Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
Mostrando entradas con la etiqueta Aquí un romance. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aquí un romance. Mostrar todas las entradas

18 de octubre de 2026

Unos versos de Gabriel Bocángel

 

Así comienza el romance «Describiendo un terremoto», escrito por el poeta y dramaturgo Gabriel Bocángel (1603 - 1658)


Discordias gime la tierra,
violencias el aire esgrime,
y, mientras se muda todo,
solo la mudanza es firme.



14 de junio de 2026

Celso Emilio Ferreiro - «Romance incompleto»

 

ROMANCE INCOMPLETO

Fuco Pérez sin segundo,
veciño de Gargamala,
viudo, maior de idade,
propietario dunha cabra
e dun terrón que produce
cinco ducias de patacas.
Fuco Pérez sin segundo,
furibundo iconoclasta,
pai dun neno engaranido
chantado diante a cabana.
Por teimoso inconformista
téñente fichado os gardas;
por herexe e descreído
póñenche a figa as beatas.
Fuco Pérez sin segundo
ninguén sabe o que che pasa.
Tes o día, tes a noite,
tes os paxaros da ialba,
tes as estrelas do ceo,
tes as rúas i as estradas.
Fuco Pérez sin segundo
¿qué che falta?...


Celso Emilio Ferreiro


Longa noite de pedra (1962)



29 de abril de 2026

Romance de Fontefrida


Fontefrida, Fontefrida,
Fontefrida y con amor,
do todas las avecicas
van tomar consolación,
si no es la Tortolica
que está viuda y con dolor.
Por allí fuera a pasar
el traidor de Ruiseñor;
las palabras que le dice
llenas son de traición;
—Si tu quisieses, señora,
yo sería tu servidor.
—Vete de ahí, enemigo,
malo, falso, engañador,
que ni poso en rama verde,
ni en prado que tenga flor;
que si el agua hallo clara,
turbia la bebía yo;
que no quiero haber marido
porque hijos no haya, no;
no quiero placer con ellos,
ni menos consolación.
¡Déjame, triste enemigo,
malo, falso, ruin, traidor,
que no quiero ser tu amiga
ni casar contigo, no!



6 de abril de 2026

Romance de la loba parda

 

Estando yo en la mi choza
pintando la mi cayada,
las cabrillas altas iban
y la luna rebajada;
mal barruntan las ovejas,
no paran en la majada.
Vide venir siete lobos
por una oscura cañada,
venían echando suertes
cuál entrará a la majada;
le tocó a una loba vieja,
patituerta, cana y parda,
que tenía los colmillos
como punta de navaja.
Dio tres vueltas al redil
y no pudo sacar nada;
a la otra vuelta que dio,
sacó la borrega blanca,
hija de la oveja churra,
nieta de la orejisana,
la que tenían mis amos
para el domingo de Pascua.
Los perros tras de la loba
las uñas se esmigajaban;
siete leguas la corrieron
por unas sierras muy agrias.
Al subir un cotarrito
la loba ya va cansada.
-¡Tomad, perros, la borrega,
sana y buena, como estaba!
-¡No queremos la borrega,
de tu boca alobadada,
que queremos tu pelleja
pa' el pastor una zamarra;
el rabo para correas,
para atacarse las bragas;
de la cabeza un zurrón,
para meter las cucharas;
las tripas, para vihuelas
para que bailen las damas!






7 de febrero de 2026

Romance del cautivo

 

ROMANCE DEL CAUTIVO

Mi padre era de Ronda
y mi madre de Antequera;
cautiváronme los moros
entre la paz y la guerra,
y lleváronme a vender
a Vélez de la Gomera.
Siete días con sus noches
anduve en el almoneda,
no hubo moro ni mora
que por mí una blanca diera,
sino fuera un perro moro
que cien doblas ofreciera,
y llevárame a su casa,
echárame una cadena.
Dábame la vida mala,
dábame la vida negra:
de día majaba esparto,
de noche molía cibera,
echóme un freno a la boca
porque no comiese della,
Pero plugo a Dios del cielo
que tenía el ama buena;
cuando el moro se iba a caza
quitábame la cadena;
echábame en su regazo,
mis regalos me hiciera,
espulgábame y limpiaba
mejor que yo mereciera;
por un placer que le hice
otro muy mayor me hiciera:
diérame casi cien doblones
en libertad me pusiera,
por temor que el moro perro
quizá la muerte nos diera.
Así plugo a Dios del cielo
de quien mercedes se espera
que me ha vuelto a vuestros brazos
como de primero era.




