Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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27 de abril de 2026

José Viñals - Presencia

 

PRESENCIA

En el vaso de agua salobre. En el bisel ahogado del gran espejo de la sala. En los partes de guerra. En el florón oxidado de hierro de la puerta del zoo. En la proa del barco inmóvil en terso silencio de la bahía. En el arcano mineral de tus ojos durísimos. En el cielo. En la tela de organza color malva de tu traje de fiesta. En el baile. En la orquesta de vientos. En el hueco de mi mano. En la navaja de templado acero de Solingen. En tus pechos. En los versos del viejo poema, "entre las ropas de Tecla muerta hace treinta años". En el anillo de bodas. En el borde del río de la infancia. En la perdiz. En el ojo de la perdiz. En el ojo rojo de la perdiz. En la primavera. En la eclosión del vegetal temprano. En el grano de anís. En la fuente de plata del banquete. En las manijas niqueladas del ataúd. En la pausa del tigre. En los partes de guerra. En-los-partes-de-guerra.

La muerte inexorable. La dulce muerte de las letanías.


José Viñals


Alcoholes y otras sustancias (2012)



12 de marzo de 2026

Ruy Belo - «As grandes insubmissões»

 

AS GRANDES INSUBMISSÕES

As grandes insubmissões sempre foram para mim as pequenas. Na minha vida, lembro duas.
Começava um ano lectivo. Andaria no segundo ano do liceu. Era a época da feira da piedade. Cheguei de férias na minha terra e vi o vítor a andar de carrocel. Esperava que a volta acabasse para o abraçar. Fui esperando, ele nunca mais descia. Uma volta, mais outra, outra ainda. Fui contando: vinte. O vítor tinha vinte escudos. Eu já o respeitava, porque era muito alto. Passei a respeitá-lo mais. O vítor era capaz de gastar vinte escudos no carrocel.
Outra grande insubmissão foi a do maurício, também nos primeiros anos do liceu.
Um dia o maurício faltou à aula das nove. Até aí, nada de particular. Saímos para o pátio e o maurício estava no campo de basket, perfeitamente equipado, sozinho, a lançar a bola ao cesto.
- Ó maurício, faltaste à aula das nove.
E o maurício, sem responder, imperturbável, continuava a lançar a bola ao cesto.
Tocou para a aula das dez.
- Ó maurício, não vens à aula?
E o maurício não respondia. Continuava, imperturbável, a lançar a bola ao cesto.
Faltou à aula das dez, faltou toda a manhã. Nos intervalos saíamos e logo ouvíamos a bola contra a tabela. O maurício, sozinho, continuava a lançar a bola ao cesto.
Só se foi vestir quando tocou para a saída da última aula dessa manhã. Esperámos todos por ele. Não lhe perguntámos nada. E seguimo-lo cheios de admiração. O maurício, apesar dos professores, apesar dos contínuos, apesar da campainha, faltara a todas as aulas.
Toda a manhã jogara basket. Sozinho. Contra professores, contra contínuos, contra a campainha.


Ruy Belo


Homem de Palavras[s] (1969)



9 de enero de 2026

José Viñals - Se abre el aire y da paso al aroma


SE ABRE EL AIRE Y DA PASO AL AROMA

Tus dos pechos, como dos cabritos
mellizos de gama, que son apacentados
entre azucenas.



Se abre el aire y da paso al aroma. En los labios del día hay una mueca de delicia. Los furtivos caminan cabizbajos con sus flacos lebreles. En la montaña el gato montés y la garduña están ambos en celo y lanzan sus urgentes maullidos. Te bañas en el río y tus dos pechos brillan como peces de escamas rubias y tornasoladas.

Te miro, mejor decir te observo y se me enturbia el pensamiento, mujer amada y deleitosa, maternal y luciente. En el agua se mece y se dilata y gira la redondez rotunda de tu culo. Y tu risa es de breva que ha rajado el verano y respetado el pico de los pájaros.

A deidad de los sexos te comparo, a fruto terrenal, a estatuilla de barro sin cocer de Maillol te comparo.

Como dos cabritos mellizos de gama, como magnolias lentas, así tus pechos de pico de paloma, así tus dos panales obedientes, así tu ser y tu opulencia, sacerdotisa de las mieses, diosa de los retablos.

Que mis ojos te absorban, que te incrustes como una gema en la palabra, que quepas en la hondura de mi pecho, que abras los manantiales de la idea, que me talles el alma con el cincel de tu correspondencia con la vida.

Desde la gloria de tu piel y tu planta, hazme que cante en ti y contigo, ahora que se inclina, como una rama del granado cargada de dulzuras, la hora breve y cuajada de la tarde, en donde, como música inmóvil, con suavidades palpo la luz de tu silencio.


