Corazón, corazón, si te turban pesares sin remedio
¡arriba! Resiste al enemigo y saca de frente el pecho
y a la emboscada traidora oponte con firmeza.
Y si sales vencedor, disimula, corazón, no te ufanes,
y si eres vencido no te humilles llorando en casa.
Que no te importen demasiado
tu dicha en el éxito, tu pena en los fracasos.
Entiende que en la vida manda el cambio y la alternancia.
Arquíloco de Paros
fragmento 67a
(Leído en Prodavinci)
(Aquí, en versión de Carlos García Gual)
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