CUANTO DISTE
Cuanto diste lo diste sin un fin,
porque has querido. A cambio nada esperes.
A quién cobrar tu vida,
sino al que en ti salva las horas
y huye con el sol (rojo, despierto)
más viejo y más herido, más fecundo.
Nada exijas: aparta de ti al pelele
que airado muestra las facturas y los rotos
del camino. Has cobrado suficiente,
¡cállate!.
¿Acaso crees, ingrato,
que pueda darte alguien
la mitad de la mitad de cuanto pides?
Manuel Moya
Las islas sumergidas. Qüásyeditorial, 1997