CUARENTA AÑOS MÁS TARDE
Antonio
En el recinto sepia de tu fotografía,
cuarenta años más tarde, una tarde entre amigos
han venido a dolerme tu muerte y tu belleza
mientras tengo tan leve cartón entre las manos
y en la umbría de un patio de aspidistras y helechos
sigues quieto en tu grata mecedora de mimbre.
Giraba junto al puente su rueda la albolafia
cuando sobre el pretil del río te nombraron
y el arcángel tus manos vació de repente.
Tras el fulgor de julio, la tierra sigue siendo
tremendamente dura y hermosamente cierta.
María Victoria Atencia
El mundo de M.V. (1978)
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