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21 de marzo de 2026

Salvador Novo para el Día Mundial de la Poesía

 

EL AMIGO IDO

Me escribe Napoleón:
"El Colegio es muy grande
nos levantamos muy temprano
hablamos únicamente inglés
te mando un retrato del edificio..."

Ya no robaremos juntos dulces
de las alacenas, ni escaparemos
hacia el río para ahogarnos a medias
y pescar sandías sangrientas.
Ya voy a presentar sexto año;
después, según todas las probabilidades,
aprenderé todo lo que se deba,
seré médico,
tendré ambiciones, barba, pantalón largo...

Pero si tengo un hijo
haré que nadie nunca le enseñe nada.
Quiero que sea tan perezoso y feliz
como a mí no me dejaron mis padres
ni a mis padres mis abuelos
ni a mis abuelos Dios.

Salvador Novo 


Espejo (1933)


Salvador Novo (Ciudad de México, 1904 - 1974)


Leído en Contemporáneos Obra poética - Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen, José Gorostiza, Salvador Novo, Jorge Cuesta. Edición de Blanca Estela Domínguez Sosa. Presentación de Iris M. Zavala. DVD poesía, 2001.



Tasos Livaditis para el Día Mundial de la Poesía

 

Poesía

Una vida entera, ni un día sin un verso, o, por lo menos
sin alguna disposición poética. Como los moribundos
que hablan sin pausa y formulan deseos y pedidos,
que hacen testamentos orales y reparten herencias aún inexistentes
-sabiendo que apenas callen habrán muerto.

Tasos Livaditis


(Traducción: Miguel Ángel Chiovetta)


Ποίηση

Μια ολόκληρη ζωή, ούτε μια μέρα δίχως ένα στίχο, ή, τουλάχιστον
κάποια διάθεση ποιητική. Σαν τους ετοιμοθάνατους
που μιλάνε αδιάκοπα και δίνουν ευχές και παραγγελίες,
που κάνουν προφορικές διαθήκες και μοιράζουν ακόμα κι ανύπαρχτες
Κληρονομιές -ξέροντας πως μόλις σωπάσουν
θάχουν πεθάνει.




Manuel Astur para el Día Mundial de la Poesía

 

LA POESÍA

La poesía:
coger un carbón
de la chimenea apagada y dibujar con él
lo que recuerdas
del fuego
antes de que se te olvide.

Manuel Astur


El fruto siempre verde, Acantilado, 2024



21 de marzo de 2025

Akiko Yosano - «¡detente, primavera, no envejezcas!…»

 

¡detente, primavera, no envejezcas!
¡oh, mira a las muchachas
en la sala de baile,
como glicinas en la noche!
aunque sea un instante, ¡no envejezcas!

Akiko Yosano

(1878 - 1942)



Akiko Yosano Poeta de la pasión. Antología poética. Traducción, introducción y notas de José María Bermejo y Teresa Herrero. poesía Hiperión, 2007





Ryszard Kapuściński, por partida doble


Escribir poesía para mí es un lujo que raras veces me puedo permitir. Porque al escribir poesía encontramos en nosotros una otredad que no sospechábamos antes de sentarnos ante el papel. Escribir poesía es un tipo de descubrimiento sorprendentemente valioso en uno mismo y de uno mismo. Es una extraña y preciosa sensación.

Ryszard Kapuściński


En una entrevista realizada por el poeta poco antes de morir (1932 - 2007). Fragmento citado por el traductor Abel A. Murcia Soriano en Poesía completa, de Ryszard Kapuściński, Bartleby Editores, 2ª edición, 2008.





A LA MUERTE DE UN POETA

Quizá antes de morir
se acercaba a la estantería
donde estaban sus libros de poemas
apenas unas briznas de hierba
le atormentaba una cosecha tan nimia
invisible
para una mirada rápida

pero ¿aquello que dejaron
tras una paciente vida
los vecinos de Spinoza
talladores de diamantes
(La Haya, Amsterdam)
no es cierto que cabía apenas
en la mano de un niño?





21 de marzo de 2024

Adam Zagajewski - Breves instantes

 

BREVES INSTANTES

Esos breves instantes
que suceden tan raramente;
¿es esto la vida?

Esos días contados
cuando vuelve la claridad;
¿es esto la vida?

Esos momentos cuando la música
recupera su dignidad;
¿es esto la vida?

Esas raras horas
cuando vence el amor;
¿es esto la vida?

Adam Zagajewski


Verdadera vida. Traducción de Xavier Farré, Acantilado, 2023 (1ª de. original, 2019)



Adam Zagajewski - Humo

 

HUMO

Hay un exceso de elegías, de memoria.
Huele a heno, una garceta
vuela indecisa sobre el prado.
Sabemos sepultar a los muertos.
No queremos matar.
Pero los intensos momentos de resplandor
se escapan a nuestros encantos.
En mi habitación se apilan sueños
apretujados como alfombras
en una tienda oriental, sofocante,
y ya no hay sitio para nuevos poemas.
El corzo no corre,
intenta adivinar el futuro.
Nadie sabe venerar a los dioses.
Una oración enfurecida es más poderosa.
Las flores de los tilos, una herida abierta.
El humo se eleva sobre las ciudades planas
y el silencio irrumpe en nuestras casas;
en nuestras casas irrumpe la luna llena.

