Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1
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28 de septiembre de 2026

Dos greguerías de Ramón sobre el tiempo

 

Philippe de Champaigne -  Vanité ou Allégorie de la vie humaine, 1646



En el tictac palpita la calavera del tiempo.


El tiempo camina con un solo pie: el péndulo.


Ramon Gómez de la Serna



Neil Kesterson - Clock Pendulum, 2014


25 de septiembre de 2026

Ida Vitale - Dos pobres

 

DOS POBRES

Anoche anduvo por el sueño
la neoyorkina,
la que dormía en la esquina helada
rica de manta y de sombrilla.
Hoy veo al cotidiano vagabundo quietísimo,
constante bajo el puente,
también oculto en manta por la noche.

A todos nos hallará muerte
en nuestro sitio.


Ida Vitale


Procura de lo imposible (1998)




18 de septiembre de 2026

Isak Dinesen

 

Luego que se marcharon, alzó el mendigo la cabea, miró el aire frente a sí, y dijo en voz baja y suave: «La Vida y la Muerte» son dos cofrecillos cerrados, cada uno de los cuales contiene la llave del otro.

Isak Dinesen, Un cuento consolador



Leído en Noticias de la quimera (1975), de Eliseo Diego




31 de agosto de 2026

Phoebe Giannisi - Éxodo

 

Éxodo

durante años
hasta ayer
era una niña
pasó mucha vida hasta llegar a ser mujer
para mí crecer fue muy difícil 
ahora digo que soy mujer y niña a la vez
las dos cosas las domino
son mías
seré vieja y sólo yo lo sabré 

Phoebe Giannisi 



Homérica, de Phoebe Giannisi. Edición bilingüe griego-español. Traducción de Vicente Fernández González y Ioanna Nicolaidou. Vaso Roto, 2023




Έξοδος

για χρόνια μέχρι χθες
ήμουν κορίτσι
πέρασε πολλή ζωή ώστε να γίνω γυναίκα
ήταν για μένα δύσκολο να μεγαλώσω
τώρα λέω πως είμαι
γυναίκα και κορίτσι μαζί
τα κατέκτησα πλέον και τα δύο
είναι δικά μου
θα είμαι γριά και μόνο εγώ δεν θα το ξέρω

Φοίβη Γιαννίση

Ομηρικά, Κέδρος, 2007


Φοίβη Γιαννίση 



27 de agosto de 2026

«Tre tuffatori»

 


Viendo esta foto de Danilo Colombo, Ícaro, de 2017, recordé las dos imágenes siguientes...


 

Nino Migliori (Bolonia, 1926) - Il Tuffatore, 1951 ['El saltador']



Fotografía de André Durand

("Ceiling fresco from a Greek tomb at Paestum, 480 BC, the dive by the youth into waves symbolizes the passage from life into death.")



18 de agosto de 2026

Federico García Lorca - Muerte

 

Autorretrato de Lorca para Poeta en Nueva York


MUERTE   

¡Qué esfuerzo!
¡Qué esfuerzo del caballo por ser perro!
¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!
¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!
Y el caballo,
¡qué flecha aguda exprime de la rosa!,
¡qué rosa gris levanta de su belfo!
Y la rosa,
¡qué rebaño de luces y alaridos
ata en el vivo azúcar de su tronco!
Y el azúcar,
¡qué puñalitos sueña en su vigilia!
Y los puñales diminutos,
¡qué luna sin establos, qué desnudos,
piel eterna y rubor, andan buscando!
Y yo, por los aleros,
¡qué serafí­n de llamas busco y soy!
Pero el arco de yeso,
¡qué grande, qué invisible, qué diminuto!,
sin esfuerzo.

Federico García Lorca


Poeta en Nueva York   

(escrito entre 1929 y 1930; publicado en 1940)




2 de agosto de 2026

Jorge Gaitán Durán - «Sé que estoy vivo en este bello día…»


Sé que estoy vivo en este bello día
Acostado contigo. Es el verano.
Acaloradas frutas en tu mano
Vierten su espeso olor al mediodía.

Antes de aquí tendernos no existía
Este mundo radiante. ¡Nunca en vano
Al deseo arrancamos el humano
Amor que a las estrellas desafía!

Hacia el azul del mar corro desnudo.
Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo,
Nazco en el esplendor de conocerte.

Siento el sudor ligero de la siesta.
Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta
En que más recordamos a la muerte.

Jorge Gaitán Durán




22 de julio de 2026

Anna Ajmátova - «Unos van por un sendero recto…»

 

Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Añoran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo.

Anna Ajmátova



Traducción de Jorge Bustamante García en El instante maravilloso - Poesía rusa del siglo XX. Universidad Nacional Autónoma de México, 2014, primera reimpresión de la primera edición, 2004.



Anna Ajmátova, en un grabado de Savely Sorin, 1913-1914


16 de julio de 2026

Karmelo C. Irigoyen - Que la vida iba en serio…

 

QUE LA VIDA IBA EN SERIO...

