Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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17 de octubre de 2026

Simónides

 


Fr. 582 P
Es un don sin peligro el del silencio. 


Fr. 595 P.
Ni un soplo de los vientos salió entonces
que con temblor de hojas perturbara
aquella voz de miel que iba buscando
en oídos mortales su acomodo.

Simónides


El ala y la cigarra (Fragmentos de la poesía arcaica griega no épica). Traducción de Juan Manuel Rodríguez Tobal. Edición bilingüe. Ediciones Hiperion, 2005.



Simónides de Ceos (griego antiguo: Σιμωνίδης ὁ Κεῖος; griego moderno: Σιμωνίδης ο Κείος. Yulis, isla de Ceos, ca. 556 a. C. - Siracusa, ca. 468 a.)


8 de octubre de 2026

Un aforismo de Carlo Gragnani

 

Il silenzio di Dio fa contrasto con la loquacità di coloro che dicono di parlare in Suo nome.

Carlo Gragnani

(1910 - 2010)





4 de octubre de 2026

Un aforismo de Giuseppe Greco

 

Il silenzio non interrompe né attenua il frastuono dei pensieri; lo accresce.

Giuseppe Grieco

(1993)



El silencio no interrumpe ni suaviza el estruendo de los pensamientos; lo intensifica.

27 de julio de 2026

Tomás Segovia - «En la fina penumbra, resplandece…»

 

En la fina penumbra, resplandece
tu cuerpo apenas, arrogante casi
y casi arrepentido de sus dones.
Tu desnudez es como un poco de agua
que reposa en el cauce de lo obscuro,
gravedad transparente, ausencia casi.
Vagos volúmenes se empapan, flotan
en el fondo continuo del espacio;
el silencio respira, el aire late
y es desnuda la carne un pensamiento,
materia que arde en expresión, respuesta.
Oh desnudez, belleza desarmada,
sumisión al espacio, soledad
que transparenta la hermosura eterna
como blancos guijarros
en el fondo del agua.

Tomás Segovia




17 de julio de 2026

Rosario Castellanos - Nostalgia


NOSTALGIA

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.

Rosario Castellanos


Poesía no eres tú, 1972


9 de julio de 2026

Volodos y Mompou


Leído en la página que la Wikipedia dedica a Arcadi Volodos:

Arkadi Arcádievich Volodós o Arcadi Volodos (en ruso: Аркáдий Аркáдьевич Володóсь; Leningrado, actual San Petersburgo, 24 de febrero de 1972) es un pianista ruso nacionalizado francés y residente en España, reconocido por su técnica y su destreza en la interpretación del repertorio virtuosístico, como el de Rajmáninov, Liszt y sus transcripciones de grabaciones del legendario Vladímir Horowitz.


(...)


En 2013, publicó un álbum dedicado a la Música callada de Mompou del que dice: «Un amigo me lo hizo escuchar y me gustó mucho. Un sonido nostálgico, minimalista, como Ravel. Pero cuando descubrí la Música callada, entendí toda su filosofía, su espíritu zen, la dualidad entre las notas y los silencios. La toqué en la Filarmonía de Berlín y en el Concertgebouw de Ámsterdam con el público en silencio absoluto durante 20 minutos. Fue impresionante. Mompou decía que el silencio es la eternidad sonora. Su música es pura metafísica; él no quería innovar y, pese a ello, su música expresa alguna cosa diferente, es silencio sonoro. Él decía: "Yo no compongo, descompongo"»








19 de marzo de 2026

Piedad Bonnett - Biografía de un hombre con miedo

 

BIOGRAFÍA DE UN HOMBRE CON MIEDO

Mi padre tuvo pronto miedo de haber nacido.
Pero pronto también
le recordaron los deberes de un hombre
y le enseñaron
a rezar, a ahorrar, a trabajar.
Así que pronto fue mi padre un hombre bueno.
(“Un hombre de verdad”, diría mi abuelo).
No obstante,
—como el perro que gime, embozalado
y amarrado a su estaca— el miedo persistía
en el lugar más hondo de mi padre.
De mi padre,
que de niño tuvo los ojos tristes y de viejo
unas manos tan graves y tan limpias
como el silencio de las madrugadas.
Y siempre, siempre, un aire de hombre solo.
De tal modo que cuando yo nací me dio mi padre
todo lo que su corazón desorientado
sabía dar. Y entre ello se contaba
el regalo amoroso de su miedo.
Como un hombre de bien mi padre trabajó cada mañana,
sorteó cada noche y cuando pudo
se compró a cuotas la pequeña muerte
que siempre deseó.
La fue pagando rigurosamente,
sin sobresalto alguno, año tras año,
como un hombre de bien, el bueno de mi padre.

