En nuestro oficio la voluntad manda muy poco.
Los amos son la intuición y el instinto.
(...)
Lo malo es que el sueño es como un poema.
No se le debe perseguir.
Ha que dejarle que venga por su ajeno pie.
Ramón Irigoyen
En el poema «Nuevas promociones», del libro Cielos e inviernos. 2ª edición (1ª en Ediciones Hiperión), diciembre 1980
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