Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Gamoneda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Gamoneda. Mostrar todas las entradas

20 de marzo de 2026

Antonio Gamoneda - «Todos los animales se reúnen en un gran gemido...»

 

Todos los animales se reúnen en un gran gemido y su dolor es verde.

Tú acaso piensas en desapariciones; veo humedad sobre tu alma.

Háblame para que conozca la pureza de las palabras inútiles,

oigo silbar a la vejez, comprenda

la voz sin esperanza


Antonio Gamoneda



Lápidas (1977-1986), leído en Edad (Poesía 1947 - 1986) Edición de Miguel Casado, Cátedra, 4ª ed., 1989



2 de junio de 2025

Antonio Gamoneda - Tango de la eternidad

 

TANGO DE LA ETERNIDAD

Ávida vena, dame tu cordel.
Quien tiene miedo quiere entrar en ti,
víspera negra. Y en los patios canta
tonta, la eternidad.
                                   Este verano,
no dejes de venir, ávida vena,
dios sin semilla, paz sin esperanza.

Antonio Gamoneda


Lápidas
(1986)




16 de agosto de 2024

Antonio Gamoneda - «¿Qué harás a estas horas con tus manos?»

 

¿Qué harás a estas horas con tus manos?
¿A qué materias estarás cercana?
A la desolación de tu ventana,
¿trae la oscuridad ruidos humanos?

Me ocurre como todos los veranos:
me crece el corazón, me da la gana.
¡Vivir tan duramente la semana
y ahora no poder! ¡Ah ciudadanos!

Son las once en la noche. A lo mejor
es más tarde en la vida. Yo no veo
ninguna solución. Todo es peor.

Y tú, reina mortal, ¿en qué cal viva
pondrás los ojos a dormir?
                                           Paseo
como un perro, con sed, a la deriva.

1952


Antonio Gamoneda


La tierra y los labios (1947 - 1953), in Edad. Poesía (1947 - 1986).  Edición de Miguel Casado. Catedra, 4ª ed., 1989


22 de diciembre de 2022

Antonio Gamoneda - Blues para cristianos

 

BLUES PARA CRISTIANOS 

Antes algunos hombres se sentaban a fumar
y a mirar la tierra despacio.
Antes muchos hombres se sentaban a fumar
y poco a poco comprendían la tierra.
Ahora no se puede fumar cuando viene la noche.
Ahora ya no queda tabaco ni esperanza.

Ya han debido de pasar el cielo y la tierra
y todas las casas están vacías.
Han debido de pasar el cielo y la tierra
porque todas las casas están vacías.
La madre ya no quiere volver a sus cazuelas.
Aquí toda la gente está muy triste.

Ahora vendrá Dios con su madero.
Dicen que viene Jesucristo con su madero.
Bien, que venga con su madero.

Cuando venga Jesucristo con su madero,
vamos a verle la chaqueta vieja.
Cuando venga Jesucristo a vivir con nosotros,
habrá que verle el corazón cansado.

Aquí ya no hay otra majestad que el dolor.
Sí, buen amigo, ya no hay más en la tierra.

Antonio Gamoneda


Blues castellano (selección de poemas escritos entre 1961 y 1965, no publicado hasta 1982)




31 de enero de 2022

Antonio Gamoneda - Malos recuerdos

 

MALOS RECUERDOS

                                      La vergüenza es un sentimiento revolucionario.
                                                                                     Karl Marx


Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.

Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.

Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).

Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.

Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.

Le escribía su madre. No recuerdo:
«¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero…».

Y, en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
«Tu madre que te quiere».
No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.

Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.

Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.

Antonio Gamoneda


Blues castellano (1980)