Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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7 de octubre de 2026

Manolis Anagnostakis - El ajedrez

 

El ajedrez

Vamos a jugar.
Te regalaré mi reina
(Era para mí una vez la amada
Ahora no tengo ya la amada)
Te regalaré mis torres
(Ahora ya no abro fuego contra mis amigos
Han muerto tiempo antes que yo)
Y el rey este no fue nunca mío
Y después tantos soldados ¿Para qué los quiero?
(Tiran hacia adelante, ciegos, sin sueños siquiera)
Todo, hasta mis caballos te los daré
Sólo me quedaré con este locuelo
Que sabe ir únicamente por un color
Y zancadas de un extremo al otro
Riéndose ante esas tantas armaduras tuyas
Entrando en tus líneas de pronto
Removiendo los sólidos flancos.

Y no tiene fin esta partida.


Manolis Anagnostakis


(Traducción de Alfonso Silván Rodríguez)



Το σκάκι

Έλα να παίξουμε.
Θα σου χαρίσω τη βασίλισσά μου.
(Ήταν για μένα μια φορά η αγαπημένη
Τώρα δεν έχω πια αγαπημένη)
Θα σου χαρίσω τους πύργους μου
(Τώρα πια δεν πυροβολώ τους φίλους μου
Έχουν πεθάνει καιρό πριν από μένα)
Κι ο βασιλιάς αυτός δεν ήτανε ποτέ δικός μου
Κι ύστερα τόσους στρατιώτες τί τους θέλω;
(Τραβάνε μπρος, τυφλοί, χωρίς καν όνειρα)
Όλα, και τ’ άλογά μου θα σ’ τα δώσω
Μονάχα ετούτον τον τρελό μου θα κρατήσω
Που ξέρει μόνο σ’ ένα χρώμα να πηγαίνει
Δρασκελώντας τη μια άκρη ώς την άλλη
Γελώντας μπρος στις τόσες πανοπλίες σου
Μπαίνοντας μέσα στις γραμμές σου ξαφνικά
Αναστατώνοντας τις στέρεες παρατάξεις.

Κι αυτή δεν έχει τέλος η παρτίδα.


Μανόλης Αναγνωστάκης


9 de abril de 2026

Manolis Anagnostakis - A mi hijo

 

A mi hijo

A mi hijo nunca le gustaron los cuentos
Y le hablaban de los dragones y del perro fiel
De los viajes de la Bella y del lobo feroz
Pero a mi hijo nunca le gustaron los cuentos
Ahora, por las noches, me siento y le hablo
Llamo al perro perro, al lobo lobo, a las tinieblas tinieblas
Le enseño con la mano a los malos, le enseño
Nombres como oraciones, le canto nuestros difuntos.
¡Ay, ya está! Hay que decir la verdad a los niños.

Manolis Anagnostakis



Στο παιδί μου 

Στο παιδί μου δεν άρεσαν ποτέ τα παραμύθια
Και του μιλούσανε για Δράκους και για το πιστό σκυλί
Για τα ταξίδια της Πεντάμορφης και για τον άγριο λύκο
Μα στο παιδί μου δεν άρεσαν ποτέ τα παραμύθια
Τώρα, τα βράδια, κάθομαι και του μιλώ
Λέω το σκύλο σκύλο, το λύκο λύκο, το σκοτάδι σκοτάδι,
Του δείχνω με το χέρι τους κακούς, του μαθαίνω
Oνόματα σαν προσευχές, του τραγουδώ τους νεκρούς μας.
Α, φτάνει πια! Πρέπει να λέμε την αλήθεια στα παιδιά.


Μανόλης Αναγνωστάκης, Ποιητική συλλογή Ο στόχος, 1970.


(Traducción y texto griego original: Natasa Lambrou/Νατάσα Λάμπρου)



16 de mayo de 2025

Manolis Anagnostakis - Hablo

 

HABLO…

Hablo de los últimos toques de trompeta de los soldados vencidos
De los últimos harapos de nuestras ropas de fiesta
De nuestros hijos que venden cigarrillos a los transeúntes
Hablo de las flores que se han marchitado en las tumbas y que la lluvia pudre
De las casas que se quedan abiertas sin ventanas como cráneos desdentados
De las chicas que mendigan mostrando en sus pechos las heridas
Hablo de las madres descalzas que se arrastran por las ruinas
De las ciudades llameantes, de los cadáveres apilados en las calles
De los poetas proxenetas que tiemblan por las noches en los umbrales
Hablo de las noches eternas cuando la luz se reduce al amanecer
De los camiones cargados y de los andares en baldosas húmedas
De los patios de las cárceles y de las lágrimas de los condenados a muerte.