José Viñals    





1 de octubre de 2025

Eduardo Vázquez Martín - Donde se levanta censo aproximado de sirenas, y con brevedad...

 

Donde se levanta censo aproximado de sirenas, y con brevedad se prosan algunas cualidades de ellas al estilo de Francisco Delicado

                                                                                                                                        para Adriana


Las hay muchas y son variados sus hábitos. Unas sólo cantan sentadas a la puerta de su casa. Otras cuando cantan peinan larga cabellera. Se sabe, por raro que parezca, que además de sorda no falta la que es muda. Sirenas arrepentidas y cínicas. Unas santas y otras pecadoras, golosas y flacas, necias y atentas. Van de un lado a otro, de costa a costa, atropellándose en su enloquecimiento de cardumen disperso. De ahí que se diga que a río revuelto ganancia de pescador.

Altas y espigadas las que más favores reciben y mejor muerte proporcionan; son caras. Porque también es variado el precio que se paga por tanta alcahueta, ramera de buena voz —tesitura dice el que de eso sabe o le contaron—. Sirenas putas y putas sirenas, pastan yerbas dóciles cuando se manatinan y se hacen buenas. Sirenas de horario muy distinto; la que sólo ama y mata a media noche, la que a cualquier hora, por vicio y por gusto y porque nunca falta quien va resuelto a perderse en sus abrazos. Por lo mismo hay remilgosas, apretadas, siperonoahorita. Romanas y griegas, españolas mudéjares y portuguesas tristes. Sirenas meridianas y occidentales. Sirenas combatidas y sirenas vencidas. Sirenas güelfas, gibelinas, injuínas y de mentiras. Sirenas secretas y sirenas públicas. Sirenas para cantarle sólo al príncipe y al vate que al príncipe la canta. Sirenas rebeldes, feriales y famosas. ¡Ligeia y Circe! —por ejemplo—.

Sirenas trasvestidas hay. Sirenas de ambos sexos en las orillas de Reforma e Insurgentes. Sirenas para siempre. Sirenas de una noche. Al piano y con guitarra. Sirenas de acordeón —falsas sirenas—. Sirenas maquilladas y sirenas jabonadas. Sirenas de partido, de catedral y de domingo. Buenas y malas sirenas. Hay tantas y tantas y el Campo Santo es corto que para eso hay mar y mar por todos lados.

Eduardo Vázquez Martín

Selección: Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras


(Poesía virtual)

20 de julio de 2025

Odysseas Elytis - «Desnudo, en el mes de julio, a mediodía…»

 

VIII
[De «Perfumar lo excelente»] 


Desnudo, en el mes de julio, a mediodía. En una cama estrecha, entre dos gruesas sábanas, de dril, con la mejilla sobre el brazo que lo lamo y sabe a sal. 
Miro la cal en la pared de enfrente de mi pequeña habitación. Un poco más arriba el techo con vigas. Más abajo el arcón donde he depositado todas estas mis existencias: dos pantalones, cuatro camisas y algo de ropa interior. Al lado, la silla con un inmenso sombrero de paja. En el suelo, en las baldosas blancas y negras, mis dos sandalias. También tengo a mi lado un libro. 

Nací para tener eso. No me interesa decir cosas extrañas. Desde lo mínimo llegas más rápidamente a cualquier parte. Sólo que es más difícil. Y desde la muchacha que amas también llegas, que es preciso que sepas tocarla y entonces la naturaleza te obedece. Y desde la naturaleza –pero has de saber quitarle la espina.

Odysseas Elytis


Del libro El pequeño nautilo (Ο μικρός ναυτίλος, 1985)en Dignum est y otros poemas, Traducción, selección y prólogo de Cristián Carandell. Galaxia Gutenberg, 2008 



VIII
[Από «Μυρίσαι το άριστον»] 


Γυμνός, Iούλιο μήνα, το καταμεσήμερο. Σ’ ένα στενό κρεβάτι, ανάμεσα σε δυο σεντόνια χοντρά, ντρίλινα, με το μάγουλο πάνω στο μπράτσο μου που το γλείφω και γεύομαι την αρμύρα του. 
Kοιτάζω τον ασβέστη αντικρύ στον τοίχο της μικρής μου κάμαρας. Λίγο πιο ψηλά το ταβάνι με τα δοκάρια. Πιο χαμηλά την κασέλα όπου έχω αποθέσει όλα μου τα υπάρχοντα: δυο παντελόνια, τέσσερα πουκάμισα, κάτι ασπρόρουχα. Δίπλα, η καρέκλα με την πελώρια ψάθα. Xάμου, στ’ άσπρα και μαύρα πλακάκια, τα δυο μου σάνταλα. Έχω στο πλάι μου κι ένα βιβλίο. 