Adam Zagajewski


Deseo, Traducción de Xavier Farré, Acantilado, 2ª reimpresión, 2017, de la 1ª edición, 2005





Adam Zagajewski para el Día Mundial de la Poesía

 

El poeta polaco Adam Zagajewski nos dejó un 21 de marzo de 2021. Tres años ya, y tres poemas hoy para recordarlo.


LA POESÍA ES BÚSQUEDA DE RESPLANDOR

La poesía es búsqueda de resplandor.
La poesía es un camino real
que nos lleva hasta lo más lejos.
Buscamos resplandor en la hora gris,
al mediodía o en las chimeneas del alba,
incluso en el autobús, en noviembre,
cuando al lado dormita un viejo cura.

El camarero en el restaurante chino
estalla en llanto y nadie imagina por qué.
Quién sabe, quizás esto también es una búsqueda
que se parece a un instante a la orilla del mar,
cuando en el horizonte aparece un barco rapaz
y se detiene, paralizado largo tiempo.
Pero también, momentos de profunda alegría

e incontables momentos de angustia.
Déjame ver, por favor.
Déjame persistir, por favor.
Al atardecer cae una fría lluvia.
En las calles y avenidas de mi ciudad
en silencio y con fervor trabaja la oscuridad.
La poesía es búsqueda de resplandor.

Adam Zagajewski


De Regreso, 2003, incluido en el libro Antenas, Traducción de Xavier Farré, Acantilado, 2007



21 de marzo de 2023

Kikí Dimulá para el Día Mundial de la Poesía

 

Hoy, día 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía, y aquí lo hacemos con este poema de la mayor poeta griega contemporánea, Kikí Dimulá (1931 - 1920)



HE PASADO


Camino y cae la noche.
Decido y cae la noche.
No, no estoy triste.

He sido curiosa y he estudiado mucho.
Sé de todo. Un poco de todo.
Conozco los nombres de las flores cuando se marchitan,
sé cuando reverdecen las palabras y cuándo sentimos frío.
Sé con qué facilidad se abre la cerradura de los sentimientos
con cualquier llave del olvido.
No, no estoy triste.

Hubo días de lluvia,
me instalé detrás de este
alambrado acuático
con paciencia y discreción,
como el dolor de los árboles
cuando cae su última hoja,
y como el miedo de los valientes.
No, no estoy triste.

He pasado por jardines, frente a fuentes
y he visto muchas estatuas que se reían joviales
sin saber por qué.
Y pequeños cupidos, presumidos.
Sus arcos tensos
parecían lunas menguantes en mis noches de ensueño.
He soñado muchos y hermosos sueños
y estuve a punto de perderme.
No, no estoy triste.

He pensado en los sentimientos,
de los míos y de los demás,
y hubo siempre espacio entre ellos
para que pasara el dilatado tiempo.
He pasado y he vuelto a pasar por Correos.
He escrito cartas y las he vuelto a escribir;
he invocado sin tregua al dios de la respuesta.
He recibido breves postales:
una cordial despedida desde Patras
y ciertos saludos
desde la Torre de Pisa que se inclina.
No, no estoy triste porque el día se inclina.

He hablado mucho. A la gente,
a los faroles, a las fotografías.
Y mucho a las cadenas.
He aprendido a leer manos,
y a perder manos.
No, no estoy triste.

He viajado, es verdad. He ido aquí, he ido allá...
El mundo siempre a punto de envejecer.
He perdido aquí, he perdido allá.
He perdido por ser observadora
y también por ser distraída.
He ido al mar.
Tenía derecho a un espacio. Supongamos que lo conseguí.
Tuve miedo de la soledad e imaginé a la gente;
a unos los vi caer junto a un polvo tranquilo,
traspasado por un rayo solar;
a otros junto al sonido de una campana mínima.
Y me llegó el sonido del toque de la campana
de la soledad ortodoxa.
No, no estoy triste.

Jugué con el fuego y me quemé lentamente.
Tampoco me faltó la experiencia de las lunas.
Sus fases menguantes, sombrías, sobre mares y ojos,
me han nutrido.
No, no estoy triste.

He resistido tanto como pude a este río
cuando estaba crecido, para que no me llevase,
y cuando fue posible he imaginado los ríos secos
que tenían agua, pero me arrastraron.

No, no estoy triste.
A la hora precisa cae la noche.


Kikí Dimulá



Este poema pertenece a su libro Lo poco del mundo (Το Λίγο του Κόσμου, 1971) y puede leerse en la antología Símbolos solubles. Selección y traducción de Nina Anghelidis con la colaboración de Juan Antonio González Iglesias. Linteo, 2010 [edición no bilingüe]



ΠΕΡΑΣΑ

Περπατώ και νυχτώνει.
Αποφασίζω και νυχτώνει.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη.