Fue lo único 
que me enseñó
mi padre

—una tarde
de invierno,
allí, de pie,
junto a su féretro—;

no hubo tiempo
para más.

Karmelo C. Irigoyen



Seguro que esta historia te suena. Poesia completa (1985 - 2015), pg. 231




14 de julio de 2026

Harold Alvarado Tenorio - «Dulce enemiga...»

 

Dulce enemiga
Que llevas al hombre
Más allá de sí mismo
Adoro tus perfecciones
Y tus fulgores sobre mi cuerpo helado
Recorres a zancadas
Los cielos –nada apacibles –
Y las estrellas incesantes
Y las estrellas quietas
Bella al alba y al crepúsculo
Dueña de la vida
Todo te magnifica.

Harold Alvarado Tenorio



En este poema se describe un ser femenino en términos admirativos (1-3, 4-5, 10-12). Pero desde el primer verso se comienza a ver la contradicción, que hace comprender que no describe a una mujer sino a la muerte. Una descripción que pasa por el tamiz de un lenguaje exaltante y valorativo como si se estuviera describiendo un encuentro erótico y, como el que se haría a un cuerpo deseado, pero que sirve en este caso para resaltar la magnificencia y poderío de la muerte. La Muerte es personificada, y se ve como una mujer imparable que puede recorrer «a zancadas los cielos». En una época turbulenta que hace que el yo poético se considere tomado por la muerte al referirse a su propio cuerpo con el adjetivo «helado».


El erotismo en la poesía colombiana de la Generación desencantada de Golpe de Dados, de Alejandra Toro Murillo



6 de julio de 2026

Un poema de Fumon

 

¡Magnífico! ¡Magnífico!
Nadie conoce la última palabra.
El fondo del mar está en llamas.
Fuera del Vacío
saltan los corderos de madera.

Fumon

(1302 - 1369)



Poesía Zen. Antología crítica de poesía Zen de China, Corea y Japón, de Juan W. Bahk, Verbum, 2001



Dos tesoros romanos reencontrados

 

Tesori ritrovati: Venere pudica.


Tesori ritrovati: Coperchio di sarcofago romano.



Roma, Palazzo Barberini, Galleria Nazionale d'Arte Antica. Fotografías de Giovanni Rivetti, 2016


2 de julio de 2026

Eugenio Montejo - La Vida

 

LA VIDA

                               A Vicente Gerbasi


La Vida toma aviones y se aleja;
sale de día, de noche, a cada instante
hacia remotos aeropuertos.

La Vida se va, se fue, llega más tarde;
es difícil seguirla: tiene horarios
imprevistos, secretos;
cambia de ruta, sueña a bordo, vuela.

La Vida puede llegar ahora, no sabemos,
puede estar en Nebraska, en Estambul,
o ser esa mujer que duerme
en la sala de espera.

La Vida es el misterio en los tableros,
los viajantes que parten o regresan,
el miedo, la aventura, los sollozos,
las nieblas que nos quedan del adiós
y los aviones puros que se elevan
hacia los aires altos del deseo.

Eugenio Montejo





Ela Cuavas - La estación dolorosa

 

La estación dolorosa

Vivo en un lugar lleno de árboles y vacas, y mujeres con niños en sus brazos que caminan largos trayectos buscando un poco de leña, un poco de agua, un poco de leche; mujeres hechas de viento, de madera gastada y de sed.

   Mujeres que amasan el barro del desamparo en sus costillas y encienden sus lámparas con el aceite que brota de sus muslos.

  En el verano el lugar que habito se llena de polvo, el sol quiebra el rostro de los animales y Dios se esconde como un niño detrás de los árboles.

  Todo se transforma en esa estación dolorosa, hay una llaga que acosa el pie izquierdo y un ángel lanzallamas juega con su aburrimiento a las puertas del cielo.

  Pero el invierno es lo peor, el barro se pega al alma como una maldición y no hay manera de transportarse, el camino se llena de Cristos con sus cruces a cuestas y sólo caminar nos vuelve mansos.

   Me toca vivir aquí, cada día debo ponerme una máscara que oculte las lágrimas; yo que soñaba con una casita frente al mar y pescadores de piel renegrida hablando de sus dulces preocupaciones; hablando del sol, del viento y la marea.

   En este lugar hay una montaña donde ayer hubo hombres con la inteligencia de un pequeño dios, el alma blanca y las manos cuarteadas por el trabajo.

   Aquí Dios ha olvidado sus zapatos para que recordáramos que no todo es luz en su reino.

   Y a mí sólo me ha tocado el viento amenazando con llevarse mi casa, y dentro de poco no seré más que un cristal esparcido después de la estampida.


