Con estos dos versos termina el poema «Desencuentro», de José Manuel Caballero Bonald, en su libro Diario de Argónida (Tusquets, 1997)
La ausencia se aproxima
en sentido contrario al de la espera.
Con estos dos versos termina el poema «Desencuentro», de José Manuel Caballero Bonald, en su libro Diario de Argónida (Tusquets, 1997)
La ausencia se aproxima
en sentido contrario al de la espera.
PÉRDIDA DE TIEMPO
En la palabra tiempo anida
una gran ave blanca, una consecutiva
privación de pretéritos
y ciertos excedentes de la fugacidad.
En la palabra tiempo se intercalan
otras palabras de su misma estirpe:
el lento mar perpetuo y su inconmensurable
usura, el azar siempre errático
y el sideral boquete de la luz.
La única estrategia que puede más que el tiempo
es conseguir perderlo impunemente.
José Manuel Caballero Bonald
La noche no tiene paredes (2009)
INSTINTO SELECTIVO
Acongojante falsedad de los recuerdos
que intempestivamente me visitan,
¿qué querrán, cómo habrán sobrevivido
durante tantos años,
hasta cuándo
desdeñarán mi turno de perplejo?
Son más bien como intrusos
que tratan de engañarme con historias
apócrifas, que fingen prevenirme
de las muchas disputas
que siempre han mantenido con mi felicidad.
También se profetiza lo que ya se ha vivido.
José Manuel Caballero Bonald
Diario de Argónida (1997)
TRIBUNAL DEL VIENTO
El rudo viento de levante arrastra
la arena hasta los soportales
y entra en los dormitorios y toma posesión
de los enseres indistintos,
se asocia a las cortinas y las sábanas,
cuartea la vetusta madera de la noche.
Y sucede de pronto que también
hostigan a la vida esos furiosos aguijones,
ese acérrimo enjambre
de historias polvorientas, mientras
se van superponiendo alrededor
los lentos algodones del cansancio.
A mi querella el tribunal del viento.
José Manuel Caballero Bonald
Diario de Argónida (1997)
CLXXXI
Cesen mis ansias ya desengañadas
del prolijo anhelar de mis porfías,
cesen aquí las esperanzas mías,
desmentidas primero que formadas.
No escarnecidas ya, sino avisadas,
mis voces lograrán orejas pías,
un sol verán mis ojos y unos días
que consten de horas nunca adulteradas.
De estas ondas el claro movimiento
espejo es que me muestra en el más puro
cristal de sus orillas mi escarmiento.
Quedándole ya sólo por seguro
a mi querella el tribunal del viento,
a mi fortuna un esperar oscuro.
Villamediana
FÁBULA
Nunca serás ya el mismo que una vez
convivió con los dioses.
Tiempo
de benévolas puertas entornadas,
de hospitalarios cuerpos, de excitantes
travesías fluviales y de fabulaciones.
Tiempo magnánimo
compartido también con semidioses
errabundos y hombres de mar que alardeaban
del decoro taimado de los héroes.
Qué ha quedado, oh Ulises, de esa vida .
La historia es indulgente, merecidas las dádivas.
Los dioses son ya pocos y penúltimos.
Justos y pecadores intercambian sus sueños.
José Manuel Caballero Bonald
Diario de Argónida. Tusquets, 1997