Υπήρξα περίεργη και μελετηρή.
Ξέρω απ’ όλα. Λίγο απ’ όλα.
Τα ονόματα των λουλουδιών όταν μαραίνονται,
πότε πρασινίζουν οι λέξεις και πότε κρυώνουμε.
Πόσο εύκολα γυρίζει η κλειδαριά των αισθημάτων
μ’ ένα οποιοδήποτε κλειδί της λησμονιάς.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη.

Πέρασα μέρες με βροχή,
εντάθηκα πίσω απ’ αυτό
το συρματόπλεγμα το υδάτινο
υπομονετικά κι απαρατήρητα,

όπως ο πόνος των δέντρων
όταν το ύστατο φύλλο τους φεύγει
κι όπως ο φόβος των γενναίων.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη.

Πέρασα από κήπους, στάθηκα σε συντριβάνια
και είδα πολλά αγαλματίδια να γελούν
σε αθέατα αίτια χαράς.
Και μικρούς ερωτιδείς, καυχησιάρηδες.
Τα τεντωμένα τόξα τους
βγήκανε μισοφέγγαρο σε νύχτες μου και ρέμβασα.
Είδα πολλά και ωραία όνειρα
και είδα να ξεχνιέμαι.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη.

Περπάτησα πολύ στα αισθήματα,
τα δικά μου και των άλλων,
κι έμενε πάντα χώρος ανάμεσά τους
να περάσει πλατύς ο χρόνος.
Πέρασα από ταχυδρομεία και ξαναπέρασα.
Έγραψα γράμματα και ξαναέγραψα
και στο θεό της απαντήσεως προσευχήθηκα άκοπα.
Έλαβα κάρτες σύντομες:
εγκάρδιο αποχαιρετιστήριο από την Πάτρα
και κάτι χαιρετίσματα
από τον Πύργο της Πίζας που γέρνει.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη που γέρνει η μέρα.

Μίλησα πολύ. Στους ανθρώπους,
στους φανοστάτες, στις φωτογραφίες.
Και πολύ στις αλυσίδες.
Έμαθα να διαβάζω χέρια
και να χάνω χέρια.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη.

Ταξίδεψα μάλιστα.
Πήγα κι από δω, πήγα κι από κει…
Παντού έτοιμος να γεράσει ο κόσμος.
Έχασα κι από δω, έχασα κι από κει.
Κι από την προσοχή μου μέσα έχασα
κι από την απροσεξία μου.
Πήγα και στη θάλασσα.
Μου οφειλόταν ένα πλάτος. Πες πως το πήρα.
Φοβήθηκα τη μοναξιά
και φαντάστηκα ανθρώπους.
Τους είδα να πέφτουν
απ’ το χέρι μιας ήσυχης σκόνης,
που διέτρεχε μιαν ηλιαχτίδα
κι άλλους από τον ήχο μιας καμπάνας ελάχιστης.
Και ηχήθηκα σε κωδωνοκρουσίες
ορθόδοξης ερημίας.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη.

Έπιασα και φωτιά και σιγοκάηκα.
Και δεν μου ‘λειψε ούτε των φεγγαριών η πείρα.
Η χάση τους πάνω από θάλασσες κι από μάτια,
σκοτεινή με ακόνισε.
Όχι, δεν είμαι λυπημένη.

Όσο μπόρεσα έφερ’ αντίσταση σ’ αυτό το ποτάμι
όταν είχε νερό πολύ, να μη με πάρει,
κι όσο ήταν δυνατόν φαντάστηκα νερό
στα ξεροπόταμα
και παρασύρθηκα.

Όχι, δεν είμαι λυπημένη.
Σε σωστή ώρα νυχτώνει.


Κική Δημουλά



21 de marzo de 2022

Adam Zagajewski - Busca

 

BUSCA 

Volví a la ciudad
donde fui niño
y adolescente y un viejo de treinta años.
La ciudad me recibió con indiferencia,
los megáfonos de su calles murmuraban:
¿no ves que el fuego todavía arde?,
¿no oyes el estrépito de las llamas?
Vete.
Busca en otro lugar.
Busca.
Busca la verdadera patria.

Adam Zagajewski


Adam Zagajewski (Lvov, 1945 - Cracovia, 2021)



Tierra del fuego. Traducción de Xavier Farré. Acantilado, 2004 (edición original en polaco: 1997).



Agustín de Foxá - Hay algo (Horas grises)

 

HAY ALGO
(Horas grises)

Hay algo
peor que las culebras y la lepra.

Son los días tediosos
o las conversaciones
con huesudas mujeres enlutadas
de tíos, primos y demás parientes;
las fiebres que no importan
de agonizantes entre sábanas
casi desconocidos;
las sentencias
de los banqueros místicos;
el sucio patriotismo de los gordos
con leontina;
la moral ceniza
de las solteras con el sexo helado;
las bodas por hectáreas;
los cines expurgados;
las novelas
de institutrices y rosales.

Hay algo
peor que las culebras y la lepra.

La Ley Hipotecaria;
los nichos numerados;
el amor que termina con la cuenta
de la cocina;
hay días
de afeitarse ante espejos donde llueve;
hay patios de carbón, noches de álgebra
y verduras cocidas, que producen
lentos sueños de Hombres sin cabezas.

Agustín de Foxá