial, 9ª reimpresión 1989; 1ª ed. 1977.
Le imprese che si basano su di una tenacia interiore devono essere mute e oscure; per poco uno le dichiari o se ne glori, tutto appare fatuo, senza senso o addiritura meschino.
Un poco de contexto para la cita:
Un susurrar de ramas, y desde una alta higuera asoma la cabeza Cosimo, entre hoja y hoja, jadeando. Ella, de abajo arriba, con la fusta en la boca, lo miraba a él y a ellos, aplastados todos en la misma mirada. Cosimo no pudo contenerse; todavía con la lengua fuera saltó:
—¿Sabes que nunca he bajado de los árboles desde entonces?
Las empresas que se basan en una tenacidad interior deben ser mudas y oscuras; a poco que uno se gloríe de ellas, todo aparece fatuo, sin sentido e incluso mezquino. Así mi hermano, apenas pronunciadas esas palabras habría querido no haberlas dicho nunca, y ya no le importaba nada de nada, e incluso le entraron ganas de bajar y acabar de una vez. Tanto más cuanto que Viola se quitó la fusta de la boca y dijo en tono amable:
— ¿Ah, sí? ¡Menudo gaznápiro!
Uno sfrascar sui rami ed ecco, da un alto fico affaccia il capo
Cosimo, tra foglia e foglia, ansando. Lei, di sotto in su, con quel
frustino in bocca, guardava lui e loro appiattiti tutti nello stesso
sguardo. Cosimo non resse: ancora con la lingua fuori sbottò: - Sai che
non sono mai sceso dagli alberi da allora?
Le imprese che si basano su di una tenacia interiore devono essere
mute e oscure; per poco uno le dichiari o se ne glori, tutto appare
fatuo, senza senso o addirittura meschino. Così mio fratello appena
pronunciate quelle parole non avrebbe mai voluto averle dette, e non
gli importava più niente di niente, e gli venne addirittura voglia di
scendere e farla finita. Tanto più quando Viola si tolse lentamente il
frustino di bocca e disse, con un tono gentile: - Ah sì?... Bravo merlo!
V. «Epitafio de Cosimo Piovasco di Rondò»
Andreas Feininger and «the key to good photography»
I believe that the key to good photography is interest on the part of the photographer, not in photography but in his subject.
Andreas Feininger
(1906 - 1999)
Manuel Vicent - Principios
PRINCIPIOS
Es una fortuna caminar en compañía de gente sabia, divertida y escéptica, que esté dispuesta a cambiar cualquier verdad absoluta por un queso de cabra, cualquier honor, premio o reconocimiento por la corona de un sombrero de paja, cualquier clase de eternidad por la embriaguez de la duda unida a la armonía de la naturaleza. Por el contrario, encontrarse con gente de principios sólidos e inalterables es el peligro más grave que puede correr uno en esta vida. Un hombre de principios fue aquel que, sintiéndose puro, arrojó la primera piedra contra la adúltera; es el mismo que te indica con el dedo el camino recto que debes seguir y en cuanto te desvíes será el que te delate, el que te incluya en la lista negra o borre definitivamente tu nombre del mapa. En el caso en que este hombre de principios obtenga un poder absoluto, si además es muy devoto, no dudará en mandarte a la horca rezando por tu alma sin ahorrarse las lágrimas, puesto que también se puede llegar a la extrema violencia a través de la piedad. Huye de ese ser misericordioso que busca tu salvación por medio del terror del espíritu y te obliga a desayunar cada mañana con una rueda de molino. No es ninguna broma aquello que dijo Groucho Marx: «Éstos son mis principios, Si no le gustan, tengo otros». El fanático es capaz de saltar de un risco al risco contrario, ambas cimas situadas a la misma altura bajo un cielo nítido y puro, donde se siente igual de seguro, aunque armado esta vez con distinto látigo. El dogma es una forma de locura, del mismo modo que la pureza extrema alcanza a veces la forma de la más refinada crueldad. Los principios inalterables nos fueron inoculados en una edad muy temprana cuando nuestro cerebro estaba aún desvalido. En la mayoría de los casos aquellos principios fermentaron y se diluyeron en la inteligencia, en la imaginación y en el placer de los sentidos; pero hay personas que conservan incólumes aquellos mitos de la infancia en su cerebro de reptil sin que encuentren salida sino a través de los latidos de sangre que conforman su pensamiento. Hoy es un domingo de primavera y hay dos clases de desayuno. Por un lado, café, tostadas, queso de cabra y alguna duda relativa; por otro, principios inalterables y ruedas de molino.
Manuel Vicent
(El País, 29 de marzo de 2009)