Piedad Bonnett


De La cicatriz en el espejo (1995), en Poesía reunida, Lumen, 2016



13 de marzo de 2026

Tres aforismos de Pablo Montalvo Quirán

 

Muchos oyen los días y pocos escuchan las noches.


No hay partitura que no conlleve una ponderación radical del silencio.


¿De quiénes son las melodías no escuchadas?


Pablo Montalvo Quirán

(Tánger, 1960)



Fingimientos. Selección y notas de Fernando Menéndez y José Ramón González. Ediciones Trea, 2022


(Montalvo Quirán es uno de los ocho autores incluidos en esta antología)

Músico de profesión, es autor, entre otras obras, de una Suite para piano, silencio y violín.


21 de febrero de 2026

Gustavo Adolfo Bécquer - Rima VII (Del salón en el ángulo oscuro…)

 

Rima VII  

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve,
que sabe arrancarlas!

¡Ay, —pensé—, cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!

Gustavo Adolfo Bécquer


18 de febrero de 2026

Miguel Ángel Velasco - A una mujer dormida

 

A UNA MUJER DORMIDA

A la orilla de tu cuerpo, te miro simular en la
de la engañosa modestia de la santa, y olvidar
la madeja de tu sangre, que te bulle en el sueño, que te
traiciona, como yo te traiciono nombrando tu silencio,
precisando los límites de tu calma, bahía que sueña un
mar informe. Sé que no deseas el día, recelosa de
clamor y pujanza, que recibes el fin de la jornada no
como un declinar, sino como el abrirse a una ancha patria, que turbada contemplas al estío erguir
sus claros pabellones y enardecer a los hombres con joviales
arengas, para luego recostarlos en renovada noche.
¿Qué guirnalda buscar para ornar tu cabeza, que no te
inquiete en su cerco de dicha?

Miguel Ángel Velasco


El sermón del fresno (1995)    



27 de enero de 2026

Bergamín y Quevedo

 

De todo lo que tú dices,
de todo lo que yo digo,
apenas si llega el eco
de una voz a mis oídos.

Y es tan profundo el silencio
de la noche sin sentido
que oigo los pasos del tiempo
como si fueran los míos.




                  "¿Quién oyó las pisadas de los días?"
                                                         Quevedo


El tiempo lo hace todo
y todo lo deshace.
Porque el tiempo no deja
de andar un solo instante.

El tiempo todo es alma.
El alma toda es aire.
Y los pasos del tiempo
no los escucha nadie.

José Bergamín


Poesía, VI. Hora última, Turner, 1984



18 de enero de 2026

Claudio Rodríguez - Nuevo día

 

NUEVO DÍA 

Después de tantos días sin camino y sin casa
y sin dolor siquiera y las campanas solas
y el viento oscuro como el del recuerdo
llega el de hoy.

Cuando ayer el aliento era misterio
y la mirada seca, sin resina,
buscaba un resplandor definitivo,
llega tan delicada y tan sencilla,
tan serena de nueva levadura
esta mañana…

Es la sorpresa de la claridad,
la inocencia de la contemplación,
el secreto que abre con moldura y asombro
la primera nevada y la primera lluvia
lavando el avellano y el olivo
ya muy cerca del mar.

Invisible quietud. Brisa oreando
la melodía que ya no esperaba.
Es la iluminación de la alegría
con el silencio que no tiene tiempo.
Grave placer el de la soledad.
Y no mires el mar porque todo lo sabe
cuando llega la hora
adonde nunca llega el pensamiento
pero sí el mar del alma,
pero sí este momento del aire entre mis manos,
de esta paz que me espera
cuando llega la hora
-dos horas antes de la media noche-
del tercer oleaje, que es el mío.

Claudio Rodríguez


Casi una leyenda, Tusquets, 1991




9 de enero de 2026

José Viñals - Se abre el aire y da paso al aroma


SE ABRE EL AIRE Y DA PASO AL AROMA

Tus dos pechos, como dos cabritos
mellizos de gama, que son apacentados
entre azucenas.



Se abre el aire y da paso al aroma. En los labios del día hay una mueca de delicia. Los furtivos caminan cabizbajos con sus flacos lebreles. En la montaña el gato montés y la garduña están ambos en celo y lanzan sus urgentes maullidos. Te bañas en el río y tus dos pechos brillan como peces de escamas rubias y tornasoladas.