Γεννήθηκα για να ‘χω τόσα. Δεν μου λέει τίποτε να παραδοξολογώ. Aπό το ελάχιστο φτάνεις πιο σύντομα οπουδήποτε. Mόνο που ‘ναι πιο δύσκολο. Kι από το κορίτσι που αγαπάς επίσης φτάνεις, αλλά θέλει να ξέρεις να τ’ αγγίξεις οπόταν η φύση σού υπακούει. Kι από τη φύση – αλλά θέλει να ξέρεις να της αφαιρέσεις την αγκίδα της.

Οδυσσέας Ελύτης 



27 de abril de 2025

Eduardo White - «Das palavras»


DAS PALAVRAS

Não mordas assim as palavras para que não te surpreendas, não as decepes. Não deixes a espada vil da mentira roubar-lhes a alegria. Quando as disseres aperta-as contra o peito. Faz um esforço por senti-las. Nas palavras cabem sempre o que para isso for preciso. Entra dentro delas como um milagre, como se uma pedra, de repente, se tornasse numa cigarra, como se o mar inteiro não te afogasse. Não as fites para as afastar. Não as rejeites. Pensa-as muitas vezes. As palavras não podem acordar com essa intenção de magoar. Distingue-as, toca nelas lentamente. Deixa que sejam limpas, que tenham chão, que façam vento. Dá-lhes a frescura de um limão, o êxtase que nelas se pode demorar. Não as digas, beija-as. As palavras povoam o que tu não podes povoar.

Ama as palavras, a possibilidade que são de poderes sonhar. Diz: Lua, grave, animal, gravura, diz verbo, teia, largura, diz pedra, luz água, jardim, planeta, unha, diz as palavras límpidas e transparentes, como amarelo, tremor, invenção, como clarão, erva, ou pão e verás como as palavras são fábulas, enredos, e as forças da língua em que vives e do chão de onde as dizes.

Eduardo White


(Eduardo White: Quelimane, 1963 - Maputo, 2014)






26 de marzo de 2025

Alfonso Alegre Heitzmann - «Yo oigo siempre la muerte cada día…»

 

Yo oigo siempre la muerte cada día, rasgada tela antes de tiempo dada a los agudos filos. No hay lienzo o escultura, papel, libro u objeto, rincón de la casa infinita, donde no aliente su intensa luz trascendida. No tiene nombre, yo la nombro y la trasnombro cada día, le digo eres y no eres, la vuelvo a crear distinta, la reconozco sólo en su ahora. 

Adolfo Alegre Heitzmann


El camino del alba, Tusquets, 2017


*  *  *  *  *


Y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso en el reposo,
estuve ya contento y descansado,
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí algún hora,
que, despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que’s más que’l hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.

Garcilaso de la Vega, Égloga I, lamento de Nemoroso



29 de enero de 2025

Francisco Javier Irazoki - Visitantes

 

VISITANTES

Los días que viví se han unido y hablan en voz baja. Antes que yo empiece a escribir, ellos susurran: la poesía no es una delicadeza decorativa, sino una intensidad de la mirada que despierta a la conciencia.

Francisco Javier Irazoki


Orquesta de desaparecidos, Hiperión, 2015




9 de enero de 2025

Andreas Embirikos - Uvas invernales

 

UVAS INVERNALES

Le robaron sus juegos y su amante. Bajó entonces la cabeza como si fuera a morir. Pero sus trece destinos y sus catorce años frustraron el fugaz desastre. Nadie dijo nada. Nadie corrió a defenderla de los tiburones transoceánicos que ya le habían echado el ojo como le echa el ojo la mosca a un diamante o un país encantado. Y así fue olvidada cruelmente esta historia como pasa siempre que el guardabosque olvida su rayo en el bosque

Andreas Embirikos



Poesía griega moderna (Horacio Castillo) Selección, traducción directa del griego, prólogo y notas, por el autor. Instituto Griego de Cultura, Buenos Aires, 1997  [no bilingüe]



Χειμερινά σταφύλια

Tης πήραν τα παιγνίδια και τον εραστή της. Έσκυψε λοιπόν το κεφάλι και παρ’ ολίγον να πεθάνη. Mα τα δεκατρία ριζικά της σαν τα δεκατέσσερά της χρόνια εσπάθισαν την φευγαλέα συμφορά. Kανείς δεν μίλησε. Kανείς δεν έτρεξε να την προστατεύση κατά των υπερποντίων καρχαριών που την είχαν ήδη ματιάξει όπως ματιάζει η μυίγα ένα διαμάντι μια χώρα μαγεμένη. K’ έτσι ξεχάστηκε ανηλεώς αυτή η ιστορία όπως συμβαίνει κάθε φορά που ξεχνιέται από τον δασοφύλακα το αστροπελέκι του στο δάσος.

