Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1

5 de enero de 2025

Peter Handke - Canción de la niñez

 

CANCIÓN DE LA NIÑEZ 

Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.

Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
y echaba a correr de pronto,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?
Lo que veo oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?

Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, las judías,
el arroz con leche y la coliflor.
Ahora lo come todo y no por obligación.

Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, con suerte, solo en ocasiones.
Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora se estremece ante a ella.

Cuando el niño era niño,
jugaba abstraído,
y ahora se concentra en cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño,
como alimento le bastaba una manzana y pan
y hoy sigue siendo así.

Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y aún sigue siendo así.
Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua
y aún sigue siendo así.
En cada montaña ansiaba
la montaña más alta
y en cada ciudad ansiaba
una ciudad aún mayor
y aún sigue siendo así.
En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado
como aún lo sigue estando,
Era tímido ante los extraños
y aún lo sigue siendo.
Esperaba la primera nieve
y aún la sigue esperando.

Cuando el niño era niño,
tiraba una vara como lanza contra un árbol,
y ésta aún sigue ahí, vibrando.

Peter Handke



LIED VOM KINDSEIN

Als das Kind Kind war,
ging es mit hängenden Armen,
wollte der Bach sei ein Fluß,
der Fluß sei ein Strom,
und diese Pfütze das Meer.

Als das Kind Kind war,
wußte es nicht, daß es Kind war,
alles war ihm beseelt,
und alle Seelen waren eins.

Als das Kind Kind war,
hatte es von nichts eine Meinung,
hatte keine Gewohnheit,
saß oft im Schneidersitz,
lief aus dem Stand,
hatte einen Wirbel im Haar
und machte kein Gesicht beim fotografieren.

Als das Kind Kind war,
war es die Zeit der folgenden Fragen:
Warum bin ich ich und warum nicht du?
Warum bin ich hier und warum nicht dort?
Wann begann die Zeit und wo endet der Raum?
Ist das Leben unter der Sonne nicht bloß ein Traum?
Ist was ich sehe und höre und rieche
nicht bloß der Schein einer Welt vor der Welt?
Gibt es tatsächlich das Böse und Leute,
die wirklich die Bösen sind?
Wie kann es sein, daß ich, der ich bin,
bevor ich wurde, nicht war,
und daß einmal ich, der ich bin,
nicht mehr der ich bin, sein werde?

Als das Kind Kind war,
würgte es am Spinat, an den Erbsen, am Milchreis,
und am gedünsteten Blumenkohl.
und ißt jetzt das alles und nicht nur zur Not.

Als das Kind Kind war,
erwachte es einmal in einem fremden Bett
und jetzt immer wieder,
erschienen ihm viele Menschen schön
und jetzt nur noch im Glücksfall,
stellte es sich klar ein Paradies vor
und kann es jetzt höchstens ahnen,
konnte es sich Nichts nicht denken
und schaudert heute davor.

Als das Kind Kind war,
spielte es mit Begeisterung
und jetzt, so ganz bei der Sache wie damals, nur noch,
wenn diese Sache seine Arbeit ist.

Als das Kind Kind war,
genügten ihm als Nahrung Apfel, Brot,
und so ist es immer noch.

Als das Kind Kind war,
fielen ihm die Beeren wie nur Beeren in die Hand
und jetzt immer noch,
machten ihm die frischen Walnüsse eine rauhe Zunge
und jetzt immer noch,
hatte es auf jedem Berg
die Sehnsucht nach dem immer höheren Berg,
und in jeden Stadt
die Sehnsucht nach der noch größeren Stadt,
und das ist immer noch so,
griff im Wipfel eines Baums nach dem Kirschen in einem 
Hochgefühl
wie auch heute noch,
eine Scheu vor jedem Fremden
und hat sie immer noch,
wartete es auf den ersten Schnee,
und wartet so immer noch.


Als das Kind Kind war,
warf es einen Stock als Lanze gegen den Baum,
und sie zittert da heute noch.



(Fuente: Seikilos)


4 de enero de 2025

El poeta, según Ósip Mandelstam

 

El poeta es maestro del eco.

Ósip Mandelstam





Myriam Moscona - Tela de sevoya

 

¿Todos los abuelos de la Tierra hablarán con esos giros tan extraños?
  Esther Benaroya creció envuelta en ese español entreverado con palabras de otros mundos. El judeoespañol no fue la lengua de sus estudios pero sí la que escuchó de sus padres y abuelos. Más adelante vino a hablarla lejos, «adonde arrapan al güerko: Meksiko? Meksiko era para mozotros, en la karta, solo un payis ke de la banda izkyedra le enkolgava una lingua larga kon el nombre de la Basha Kalifornia».
  Al poco tiempo de su llegada, Esther Benaroya, la abuela paterna, decide ir a Sears Roebuck, aquella tienda departamental abierta ante sus ojos alterados por la luz de neón. Necesita comprar pasadores para aplacarse los rizos. Sube las escaleras eléctricas con un temor que nadie parece distinguir. Se encamina al segundo piso y, muy segura de lo que busca, aborda a una dependienta:
  —Senyorita, kero merkar unas firketas para los kaveyos.
  —¿Unas qué?
  —Trokas, firketas.
  La empleada no logra comprender.
  Desde hace algunas semanas, aprendió la palabra chingada y luego chingadera pero ella prefiere el diminutivo: chingaderika. Así pues, se corrige:
  —Kero unas chingaderikas, bre.
  La empleada se sonroja y va disparada en busca del gerente. Esther Benaroya sale con un paquete de cartón lleno de pasadores con punta engomada. La hace feliz desesperar a la gente. Ya le han dicho que la palabra chingadera es una majadería en ese país, pero ella no se inmuta. Es su forma de decir «agora avlo vuestro espanyol komo lo avlash vosotros en la Espanya i en Meksiko». Unos se escandalizan, otros la ignoran o se carcajean ante sus chifladuras.
   Antes de llegar a México, sólo podía decir que era un país lejano donde se usaban chapeos de charro y se comía picante en forma exagerada: «Dize el marido miyo ke los mushos le kedan kemando dospues de estas komidas de foegos».
   Al desembarcar en estas tierras pensó por un momento que todos los mexicanos eran de sangre judía. Todos hablaban español, esa lengua de los sefardíes de Turquía y de Bulgaria. «Ama aki lo avlan malo, malo… No saven dezir las kozas kon su muzika de orijín».

Myriam Moscona


Tela de sevoya, Acantilado, 2014






Una fotografía de Eugeni Forcano

 


Eugeni Forcano - ¡Sorpresa!, Barcelona, 1965 



Una fotografía de Malick Sidibé

 



Malick Sidibé (1936 - 2016)​ fue un fotógrafo maliense, conocido por sus estudios en blanco y negro de la cultura popular en Bamako en la década de 1960.



Glenn Gould, por Yousuf Karsh (1957)

 



Yousuf Karsh (1908 - 2002) - Glenn Gould, 1957, gelatin silver print


(Ingrid Bergman, por Yousuf Karsh, 1946)