Se ponía los guantes como una caricia ajena.
Ramón Gómez de la Serna
Se ponía los guantes como una caricia ajena.
Ramón Gómez de la Serna
Banderillas: velas de papel rizado en el altar de la muerte.
Ramón Gómez de la Serna
Sólo hay un olor que puede competir con el olor a tormenta: el olor a madera del lápiz.
Ramón Gómez de la Serna
Cinematógrafo: diario íntimo de lo que no nos sucedió nunca.
Ramón Gómez de la Serna
La ametralladora escribe los puntos suspensivos de la muerte.
Las palabras son el esqueleto de las cosas, por eso duran más que ellas.
Ramón Gómez de la Serna
Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.
Ramón Gómez de la Serna