Te miro, mejor decir te observo y se me enturbia el pensamiento, mujer amada y deleitosa, maternal y luciente. En el agua se mece y se dilata y gira la redondez rotunda de tu culo. Y tu risa es de breva que ha rajado el verano y respetado el pico de los pájaros.

A deidad de los sexos te comparo, a fruto terrenal, a estatuilla de barro sin cocer de Maillol te comparo.

Como dos cabritos mellizos de gama, como magnolias lentas, así tus pechos de pico de paloma, así tus dos panales obedientes, así tu ser y tu opulencia, sacerdotisa de las mieses, diosa de los retablos.

Que mis ojos te absorban, que te incrustes como una gema en la palabra, que quepas en la hondura de mi pecho, que abras los manantiales de la idea, que me talles el alma con el cincel de tu correspondencia con la vida.

Desde la gloria de tu piel y tu planta, hazme que cante en ti y contigo, ahora que se inclina, como una rama del granado cargada de dulzuras, la hora breve y cuajada de la tarde, en donde, como música inmóvil, con suavidades palpo la luz de tu silencio.


José Viñals    





27 de diciembre de 2025

Julia Uceda - Carta

 

CARTA

La página inundada de silencio.
¿La entiende alguien?

Escribiría: "Oigo
voces de muchos pájaros", o
"Se murió en el olvido", pero
¿lo entiende alguien?

Hábito de silencio,
de voces fragmentadas.

No, probablemente:
mejor ¿informaciones puntuales?,
que se dice.

Y la firma, sin fecha.

El resto del papel, meditando en silencio,
recorrido por la pluma sin tinta,
por la voz de una muda,
se dejará mirar.

Quizá se entienda.


Julia Uceda


(Sevilla,  1925 - Ferrol, 2024)​



8 de noviembre de 2025

Eliseo Diego - No es más

 

NO ES MÁS

por selva oscura...


Un poema no es más
que una conversación en la penumbra
del horno viejo, cuando ya
todos se han ido, y cruje
afuera el hondo bosque; un poema

no es más que unas palabras
que uno ha querido, y cambian
de sitio con el tiempo, y ya
no son más que una mancha,
una esperanza indecible;

un poema no es más
que la felicidad, que una conversación
en la penumbra, que todo
cuanto se ha ido, y ya
es silencio.

Eliseo Diego




30 de octubre de 2025

Miguel Hernández - Vecino de la muerte

 

VECINO DE LA MUERTE

Patio de vecindad que nadie alquila
igual que un pueblo de panales secos;
pintadas con recuerdos y leche las paredes
a mi ventana emiten silencios y anteojos.

Aquí dentro: aquí anduvo la muerte mi vecina
sesteando a la sombra de los sepultureros,
lamida por la lengua de un perro guarda-lápidas;
aquí, muy preservados del relente y las penas,
porfiaron los muertos con los muertos
rivalizando en huesos como en mármoles.

Oigo una voz de rostro desmayado,
unos cuervos que informan mi corazón de luto
haciéndome tragar húmedas ranas,
echándome a la cara los tornasoles trémulos
que devuelve en su espejo la inquietud.

¿Qué queda en este campo secuestrado,
en estas minas de carbón y plomo,
de tantos encerrados por riguroso orden?
No hay nada sin un monte de riqueza explotado.
Los enterrados con bastón y mitra,
los altos personajes de la muerte,
las niñas que expiraron de sed por la entrepierna
donde jamás tuvieron un arado y dos bueyes,
los duros picadores pródigos de sus músculos,
muertos con las heridas rodeadas de cuernos:
todos los destetados del aire y del amor
de un polvo huésped ahora se amamantan.

¿Y para quién están los tiernos epitafios,
las alabanzas más sañudas,
formuladas a fuerza de cincel y mentiras,
atacando el silencio natural de las piedras,
todas con menoscabos y agujeros
de ser ramoneadas con hambre y con constancia
por una amante oveja de dos labios?
¿Y este espolón constituido en gallo
irá a una sombra malgastada en mármol y ladrillo?
¿No cumplirá mi sangre su misión: ser estiércol?
¿Oiré cómo murmuran de mis huesos,
me mirarán con esa mirada de tinaja vacía
que da la muerte a todo el que la trata?
¿Me asaltarán espectros en forma de coronas,
funerarios nacidos del pecado
de un cirio y una caja boquiabierta?

Yo no quiero agregar pechuga al polvo:
me niego a su destino: ser echado a un rincón.
Prefiero que me coman los lobos y los perros,
que mis huesos actúen como estacas
para atar cerdos o picar espartos.

