Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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4 de abril de 2025

Agustín de Foxá - Inútil primavera

 

INÚTIL PRIMAVERA

Todo inútil y triste,
como el sol a los ciegos,
la primavera al poste de telégrafo
o la lluvia dulcísima de mayo
a las amargas rosas del océano.
¿Para qué el arco iris
sobre los cementerios?
¿La luna en los salones sin espejos,
el alero sin negra golondrina,
el seno adolescente para el viejo?
¿Para qué el canto mío
sin objeto?
¿Este fuego sin bosque
esta colmena en medio del desierto?
Desde que no eres mía
me pregunto por qué sigo viviendo,
dándole cuerda todas las mañanas
al pobre corazón roto y sin péndulo.
¿Por qué el sol golpeando en mis ventanas
me hace alzarme del lecho?
¿Y para qué el Señor hila esa nube
o hace acuarelas tenues en los pétalos?

Agustín de Foxa



20 de diciembre de 2024

Agustín de Foxá - Diciembre

 

DICIEMBRE 

Diciembre ha convocado sus hogueras
y el fuego es vegetal; son matorrales
de algún astro terrible; primaveras
de misteriosos seres; rosas de humo.
Diciembre es como un parque
(cerradura oxidada de su verja)
con sus verdes estanques
que hace ya un siglo no reflejan nada.
Es una estatua en triste plazoleta
a la hora del crepúsculo
envuelta por el humo de unas hojas.
Es ese ciervo bajo la luna roja
incendiado de vaho
y en su cielo un papel de calendario.
Diciembre es un tapiz carbonizado
con escenas de caza y fruta antigua.
Una ceniza, blanca, de viñedos.
Ese pastor de barro, en musgo y corcho
por alamedas de candelas rojas.
La uva envuelta en un bronce de campanas
para la boca, fresca, de fin de Año.
Y si en diciembre hubiera mariposas,
¡qué viriles!, ¡de hierro! Los panales,
sellados. -En su pozo el hormiguero
archivando las alas. Mes sombrío
igual que un monte.- ¡Oh perla de diciembre
que insulta al pobre! ¡Oh nieve de los reyes!
Tan suntuosa y cruel como el armiño.
¡Oh mes feudal para el castillo!
Burlón con la cabaña y el harapo.
Por templar tu rigor hubo un pesebre
y un niño luminoso sobre pajas
calentado por morros de animales
y entre ángeles de luz ultravioleta.

Agustín de Foxa




1 de marzo de 2024

Agustín de Foxá - Origen

 

ORIGEN  
(Las fuerzas de la tierra)

Me gusta que mi cuerpo presienta la tormenta,
sentir como una planta, una espina, una ola,
al trueno negro por la noche.
Que me entren por las plantas de los pies
duros efluvios de los minerales;
¡oh, Pan, dame tu fruta y tu piel de pantera,
la leche de las corzas y el racimo cargado,
los cuarzos y los óxidos, los saurios primitivos
y aquel fuego encendido por un brazo peludo
en el primer invierno de la Tierra.
Quiero estar con raíces y con nervios; tentáculos
que capten el ozono de las lluvias.
El caracol marino y la tortuga, sean
como un sueño en el suero salado de mi sangre.
Que el pecho de la hembra inflame mis arterias;
que me ahuyente el dulzón hedor de los cadáveres
y sienta los nocturnos espantos de las grutas
pintadas de rojizos bisontes abultados.

Agustín de Foxá



14 de septiembre de 2022

Agustín de Foxá - El coche de caballos

 

EL COCHE DE CABALLOS
(Nostalgia de los siete años)

Un coche de caballos, lento, hacia el horizonte;
landó viejo y violeta, de caballos canela,
y en él, mi niñez triste, mirando las acacias
y los escaparates de antiguas primaveras.

Brisa en sus ventanillas y entierros bajo lluvia;
en mis manos de niño, alguna vez, las riendas,
dando a las frentes toscas de los pobres caballos
las nociones, difíciles, de derecha a izquierda.

Yo os evoco, paseos de la Casa de Campo.
Penumbras de eucaliptus, y el auto de la Reina,
del radiador dorado, cruzando silencioso;
los neumáticos blancos, dorados de hojas secas.

Y el Rey siempre de luto; lacayos; las infantas,
en fondos de Velázquez, con un mirar de inglesas;
y aquella concha rosa, con venas de arco iris,
donde bebía el agua después de la merienda.

En la Casa de Vacas, cubos llenos de espuma.
Al fondo, la casilla blanca de la guardesa,
con patos y cabras, y un vendaval de expresos,
verdes de madrugada, en sus enredaderas.

Mis hermanos ponían soldaditos de plomo
en las vías heladas, alfileres, monedas,
y el tren los laminaba, corriendo hacia unas olas
que en mi niñez de Duero imaginaba quietas.

Lagartija en el yeso de las tapias y cardos.
En el Tiro sonaban lejanas escopetas
de Marqueses, y a veces un pichón moribundo,
macizo por los plomos, volaba con tristeza.

Desde el coche veía, peonando, a los faisanes,
con la sangre enjoyada por cacerías regias,
y, allá, en las «Garavitas», entre tomillos tenues
el sol de los insectos rosaba el agua fresca.

Mi padre me contaba la historia de Don Álvaro
o el drama de Cyrano, cuando íbamos de vuelta
hacia un Madrid, caliente de acacias y faroles,
cuesta de San Vicente; jardín con centinelas.

En la plaza de Oriente, fuego en los miradores,
niños en cochecitos de burros con banderas,
y el golfo que encendía al coche los faroles
y al fondo el Real, guardando sus palcos en la niebla.

¡Oh coche de caballos de mis primeros años!
cuando aún no conocía ni el mar ni la belleza,
que cruzas mi nostalgia, trotando eternamente
con un olor de parque dormido entre las ruedas.

¿Dónde estarán tus hierros? ¿En qué plaza de toros
o en qué noria murieron tus caballos canela?
¿Y dónde está aquel niño de comunión y de oro
que hoy, en mi sangre de hombre, como un fantasma juega?

Agustín de Foxá



21 de marzo de 2022

Agustín de Foxá - Hay algo (Horas grises)

 

HAY ALGO
(Horas grises)

Hay algo
peor que las culebras y la lepra.

Son los días tediosos
o las conversaciones
con huesudas mujeres enlutadas
de tíos, primos y demás parientes;
las fiebres que no importan
de agonizantes entre sábanas
casi desconocidos;
las sentencias
de los banqueros místicos;
el sucio patriotismo de los gordos
con leontina;
la moral ceniza
de las solteras con el sexo helado;
las bodas por hectáreas;
los cines expurgados;
las novelas
de institutrices y rosales.

Hay algo
peor que las culebras y la lepra.

La Ley Hipotecaria;
los nichos numerados;
el amor que termina con la cuenta
de la cocina;
hay días
de afeitarse ante espejos donde llueve;
hay patios de carbón, noches de álgebra
y verduras cocidas, que producen
lentos sueños de Hombres sin cabezas.

Agustín de Foxá




7 de diciembre de 2021

Agustín de Foxá - Melancolía de desaparecer

 

MELANCOLÍA DE DESAPARECER

Y pensar que después de que yo me muera,
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera,
encarnará en la seda de las rosas.

Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida,
y que habrá nuevos cielos de escarlata,
bañados por la luz del sol poniente
y noches llenas de esa luz de plata,
que inundaban mi vieja serenata,
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.

Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja,
que he de marchar yo solo hacia el abismo
y que la luna brillará lo mismo
y ya no la veré desde mi caja.

Agustín de Foxá
(1906 - 1959)