17 de enero de 2026

«Caminad señora...»

 

Caminad, señora,
si queréis caminar,
que los gallos cantan,
cerca está el lugar.

Caminad alegre,
no dejéis de andar,
que en la diligencia
la ventura está.
Caminad aprisa
para negociar,
que los gallos cantan
cerca está el lugar.

Advertid que el tiempo
volando se va.
La ocasión que os busca
nunca la perdáis.
Trabajad ahora
para descansar,
que los gallos cantan
cerca está el lugar.



12 de enero de 2026

La infantina encantada


La infantina encantada

A cazar va el caballero,
a cazar como solía,
los perros lleva cansados,
el halcón perdido había;
andando, se le hizo noche
en una oscura montiña.
Sentárase al pie de un roble,
el más alto que allí había:
el troncón tenía de oro,
las ramas de plata fina;
levantando más los ojos
vio cosa de maravilla:
en la más altita rama
viera estar una infantina;
cabellos de su cabeza
con peine de oro partía,
y del lado que los parte,
toda la rama cubrían;
la luz de sus claros ojos
todo el monte esclarecía.
„No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima;
hija soy yo del gran rey
y de la reina de Hungría;
hadáronme siete hadas
en brazos de mi madrina,
que quedase por siete años
hadada en esta montiña.
Hoy hace los siete años,
mañana se cumple el día;
espéresme, caballero,
llévesme en tu compañía.“
„Esperéisme vos, señora,
hasta mañana, ese día;
madre vieja tengo en casa,
buen consejo me daría.“
La niña le despidiera
de enojo y malencolía:
„¡Oh, mal haya el caballero
que al encanto no servía;
vase a tomar buen consejo
y deja sola a la niña!“
Ya volvía el caballero,
muy buen consejo traía;
busca la montiña toda,
ni halló roble, ni halló niña;
va corriendo, va llamando,
la niña no respondía.
Tendió los ojos al lejos,
vio tan gran caballería;
duques, condes y señores
por aquellos campos iban;
llevaban la linda infanta,
que era ya cumplido el día.
El triste del caballero
por muerto en tierra caía,
y desque en sí hubo tornado,
mano a la espada metía:
„Quien pierde lo que yo pierdo,
¿qué pena no merecía?
¡Yo haré justicia en mí mismo,
aquí acabará mi vida!“






4 de noviembre de 2025

Romance del infante vengador

 

Romance del infante vengador

¡Helo, helo por do viene
el infante vengador,
caballero a la jineta
en un caballo corredor,
su manto revuelto al braço,
demudada la color,
y en la su mano derecha
un venablo cortador!
Con la punta del venablo
sacarían un arador,
siete veces fue templado
con la sangre de un dragón
y otras tantas afilado
porque cortasse mejor;
el hierro fue hecho en Francia
y el asta en Aragón;
perfilándoselo yba
en las alas de su halcón.
Yba buscar a don Cuadros,
a don Cuadros el traydor:
allí le fuera a hallar
junto el emperador.
La vara tiene en la mano,
que era justicia mayor.
Siete veces le pensaba
si lo tiraría o no,
y al cabo de las ocho
el venablo le arrojó.
Por dar al dicho don Quadros,
dado ha al emperador,
passado le ha manto y sayo,
que era de un tornasol;
por el suelo ladrillado
más de un palmo lo metió.
Allí le habló el rey,
bien oyréys lo que le habló:
¿Por qué me tiraste, infante?
¿Por qué me tiras, traydor?
Perdóneme tu alteza,
que no tiraba a ti, no;
tiraba al traydor de Quadros,
esse falso engañador,
que siete hermanos tenía
no ha dexado sino a mí, no;
por esso delante de ti,
buen rey, lo desafío yo.
Todos fían a don Cuadros,
y al infante no fían, no,
si no fuera una doncella,
hija es del emperador,
que los tomó por la mano
y en el campo los metió.
A los primeros encuentros,
Quadros en tierra cayó.
Apeárase el infante,
la cabeça le cortó,
y tomárala en su lança
y al buen rey la presentó.
De que aquesto vido el rey,
con su hija le casó.