El polvo es paz que llega con su bandera blanca
sobre los ataúdes y las casas caídas,
pero bajo los pliegues un colmillo
de rabioso marfil contaminado
nos sigue a todas partes, nos vigila,
y apenas nos paramos nos inciensa de siglos,
nos reduce a cornisas y a santos arrumbados.

Y es que el polvo no es tierra.
La tierra es un amor dispuesto a ser un hoyo,
dispuesto a ser un árbol, un volcán y una fuente.

Mi cuerpo pide el hoyo que promete la tierra,
el hoyo desde el cual daré mis privilegios de león y nitrato
a todas las raíces que me tiendan sus trenzas.

Guárdate de que el polvo coloque dulcemente
su secular paloma en tu cabeza,
de que incube sus huevos en tus labios,
de que anide cayéndose en tus ojos,
de que habite tranquilo en tu vestido,
de aceptar sus herencias de notarios y templos.

Úsate en contra suya,
defiéndete de su callado ataque,
asústalo con besos y caricias,
ahuyéntalo con saltos y canciones,
mátalo rociándolo de vino, amor y sangre.

En esta gran bodega donde fermenta el polvo,
donde es inútil injerir sonrisas,
pido ser cuando quieto lo que no soy movido:
un vegetal, sin ojos ni problemas;
cuajar, cuajar en algo más que en polvo,
como el sueño en estatua derribada;
que mis zapatos últimos demuestren ser cortezas,
que se produzcan cuarzos en mi encantada boca,
que se apoyen en mí sembrados y viñedos,
que me dediquen mosto las cepas por su origen.

Aquel barbecho lleno de inagotables besos,
aquella cesta de uvas quiero tener encima
cuando descanse al fin de esta faena
de dar conversaciones, abrazos y pesares,
de cultivar cabellos, arrugas y esperanzas,
y de sentir un beso sobre cada deseo.

No quiero que me entierren donde me han de enterrar.
Haré un hoyo en el campo y esperaré a que venga
la muerte en dirección a mi garganta
con un cuerno, un tintero, un monaguillo
y un collar de cencerros castrados en la lengua,
para echarme puñados de mi especie.

Miguel Hernández


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30 de septiembre de 2025

Katerina Gogu - Mis amigos son pájaros negros...

 

Mis amigos son pájaros negros
que se mecen en las azoteas de casas a punto de derrumbarse:
Exarjia, Patisia, Mataxurguío, Mets.
Hacen lo que deben.
Vendedores a domicilio de recetarios y enciclopedias,
hacen calles y unen desiertos.
Intérpretes del cabaret de la calle Zenón,
profesionales revolucionarios,
en el pasado los acorralaban hasta corregirlos.
Ahora toman pastillas
y alcohol para dormir
pero tienen sueños y no duermen.
Mis amigos son tensas alambradas
en las azoteas de casas antiguas:
Exarjia, Victoria, Kukaki, Gizi.
En ellas ustedes han puesto millones de pinzas de hierro,
sus culpabilidades, decisiones de asambleas,
vestidos prestados,
señales de punta de cigarrillo, extrañas migrañas,
silencios amenazantes, vaginitis.
Se enamoran de homosexuales,
monedas que corren, retraso
el teléfono el teléfono el teléfono,
cristales rotos, la ambulancia, nadie.
Hacen lo que se debe.
Mis amigos viajan continuamente
porque no les dejaron ni un sitio.
Todos mis amigos pintan con color negro
porque el rojo se lo destrozaron ustedes,
escriben en lengua codificada
porque la de ustedes solo sirve para halagar.
Mis amigos son pájaros negros y alambradas
en sus manos. En su garganta.
Mis amigos.

Katerina Gogu


(Traducción de Virginia López Recio)