Ανδρέας Εμπειρίκος







2 de diciembre de 2024

Julio Llamazares - Memoria de la nieve

 

1

Mi memoria es la memoria de la nieve. Mi corazón está blanco como un campo de urces.

En labios amarillos la negación florece. Pero existe un nogal donde habita el invierno.

Un lejano nogal, doblado sobre el agua, a donde acuden a morir los guerreros más viejos.

En un mismo exterior se deshacen los días y la desolación corroe los signos del suicidio:

globos entre las ramas del silencio y un animal sin nombre que se espesa en mi rostro.


Julio Llamazares


Memoria de la nieve, 1982




20 de noviembre de 2024

Luis Cernuda - El tiempo

 

EL TIEMPO

   Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre ha vivido una vez libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?
   Recuerdo aquel rincón del patio en la casa natal, yo a solas y sentado en el primer peldaño de la escalera de mármol. La vela estaba echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo. Subían hasta los balcones abiertos, por el hueco del patio, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, agrupadas, las matas floridas de adelfas y azaleas. Sonaba el agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá en el fondo del agua unos peces escarlata nadaban con inquieto movimiento, centelleando sus escamas en un relámpago de oro. Disuelta en el ambiente había una languidez que lentamente iba invadiendo mi cuerpo.
   Allí, en el absoluto silencio estival, subrayado por el rumor del agua, los ojos abiertos a una clara penumbra que realzaba la vida misteriosa de las cosas, he visto cómo las horas quedaban inmóviles, suspensas en el aire, tal la nube que oculta un dios, puras y aéreas, sin pasar.

Luis Cernuda


Ocnos (1942)



29 de octubre de 2024

Cosmología kogui

 

Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro. No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas. El mar estaba en todas partea.

El mar era la madre. La madre no era gente, ni nada, ni cosa alguna. Ella era el espíritu de lo que iba a venir y ella era pensamiento y memoria.

Cosmología kogui


Leído en Primero estaba el mar, de Tomás González, Sexto Piso, 2024 (primera edición original: 1983)



6 de julio de 2023

Dos poemas en prosa de Eugénio de Andrade

 

EL SABOR DE LAS PALABRAS

En cuanto a mí, me gustan las palabras que saben a tierra, a agua, a los frutos de fuego del verano, a los barcos en el viento; me gustan las palabras lisas como guijarros, rugosas como pan de centeno. Palabras que huelen a heno y a polvo, a arcilla y a limón, a resina y a sol.


SUL

Podía ser del heno, o de los limoneros, pero no: era de la juventud, aquel aroma. Atraviesa el patio, entra por el balcón. Tengo que defenderme de esta hoja aguda. Sobre la garganta.

Eugénio de Andrade


(Traducción de PLC)



O SABOR DAS PALAVRAS

Quanto a mim, gosto das palavras que sabem a terra, a água, aos frutos de fogo do Verão, aos barcos no vento; gosto das palavras lisas como seixos, rugosas como pão de centeio. Palavras que cheiram a feno e a poeira, a barro e a limão, a resina e a sol.


SUL

Podia ser do feno, ou dos limoeiros, mas não: era da juventude, aquele aroma. Atravessa o pátio, entra pela varanda. Tenho que defender-me desta lâmina aguda. Sobre a garganta.



Memória doutro rio. Fundação Eugénio de Andrade, 2000

 

 

13 de abril de 2023

Tasos Livaditis - Violetas para una estación

 

Violetas para una estación

Sin embargo, aquí termino. Es hora de partir. Como partirán también ustedes alguna vez. Y ahora los fantasmas de mi vida me buscarán corriendo en medio de la noche; y las hojas temblarán y caerán. Así, a menudo, viene el otoño. Por esto, les digo: miremos nuestra vida con un poco más de piedad, ya que nunca fue real.

Tasos Livaditis

(1922 – 1988) 


(Traducción: Miguel Ángel Chiovetta)



Βιολέτες για μια εποχή 

Όμως εδώ τελείωσα. Ώρα να φύγω. Όπως θα φύγετε κάποτε κι εσείς. Και τα φαντάσματα της ζωής μου θα μ’ αναζητούν τώρα τρέχοντας μες στη νύχτα και τα φύλλα θα ριγούν και θα πέφτουν. Ετσι συνήθως έρχεται το φθινόπωρο. Γι’ αυτό, σας λέω, ας κοιτάξουμε τη ζωή μας με λίγη περισσότερη συμπόνοια μιας και δεν ήτανε ποτέ πραγματική.

Τάσος Λειβαδίτης 


(Aquí podemos escuchar al autor leyendo sus palabras)