21 de agosto de 2025

Manuel Altolaguirre - Romance de Saturnino Ruiz, obrero impresor

 

ROMANCE DE SATURNINO RUIZ,
OBRERO IMPRESOR


Estoy mirando mis libros,
los míos, los de mi imprenta,
que pasaron por tus manos
hoja a hoja, letra a letra.
Pienso en el taller contigo
antes de empezar la guerra;
pienso en ti, tan cumplidor
delante de la minerva.
Un libro de García Lorca,
con sus primeros poemas,
iba de él a mí, pasando
por el amor de tus prensas.
Si contigo fue impresor,
él conmigo fue poeta,
y los dos habéis llegado
gloriosos a mi presencia:
él, con palma de martirio,
tú, cual héroe en la guerra;
si él hace la causa justa,
tú haces la victoria cierta.
Saturnino Ruiz, valiente,
libertador de tu tierra.

Manuel Altolaguirre





21 de abril de 2025

Góngora - «Hermana Marica, / mañana, que es fiesta…»

 

Hermana Marica,
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga
ni yo iré a la escuela.
Pondráste el corpiño
y la saya buena,
cabezón labrado,
toca y albanega;
y a mí me pondrán
mi camisa nueva,
sayo de palmilla,
media de estameña;
y si hace bueno
traeré la montera
que me dio la pascua
mi señora abuela,
y el estadal rojo
con lo que le cuelga,
que trajo el vecino
cuando fue a la feria.
Iremos a misa,
veremos la iglesia,
darános un cuarto
mi tía la ollera.
Compraremos de él
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda;
y en la tardecica,
en nuestra plazuela,
jugaré yo al toro
y tú a las muñecas
con las dos hermanas
Juana y Madalena
y las dos primillas
Marica y la tuerta;
y si quiere madre
dar las castañetas,
podrás tanto dello
bailar en la puerta;
y al son del adufe
cantará Andrehuela:
«No me aprovecharon,
madre, las hierbas»;
y yo de papel
haré una librea
teñida con moras
por que bien parezca,
y una caperuza
con muchas almenas;
pondré por penacho
las dos plumas negras
del rabo del gallo,
que acullá en la huerta
anaranjeamos
las carnestolendas;
y en la caña larga
pondré una bandera
con dos borlas blancas
en sus tranzaderas;
y en mi caballito
pondré una cabeza
de guadamecí,
dos hilos por riendas;
y entraré en la calle
haciendo corvetas
yo, y otros del barrio,
que son unas de treinta.
Jugaremos cañas
junto a la plazuela,
por que Barbolilla
salga acá y nos vea;
Bárbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,
porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.

                    (1580)


Luis de Góngora


No es exactamente un romance, sino un romancillo (versos hexasílabos)



amiga, miga. f.

1. Maestra de escuela de niños pequeños
(...) En el drae-01 (s.v. amigo, ga), amiga es «Maestra de escuela de niñas» y se señala como poco usada, pero a diferencia del dhle (s.v. amigo, ga, acepción 8 b), que la localiza en Andalucía, Aragón y Canarias, no hay ninguna marca geográfica. El primer ejemplo es de 1581, de Góngora. (...)

