En el viejo Cairo, en el cementerio de las arenas, descansa mi padre. En Milán, en la muerta ciudad de mármol, está sepultada mi hermana. En Roma, donde, para acogerlo, la sombra cavó la tierra, está enterrado mi hermano. Cuatro tumbas. Tres países. ¿Conoces las fronteras de la muerte? Una familia. Dos continentes. Cuatro ciudades. Tres banderas. Una lengua, la de la nada. Un dolor. Cuatro miradas en una. Cuatro estaciones. Un grito. Cuatro veces, cien veces, diez mil veces, un grito.
Edmond Jabès
Leído en Ansina, de Myriam Moscona. Vaso Roto, 2015
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