Pero ante todo hablo de los pescadores
Que dejaron sus redes y siguieron Sus pasos
Y cuando Él se cansó ellos no reposaron
Y cuando Él los traicionó ellos no negaron
Y cuando Él fue glorificado ellos volvieron los ojos
Y sus compañeros les escupían y les crucificaban
Y ellos, serenos, toman el camino que no tiene límite
Sin que su mirada se oscurezca o se rinda

De pie y solos en medio de la terrible soledad de la multitud.

Manolis Anagnostakis



Μιλῶ…

Μιλῶ γιὰ τὰ τελευταῖα σαλπίσματα τῶν νικημένων στρατιωτῶν
Γιὰ τὰ κουρέλια ἀπὸ τὰ γιορτινά μας φορέματα
Γιὰ τὰ παιδιά μας ποὺ πουλᾶν τσιγάρα στοὺς διαβάτες
Μιλῶ γιὰ τὰ λουλούδια ποὺ μαραθήκανε στοὺς τάφους καὶ τὰ σαπίζει ἡ βροχὴ
Γιὰ τὰ σπίτια ποὺ χάσκουνε δίχως παράθυρα σὰν κρανία ξεδοντιασμένα
Γιὰ τὰ κορίτσια ποὺ ζητιανεύουν δείχνοντας στὰ στήθια τὶς πληγές τους
Μιλῶ γιὰ τὶς ξυπόλυτες μάνες ποὺ σέρνονται στὰ χαλάσματα
Γιὰ τὶς φλεγόμενες πόλεις τὰ σωριασμένα κουφάρια σοὺς δρόμους
Τοὺς μαστρωποὺς ποιητὲς ποὺ τρέμουνε τὶς νύχτες στὰ κατώφλια
Μιλῶ γιὰ τὶς ἀτέλειωτες νύχτες ὅταν τὸ φῶς λιγοστεύει τὰ ξημερώματα
Γιὰ τὰ φορτωμένα καμιόνια καὶ τοὺς βηματισμοὺς στὶς ὑγρὲς πλάκες
Γιὰ τὰ προαύλια τῶν φυλακῶν καὶ γιὰ τὸ δάκρυ τῶν μελλοθανάτων.

Μὰ πιὸ πολὺ μιλῶ γιὰ τοὺς ψαράδες
Π᾿ ἀφήσανε τὰ δίχτυά τους καὶ πήρανε τὰ βήματά Του
Κι ὅταν Αὐτὸς κουράστηκε αὐτοὶ δὲν ξαποστάσαν
Κι ὅταν Αὐτὸς τοὺς πρόδωσε αὐτοὶ δὲν ἀρνηθῆκαν
Κι ὅταν Αὐτὸς δοξάστηκε αὐτοὶ στρέψαν τὰ μάτια
Κι οἱ σύντροφοί τους φτύνανε καὶ τοὺς σταυρῶναν
Κι αὐτοί, γαλήνιοι, τὸ δρόμο παίρνουνε π᾿ ἄκρη δὲν ἔχει
Χωρὶς τὸ βλέμμα τους νὰ σκοτεινιάσει ἢ νὰ λυγίσει

Ὄρθιοι καὶ μόνοι μὲς στὴ φοβερὴ ἐρημία τοῦ πλήθους.

Μανόλης Αναγνωστάκης


(Traducción de Virginia López Recio en Panorama Griego)



Manolis Anagnostakis y el hecho de escribir

 

Me he visto obligado a modificar ligeramente la pregunta: ¿por qué escribía?, y no ¿por qué escribo? Ya que desde hace años no sólo no he escrito absolutamente nada —hablo de poesía, por supuesto— sino también porque me siento muy lejos de la poesía, de la mía y de la de los demás, hasta el punto de que me pregunto si estoy autorizado a participar en esta encuesta. No pertenezco a esa categoría de poetas de la que habla Rilke y encuentro más bien paradójica la frase de Baudelaire: «Es posible vivir dos días sin alimento, pero no sin poesía», a menos que el gran poeta jamás haya tenido hambre.

Es verdad que hubo un tiempo en que escribía, en que incluso escribía mucho, y que empecé muy joven.

Conozco poca gente que haya escapado en su juventud a esta tentación de la escritura, que es como una solución para deshacerse del exceso de emociones y de sensaciones que son patrimonio de esta edad.

Cuando las cosas se vuelven serias, se continúa escribiendo, y con más razón si se decide publicar.

Personalmente, descubrí muy joven que tenía algún talento para la versificación, y eso me proporcionó un sentimiento de superioridad frente a mis compañeros, a los que envidiaba por sus resultados en las disciplinas en que yo apenas destacaba, el futbol, por ejemplo.