2. Escuela de párvulos, especialmente de niñas.

(RAE)



24 de noviembre de 2024

Romance del conde Niño

 

Conde Niño por amores
es niño y pasó a la mar,
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras su caballo bebe,
él canta dulce cantar:
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está :
- Levantáos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar,
- No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
- Si por tus amores pena,
¡oh, mal haya su cantar!
y porque nunca los goce,
yo le mandaré matar.
- Si le manda matar madre,
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la medianoche,
ella a los gallos cantar;
a ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de conde,
unos pasos más atrás.
De ella nació una rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina llena de envidia
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.


18 de julio de 2024

Miguel Hernández - Carta

 

CARTA

El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura,
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.

En un rincón enmudecen
cartas viejas, sobres viejos,
con el color de la edad
sobre la escritura puesto.
Allí perecen las cartas
llenas de estremecimientos.
Allí agoniza la tinta
y desfallecen los pliegos,
y el papel se agujerea
como un breve cementerio
de las pasiones de antes,
de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.


Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.


Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.


Miguel Hernández



El hombre acecha. Delegación de la Secretaría de Propaganda / Imprenta Moderna, Valencia, 1939



18 de marzo de 2024

Concha Méndez y Góngora

 

                         La vida es ciervo herido
                         que las flechas le dan alas.

                                                  Góngora


Me levanté hasta el sueño. En busca iba
de no sentir la herida que abrasaba.
Las duras flechas del dolor hicieron
brotar en mí el clavel de nueva llaga.

Corriendo al par carrera con el viento
y perseguida por amante llama,
la vida es ciervo herido sin remedio,
que las flechas le dan veneno y alas.

Concha Méndez

(Madrid, 1898 - Ciudad de México, 1986) 

 




¡Oh cuán bien que acusa Alcino,
Orfeo de Guadïana,
unos bienes sin firmeza
y unos males sin mudanza!
Pulsa las templadas cuerdas
de la cítara dorada,
y al son desata los montes,
y al son enfrena las aguas.
¡Oh cuán bien canta su vida,
cuán bien llora su esperanza!
Y el monte y el agua escuchan
lo que llora y lo que canta:

“La vida es corta, y la esperanza, larga,
el bien huye de mí, y el mal se alarga.”


El bien es aquella flor
que la ve nacer el alba,
al rayo del sol caduca,
y la sombra no la halla;
el mal, la robusta encina
que vive con la montaña,
y de siglo en siglo el tiempo
le peina sus verdes canas;
la vida es ciervo herido
que las flechas le dan alas;
la esperanza, el animal
que en sus pies mueve su casa.

“La vida es corta, y la esperanza, larga,
el bien huye de mí, y el mal se alarga.”


(1602)


Luis de Góngora


20 de enero de 2024

Romance que dice: Arriba, canes, arriba

 

-¡Arriba, canes, arriba,
que rabia mala os mate!
en jueves matáis el puerco
y en viernes coméis la carne.
¡Ay, que hoy hace los siete años
que ando por este valle!
pues traigo los pies descalzos,
las uñas corriendo sangre,
pues como las carnes crudas,
y bebo la roja sangre
buscando triste a Julianesa,
la hija del emperante,
pues me la han tomado moros
mañanica de Sant Juan,
cogiendo rosas y flores
en un vergel de su padre.
Oídolo ha Julianesa,
que en brazos del moro está;
las lágrimas de sus ojos
al moro dan en la faz.




30 de marzo de 2023

Romance de la gentil dama y el rústico pastor

Estáse la gentil dama
paseando en su vergel,
los pies tenía descalzos,
que era maravilla ver;
desde lejos me llamara,
no le quise responder.
Respondile con gran saña:
-¿Qué mandáis, gentil mujer?
Con una voz amorosa
comenzó de responder:
-Ven acá, el pastorcico,
si quieres tomar placer;
siesta es del mediodía,
que ya es hora de comer,
si querrás tomar posada
todo es a tu placer.
-Que no era tiempo, señora,
que me haya de detener,
que tengo mujer e hijos,
y casa de mantener,
y mi ganado en la sierra,
que se me iba a perder,
y aquellos que me lo guardan
no tenían qué comer.
-Vete con Dios, pastorcillo,
no te sabes entender,
hermosuras de mi cuerpo
yo te las hiciera ver:
delgadica en la cintura,
blanca soy como el papel,
la color tengo mezclada
como rosa en el rosel,
el cuello tengo de garza,
los ojos de un esparver,
las teticas agudicas,
que el brial quieren romper,
pues lo que tengo encubierto
maravilla es de lo ver.
-Ni aunque más tengáis, señora,
no me puedo detener.




