EL PASO DE LOS AÑOS
¿Cuánta cicuta necesitaría
para purificarme, si pensara
en hacer versos antes que en dormir?
Uno a uno nos roban muchos bienes
los años que se van. Ya se han llevado
ejercicios, placer, fiestas y juegos.
Ahora intentan quitarme mis poemas.
¿Qué pretendes que haga?
Horacio
Fragmento de la Epistola a Floro, traducida por José Antonio González Iglesias
Suroeste, núm. 1 - Revista de literaturas ibéricas, Badajoz, 2011
30 de agosto de 2023
Horacio - Fragmento de la Epístola a Floro
25 de marzo de 2022
Horacio - Dos versiones de «Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi...»
CARPE DIEM
Nunca trates, Leuconoe (sacrilegio es saberlo)
de averiguar el fin que nos tienen los dioses
reservado, ni sondees las cifras babilonias.
¡Cuánto mejor será pechar con todo lo que vaya a ocurrir!
Ya sea o no este invierno que al Tirreno
bate contra loas costas, el último que Júpiter
te deje, has de saber estar; bebe tus vinos
y modera esas largas esperanzas, ya que la
vida es corta. Mientras aquí charlamos vuela el tiempo
envidioso. Así que atrapa el día y no te fíes
ni un pelo del que viene
Horacio
(65-8 a.C.)
Versión de Víctor Botas en Segunda mano (1982)
No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.
Versión de Luis Alberto de Cuenca y Manuel Alvar
Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi,
quem tibi finem di dederint, Leuconoe,
nec Babylonios temptaris numeros.
Vt melius, quidquid erit, pati!
seu pluris hiemes, seu tribuit Iuppiter
ultimam, quae nunc oppositis debilitat
pumicibus mare Tyrrhenum: sapias,
uina liques et spatio breui
spem longam reseces. Dum loquimur,
fugerit inuida aetas: carpe diem,
quam minimum credula postero.
18 de enero de 2022
Horacio - «Ay, ay, que al vuelo, Póstumo, se nos van...»
CARMINA 11 14
Ay, ay, que al vuelo, Póstumo, se nos van
los años escurriendo; ni rezo habrá
que pare el paso a las arrugas,
torpe vejez, indomable muerte,
Así le inmoles día tras día al dios
Plutón, al dios sin lágrimas, cien y cien
becerros: él, que al giganteo rey Gerïón
y a titanes hunde
bajo onda amarga, onda, a saber, que habrá,
cuantos comemos don de tierra, que ir
cruzando todos, que seamos
reyes o míseros jornaleros.
En vano de la guerra sangrienta huir
y de las alas rotas del ronco mar,
en vano por otoño el cuerpo
bien abrigar del hiriente cierzo:
Hay que ir a ver el Río de Llanto errar
con lento flujo, y ver las danaides mal-
nombradas y el a larga pena
Sísifo el de Éolo condenado,
dejar la tierra y casa y mujer de buen
sentir; de cuantos árboles cuidas hoy,
no más que los cipreses tristes
te seguirán, breve dueño suyo;
se beberá, más cuerdo, tu sucesor
los cécubos guardados a llaves cien,
y el suelo teñirá el preciado vino,
mejor que en festín de papas.
Horacio
Versión rítmica de Agustín García Calvo en
Poesías antiguas (de Homero a Horacio), Editorial Lucina, 1992
23 de diciembre de 2021
Horacio - Carmina 11 14
CARMINA 11 14
Ay, ay, que al vuelo, Póstumo, se nos van
los años escurriendo; ni rezo habrá
que pare el paso a las arrugas,
torpe vejez, indomable muerte,
Así le inmoles día tras día al dios
Plutón, al dios sin lágrimas, cien y cien
becerros: él, que al giganteo rey Gerïón
y a titanes hunde
bajo onda amarga, onda, a saber, que habrá,
cuantos comemos don de tierra, que ir
cruzando todos, que seamos
reyes o míseros jornaleros.
En vano de la guerra sangrienta huir
y de las alas rotas del ronco mar,
en vano por otoño el cuerpo
bien abrigar del hiriente cierzo:
Hay que ir a ver el Río de Llanto errar
con lento flujo, y ver las danaides mal-
nombradas y el a larga pena
Sísifo el de Éolo condenado,
dejar la tierra y casa y mujer de buen
sentir; de cuantos árboles cuidas hoy,
no más que los cipreses tristes
te seguirán, breve dueño suyo;
se beberá, más cuerdo, tu sucesor
los cécubos guardados a llaves cien,
y el suelo teñirá el preciado vino,
mejor que en festín de papas.
Horacio
Versión rítmica de Agustín García Calvo
Poesías antiguas (de Homero a Horacio), Editorial Lucina, 1992