Ela Cuavas


(Montería, Córdoba, Colombia, 1979)


De Juntar los huesos, 2011


(Abisinia Review)




1 de julio de 2026

Isabel Escudero

 

Como la noche para el lobo,
tengo que ser el cuenco
de tu aullido solo





Atardecer:
también hoy
se ha hecho ayer.





Tenerte presente,
memoria de antaño,
verdad no será,
pero tampoco engaño.


Isabel Escudero


Fiat umbra. Pre-Textos, 2008



30 de junio de 2026

Anna Ajmátova - En memoria de Mijaíl Bulgákov



EN MEMORIA DE MIJAÍL BULGÁKOV

Esto te ofrezco en vez de rosas mortuorias,
en vez del humo del incienso:
tan ceñida tu vida y hasta el fin
con ese espléndido desdén.
Bebías vino, eras el mejor para las bromas
y te ahogabas entre cuatro paredes;
tú mismo abriste a la oscura visitante
y te quedaste a solas con ella.
Ya no estás, y todo alrededor guarda silencio
sobre el padecimiento y nobleza de tu vida,
sólo mi voz, como una flauta, suena,
en tu mudo, callado funeral.
Oh, quién podría pensar que yo, la medio loca,
yo, la plañidera de los días ya idos,
yo, que me consumo en un fuego sin llama,
que todo lo perdió y lo olvidó todo,
habría de recordar a quien lleno de fuerza,
lleno de voluntad y de proyectos brillantes,
me hablaba ayer tan sólo, o así me lo parece,
ocultando el temblor de su dolor mortal.

Anna Ajmátova


Traducido por Olvido García Valdes, Monica Zgustova




(Kiev Jan 2012 Bulgakov plaque, fotografía de Dina Dubrovskaya)




29 de junio de 2026

Blas de Otero - «Y yo me iré…», con Juan Ramón

 


«Y yo me iré…»  


                              otras veces voy al cine, que es
                               como un río pero retratado



Bilbao. Me voy ya pronto,
y no sé si volveré.

Esta vez llevo mis libros,
mis discos, y otras chanfainas
menudas. No volveré.

Te padecí hasta el ahogo,
Bilbao: tu cielo, tus casas
negras. Y tu hipocresía.

No, no volveré.

Quemaste mi juventud
como un trapo viejo. Un día,
me rebelé. Vi, y volví.

No, no volveré.

Me laceraste hasta el fondo
del alma. Me arrebañaste
la ilusión: no el entusiasmo.

Insistí hasta lo inverosímil.
Eso me salvó. Rompí
la puerta, y me fuí. Y volví.

No, no volveré.

Labrad, amigos,
un túmulo a mi ausencia (si
es plagio, mejor) Si muero,

Dejaré el balcón abierto:
no sé si en Cuba, en Madrid,
en Moscú, en París. No sé

dónde. Pero lo que sé
seguro, es que me voy. Y
no volveré.


Blas de Otero


De Hojas de Madrid con La galerna [1968-79], leído en Expresión y reunión A modo de antología. Alianza Editorial, 2ª reimp. 1985


______________________________________



El viaje definitivo

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez


Tomado de «Corazón en el viento», en Poemas agrestes, 1910-1911.



20 de junio de 2026

Diego Sánchez de Badajoz - «Yo que bellotas comí…»

 

“Yo que bellotas comí,
y pan y galletas vos,
gusanos ambos a dos
nos han de comer aquí”.

“¡Oh, Muerte llena de daños,
que a los más seguros matas
y a quien te llama dilatas
con mill trabajos estraños!;
son tus lazos tan tacaños
que a los alegres enlazas
y a los tristes amenazas
y dexas bivir mill años!”.

Diego Sánchez de Badajoz

(1479-1549)


(Leído en El juego de la taba)

18 de junio de 2026

Dos poemas de Johanna Barraza Tafur

 

En el barrio suenan disparos,
me apresuro a cerrar la puerta
pero un conocido la empuja
para resguardarse y lo dejo entrar.
Les disparan
a los que juegan cartas
en la esquina, dice.
Corro hacia el lugar
pero un vecino me detiene,
me abraza contra una reja,
pide que no me mueva
e intenta que no mire al sicario.
Decido mirarlo
mientras me apunta con el arma,
mi miedo no representa un peligro.
Las sillas y las mesas están agujereadas,
yo busco una billetera,
una camisa o una chancleta,
algo a lo que aferrarme.
Junto al árbol de níspero
veo el cuerpo de mi padre,
lo volteo para acunarlo
en mis brazos,
abre sus ojos
y su mirada penetra en mí
como bálsamo sobre una herida.


***


Desde aquel día
la muerte se pasea por el barrio,
junto a la puerta de mi casa.
Tiene veinte años,
nombre y apellido,
siempre usa una gorra
que no permite ver
sus ojos cafés,
esos que me gustaron
cuando era chica.
Ahora me obligan a jugar
a que no les conozco.

Johanna Barraza Tafur



Sembré nísperos en la tumba de mi padre, 2022


(Zenda)