17 de octubre de 2022

Una versión de judíos marroquíes de 'La bella en misa'

 

Mañanita era mañana,
mañanita de orasión,
cuando mosas y galanas
iban a la admirasión;
entre todas las que iban,
Isabel era la mejor,
yeva medias de seda,
sapatitos de charó;
el vestido que yevaba
(una falda y un jubón),
el jubón era de seda,
la falda de perlaflor;
en su carita redonda,
yeva un poquito de coló
y en sus ojitos yevaba
un poquito de alcojor;
en su cabesa yevaba
un sombrero volandor;
en su gargantita yeva
una cadenita o dos,
y, en su mano, catorse aniyos
relumbraban en resplandor.
A la entrada de la misa,
toda la gente pasmó;
el que asopla la candela,
la cara se le quemó,
y el que toca la guitarra,
muerto al suelo se cayó.


Versión recogida por Manuel Alvar en Tetuán. En su libro Poesía tradicional de los judíos españoles.  3ª edición. Editorial Porrúa, México, 1979 


V. La bella en misa

28 de septiembre de 2022

«¡Qué lindo pelo tienes tú, Rahel!...»

 

(Tetuán)

¡Qué lindo pelo tienes tú, Rahel!,
el pelo tuyo y el pelo mío
no se espartirá, Rahel.
¡Qué hermosa frente tienes tú, Rahel!
la frente tuya y la frente mía
estarán junto las dos, Rahel.
¡Qué hermosos ojos tienes tú, Rahel!,
los ojos tuyos y los ojos míos
juntos estarán los dos, Rahel.
¡Qué hermosa boca tienes tú, Rahel!,
la boca tuya y la boca mía
no se espartirán, Rahel.
¡Qué hermoso pecho tienes tú, Rahel!,
los pechos tuyos y los pechos míos
siempre estarán juntos, Rahel.



Poesía tradicional de los judíos españoles. Recopilación y prólogo de Manuel Alvar. 3ª edición. Editorial Porrúa, México, 1979



5 de julio de 2022

Luis de Góngora - «La más bella niña...»

 

La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy vïuda y sola,
y ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:
«Dejadme llorar
orillas del mar.


»Pues me distes, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el pesar,
y me cautivastes
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad,
dejadme llorar
orillas del mar.


»En llorar conviertan,
mis ojos, de hoy más,
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar,
yéndose a la guerra
quien era mi paz.
Dejadme llorar
orillas del mar.


»No me pongáis freno
ni queráis culpar,
que lo uno es justo,
lo otro, por demás;
si me queréis bien,
no me hagáis mal:
harto peor fuera
morir y callar.
Dejadme llorar
orillas del mar.


»Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
y no dará voces,
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?
Dejadme llorar
orillas del mar.


»Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad,
después que en mi lecho
sobra la mitad.
Dejadme llorar
orillas del mar
».

                          (1580)


Luis de Góngora


23 de junio de 2022

Romance del conde Arnaldos

 

¡Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar,
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
Yendo a buscar la caza
para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de seda,
jarcias de oro torzal,
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía
diciendo viene un cantar
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar;
las aves que van volando
al mástil vienen posar
los peces que andan al fondo
arriba los hace andar.
Allí habló el infante Arnaldos
bien oiréis lo que dirá
“Por tu vida el marinero
dígasme ahora ese cantar”
Respondiole el marinero,
tal respuesta le fue a dar
“Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va”.

Más versiones en Biblioteca Miguel Catalán


1 de mayo de 2022

«Que por mayo era, por mayo...»

 

ROMANCE DEL PRISIONERO

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
dele Dios mal galardón.