Desde el día en que me convencí de que mis poemas no estaban tan mal —reconfortado en esto por la opinión de la gente más mayor y por las comparaciones que podía establecer al leer los poemas de los otros—, concebí la ambición de publicar una antología, después otra, y luego otra.

Evidentemente, nadie aspira al Nobel en sus primeros balbuceos —aunque yo albergase algunas dudas a este respecto—. Pero no es pequeña la ambición de convertirse en célebre desde joven y en ser objeto de discusión en ciertas capillas. La edición, la publicación de lo que se escribe es siempre una ambición.

Diré que me encontré en la poesía sin querer. Parece que un cromosoma especial determina esta particularidad. Habría preferido ser pintor, o mejor, músico, ni siquiera creador, simplemente un buen intérprete. Estas son las artes que me emocionan hoy, mientras que no tengo ya el mismo interés por la poesía.

El hecho de que en mi país sea considerado como un buen poeta y de que se lean mis poemas, ciertamente, aún me produce placer, pero ya no me halaga. No aflora ya la idea de que esto pueda conferirme una aureola o concederme cualquier superioridad sobre los demás.

En la época en que escribía habría sido incapaz de decir por qué escribía. Hoy, con el paso del tiempo, constato que escribía en condiciones difíciles, tanto para mí como para el país, porque sentía la necesidad de decir cosas que no podía decir en otra lengua, en un idioma secreto, elíptico, más o menos cifrado, el de la poesía por excelencia. Sentía la necesidad de hablar, con determinadas condiciones de censura, de autocensura, de mis experiencias personales, de mi vida erótica, de mis aventuras ideológicas. Sentía la necesidad de adaptar unas antenas familiares, personales e ideológicas a mi longitud de onda individual, de prolongar la acción.

Cosa curiosa, mis poemas no son nada herméticos en su primera lectura. Se ofrecen, sin dificultad incluso, a la comprensión más general. Quizá porque mi lengua es muy sencilla, cotidiana, y porque al lector le halaga creer que lee simplemente en verso la expresión de sus propios sentimientos, de sus propios pensamientos.

Quizá mi necesidad de expresión poética cesó cuando, poco a poco, con el paso del tiempo y la usura biológica, las ilusiones que ofrece esta clase de comunicación empezaron a disminuir, cuando el sueño quedó desmitificado.

Creo finalmente que la poesía es el instrumento por excelencia de la juventud, de la espontaneidad, de la época de los sueños voraces y pletóricos. Para muchos, cuando se prolonga más allá de este periodo, funciona como único sucedáneo de la acción. Quizá se trata de una ilusión todavía vital, o quizá de una escapatoria ante el encuentro esencial con la acción.


Manolis Anagnostakis


Grecia. Poeta nacido en 1925 en Salónica, de gran influencia. Destacan: Poemas 1941-1971 [Ed. Clásicas], Nueve maneras de mirar el cielo [Miguel Gómez Ed.].

(Fuentetaja)



18 de octubre de 2024

Manolis Anagnostakis - Epílogo

 

EPÍLOGO

Estos versos pueden ser los últimos 
Los últimos de los últimos que se escribirán 
Porque los futuros poetas ya no viven 
Los que hablarían todos murieron jóvenes 
Sus tristes cantos se volvieron aves 
En algún otro cielo en el que brilla un sol extranjero 
Se volvieron ríos salvajes y corren al mar 
Y sus aguas no las puedes separar 
En sus tristes cantos brotó una flor de loto 
Para que en su savia nazcamos más jóvenes nosostros. 

Manolis Anagnostakis 


Versión de Francisco Torres Córdova en La Jornada. Semanal


Επίλογος

Οι στίχοι αυτοί μπορεί και να ’ναι οι τελευταίοι
Οι τελευταίοι στους τελευταίους που θα γραφτούν
Γιατί οι μελλούμενοι ποιητές δε ζούνε πια
Αυτοί που θα μιλούσανε πεθάναν όλοι νέοι
Τα θλιβερά τραγούδια τους γενήκανε πουλιά
Σε κάποιον άλλον ουρανό που λάμπει ξένος ήλιος
Γενήκαν άγριοι ποταμοί και τρέχουνε στη θάλασσα
Και τα νερά τους δεν μπορείς να ξεχωρίσεις
Στα θλιβερά τραγούδια τους φύτρωσε ένας λωτός
Να γεννηθούμε στο χυμό του εμείς πιο νέοι.


Από τη συλλογή Εποχές 3 (1951)


[πηγή: Μανόλης Αναγνωστάκης, Τα Ποιήματα. 1941-1971, Εκδόσεις Νεφέλη, Αθήνα 2000, σ. 99]