Algunos aforismos contienen in nuce la sabiduría de un tratado. Así el de Lichtenmberg que reza: “Un libro es como un espejo: si un mono se asoma a él no puede ver reflejado a un apóstol”.
Tal vez no sea ocioso señalar que el primero en asomarse a este espejo es el propio autor.
Manuel Neila
El silencio roto, Llibros del Pexe, 1998
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Ein Buch ist ein Spiegel, wenn ein Affe hineinsieht, so kann kein Apostel heraus gucken.
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