Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1

4 de junio de 2024

Serge Reggiani- «De velours et de soie»

 

DE VELOURS ET DE SOIE

Les fleurs sauvages
Les océans du monde
Les îles blondes
M'avaient toujours tenté

Finis les grands voyages
Finis les ciels oranges
Tous les frissons étranges
Tu me les as donnés

De velours et de soie
Comme ta chair parfumée
De lumière et de velours
Comme tes yeux

De rose et de lumière
Comme le goût de ta bouche
De sang et de rose fraîche
Comme tes joues

De feu, d'or et de sang
Comme un baiser que tu me donnes
D'argent de feu et d'or
Comme ton corps qui s'abandonne

De soleil et d'argent
Tes cheveux dans le vent mauve
De plaisir et de soleil
Comme une nuit dans tes bras

Musique: Jimmy Walter - Paroles: Boris Vian

E, naturellement, la voix de Serge Reggiani.


Dos refranes masai

 

No te amo, así que puedes odiarme.

No hay nada tan malo que no pueda ser olvidado.


Refranes masai



En El sueño de África, de Javier Reverte (1ª ed. 1996)



3 de junio de 2024

Un aforismo de Kafka

 

El camino verdadero transcurre sobre una soga que no ha sido tendida en las alturas, sino apenas a escasa distancia del suelo. Parece haber sido dispuesta para tropezar antes que para pasar sobre ella.


Franz Kafka 


Der wahre Weg geht über ein Seil, das nicht in der Höhe gespannt ist, sondern knapp über dem Boden. Es scheint mehr bestimmt stolpern zu machen, als begangen zu werden.


(Franz Kafka, 3 de julio de 1883 - 3 de junio de 1924)



Aforismos de Zürau (Wikipedia)

El surco del tiempo (12-10-2014)



Francisco Umbral, Claude Roy y Manuel Alcántara

 

Hablemos del esqueleto, de mi esqueleto, que es el que mejor conozco, y aún así no lo conozco nada, pues el esqueleto es el gran desconocido. «El muerto que seré se asombra de estar vivo», escribió un poeta francés. «Qué vocación de muerto en mi esqueleto», entrevé un poeta español. Si los filósofos nos han hablado siempre del alma, los poetas han preferido hablar del cuerpo, y por eso han acertado más.

Francisco Umbral, Mortal y rosa (1975)



El original del poeta francés, Claude Roy:


LE POSEUR DE QUESTIONS

Très loin, dans le dedans de mon écorce chaude,
dans le noir embrouillé des veines et du sang,
le poseur de questions tourne en rond, tourne et rôde
il veut savoir pourquoi tous ces gens ces passants?

Le mort que je serai s’étonne d’être en vie,
du chat sur ses genoux qui ronronne pour rien,
du grand ciel sans raison, du gros vent malappris
qui bouscule l’ormeau et se calme pour rien.

Un cheval roux pourquoi? Pourquoi un sapin vert?
Et pourquoi ce monsieur qui fait une addition,
qui compte : un soleil, deux chiens, trois piverts,
qui compte sur ses doigts pleins de suppositions?

Il compte sur ses doigts, mais perd dans ses calculs
sa raison de compter, sa raison de rêver,
sa raison d’être là, tout pesant de scrupules,
et d’être homme vivant sans qu’on l’ait invité.


Claude Roy

(1915 - 1997)



Y el soneto del poeta español, Manuel Alcántara:


RADIOGRAFÍA

Detrás del bien urdido parapeto
de músculos, tejidos y alegría;
tras la provisional cristalería
de las venas, reside, hondo, el secreto.

¡Qué vocación de muerto en mi esqueleto!
En el cliché de la radiografía
he visto al que seré —quién sabe el día—
el día en el que Dios me ponga el veto.

Me vive en la extensión roja y espesa
un vertical difunto ensimismado,
un huésped mineral de la ternura.

No es que me importe, pero qué sorpresa
que me flote en la sangre un ahogado,
que esté de pie y que tenga mi estatura.

Manuel Alcántara

(1928 - 2019)




1 de junio de 2024

Pablo García Baena - Junio

 

JUNIO

Oh, sé que he de buscarte
cuando el otoño abrume con sus frutos goteantes la tierra,
cuando las mozas pasen mordiendo los racimos
como si fueran labios,
cuando las piernas rudas de los hombres
se tiñan con la sangre púrpura de las vides
y quede una canción flotando en el azul helor de la tarde madura.
Oh, sé que he de buscarte.
Cuando caiga en el río el beso desmayado de la última adelfa
buscaré tus pisadas sobre la arena tibia
donde tu cuerpo expiraba bajo el mío
como un tallo verde en el suspenso mediodía.
Oh, sé que he de buscarte,
cuando el dormido cisne del otoño aletee en su nido;
pero Junio es ahora un pastor silencioso
que coronan los oros sagrados de la trilla,
y yo bebo en tu cuerpo la música desnuda
que languidece en los violines lentos de la siesta.
Oh, yo sé que he de buscarte
cuando la campiña despierte del letargo amarillo de los élitros;
pero ahora es tu cuerpo sólo, tu cuerpo junto al mío,
mientras Junio incendia la felicidad de los montes más lejanos
y el río besa tímidamente nuestros pies
como si Narciso nos contemplara con sus diluidos ojos
verdes de agua.

Pablo García Baena



Junio, 1957