Εμένα οι φίλοι μου είναι μαύρα πουλιά
πού κάνουν τραμπάλα στις ταράτσες ετοιμόρροπων σπιτιών
Εξάρχεια Πατήσια Μεταξουργείο Μέτς.
Κάνουν ότι λάχει.
Πλασιέ τσελεμεντέδων και εγκυκλοπαιδειών
φτιάχνουν δρόμους και ενώνουν ερήμους
διερμηνείς σε καμπαρέ τής Ζήνωνος
επαγγελματίες επαναστάτες
παλιά τούς στρίμωξαν και τά κατέβασαν
τώρα παίρνουν χάπια και οινόπνευμα να κοιμηθούν
αλλά βλέπουν όνειρα και δέν κοιμούνται.
‘Εμένα οι φίλες μου είναι σύρματα τεντωμένα
στις ταράτσες παλιών σπιτιών
Εξάρχεια Βικτώρια Κουκάκι Γκύζη.
πάνω τους έχετε καρφώσει εκατομμύρια σιδερένια
μανταλάκια
τις ενοχές σας αποφάσεις συνεδρίων δανεικά φουστάνια
σημάδια από καύτρες περίεργες ημικρανίες
απειλητικές σιωπές κολπίτιδες
ερωτεύονται ομοφυλόφιλους
τριχομονάδες καθυστέρηση
το τηλέφωνο το τηλέφωνο το τηλέφωνο
σπασμένα γυαλιά το ασθενοφόρο κανείς.
Κάνουν ό,τι λάχει.
Ολο ταξιδεύουν οι φίλοι μου
γιατί δεν τούς αφήσατε σπιθαμή για σπιθαμή.
“Όλοι οι φίλοι μου ζωγραφίζουνε με μαύρο χρώμα
γιατί τούς ρημάξατε το κόκκινο
γράφουνε σε συνθηματική γλώσσα
γιατί ή δική σας μόνο για γλείψιμο κάνει.
Οι φίλοι μου είναι μαύρα πουλιά και σύρματα
στα χέρια σας. Στο λαιμό σας.
Οι φίλοι μου.

Κατερίνα Γώγου


27 de agosto de 2025

Alí Chumacero - Poema de alta flor


POEMA DE ALTA FLOR

Y cuando el viento sea flor marchita,
y la noche no viva sino en puro recuerdo;
cuando el silencio reine
y descienda implacable sobre lunas y estrellas.

Y cuando sólo quede la ceniza
de todo aquello que fue luz, montaña y sombra;
al final de los límites vertidos en los seres;
más allá de los tiempos.

Cuando esté la esperanza destruida
y los ángeles mudos perdidos para siempre,
y el agua tan exigua que ni Dios beberá;
después de esto, después.

Cuando el rosal se halle en plena muerte,
perdidas en la nada las sendas y las flores,
y aunque el dolor y el ser no sean más que sueño,
seremos todavía.

Alí Chumacero


(Acaponeta, 1918 - Ciudad de México, 2010) 



23 de agosto de 2025

Jesús Hilario Tundidor - Epístola a Rafael Alberti

 

EPÍSTOLA A RAFAEL ALBERTI

Desde una tierra donde
España yace como
en siglos arropada injustamente y dormida.
Bajo mi juventud
de potro y hombre
triste, Alberti, amigo, compañero en la orilla
de la esperanza, oh, bajo
mi corazón te nombro
este silencio y esta durísima ceniza
de la patria:
¿Quién puso
la palabra comercio, o sangre, o muerte, unida
a la niñez? ¿Quién hizo
el miedo por las calles,
quién despojo la limpia
ternura de los niños? Porque recuerdo ahora
de qué color la vida
se ponía en la tarde,
cómo calzaba a nuestros sueños, cómo
los crecimientos iban
sin luz. Era terrible.
De repente y sin más, igual que un agua fría
nos cayó la tristeza,
para siempre, varones
acosados sin lágrimas, perdida
la fe, perdida
nuestra generación de larga espera.

Acuso hoy como un hombre que tiene
el pecho en alto y un viento verde atiza
sus espaldas. ¿Qué rasa
atardecida
nos abrirá los puentes del silencio, querrá darnos
la voz, la juventud, el aire
claro y la alegría
humilde? Alberti, Alberti,
si vieras las espigas
de la patria, su cielo
azul, el alcotán, el alma
mísera de Castilla, aún tan hermosa,
pero tan apagada y tan vencida…

Tomando la amistad por tu hombro izquierdo
si estuvieses aquí, te llevaría
una mañana al campo
para que vieras las palomas blancas
y grises y zuritas.
Y te hablaría como a un viejo padre
de las cosas sencillas,
a ver si con hablarte y con oírte
lleno de amor, de sueño y metal puro
en el alfar de España amanecía.

Jesús Hilario Tundidor


Pasiono. Colección de poesía Provincia, León, 1972    



15 de agosto de 2025

Juan Luis Panero - Los perros en la noche de agosto

 

LOS PERROS EN LA NOCHE DE AGOSTO

Ladran los perros en la noche de agosto
y los árboles están quietos, ni una hoja se mueve.
Ladran los perros y un perdido pasado también ladra
o maldice o reclama la visión del amanecer.
Es el verano, agosto ardiente, el hielo derritiéndose en el vaso,
polvo y moscas, frenazos, sirenas de ambulancias.
Los perros ladran, tal vez pregunten
el porqué de esta noche, de esta historia,
ignoran que el tiempo repite
sus inútiles lamentos, que el silencio
adivina otro silencio, otra sombra, la sombra.

Juan Luis Panero