Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1

7 de marzo de 2024

Jacques Prévert - «Dejeuner du matin»

 

Conocí este poema de Jacques Prévert como letra de una canción interpretada por Marlene Dietrich. La música, naturalmente, de Joseph Kosma.


DÉJEUNER DU MATIN

Il a mis le café
Dans la tasse
Il a mis le lait
Dans la tasse de café
Il a mis le sucre
Dans le café au lait
Avec la petite cuiller
Il a tourné
Il a bu le café au lait
Et il a reposé la tasse
Sans me parler
Il a allumé
Une cigarette
Il a fait des ronds
Avec la fumée
Il a mis les cendres
Dans le cendrier
Sans me parler
Sans me regarder
Il s’est levé
Il a mis
Son chapeau sur sa tête
Il a mis
Son manteau de pluie
Parce qu’il pleuvait
Et il est parti
Sous la pluie
Sans une parole
Sans me regarder
Et moi j’ai pris
Ma tête dans ma main
Et j’ai pleuré.


Jacques Prévert


DESAYUNO

Echó café
En la taza
Echó leche
En la taza de café
Echó azúcar
En el café con leche
Con la cucharilla
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Sin hablarme
Encendió un cigarrillo
Hizo anillos
De humo
Volcó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se puso de pie
Se puso
El sombrero
Se puso
El impermeable
Porque llovía
Y se marchó
Bajo la lluvia
Sin decir palabra
Sin mirarme
Y me cubrí
La cara con las manos
Y lloré.




6 de marzo de 2024

Un proverbio árabe

 

Besa la mano de tu enemigo hasta que se la partas.

Proverbio árabe




Epígrafe en un poema de Cielos e inviernos, “Adiós, muchacho, compañero de mi vida”, de Ramón Irigoyen, Ediciones Hiperión, 1980, 2ª edición (1ª ed. 1979)


4 de marzo de 2024

Tres aforismos de Carlos Díaz Dufoo, hijo

 

Acomodarse es, a un tiempo, triunfar y perecer.

                              *

La razón le abandona cuando necesita pensar.

                              *

Cultivó el arrebato para dar razón de sí.


Carlos Díaz Dufoo, hijo




CARLOS DÍAZ DUFOO, HIJO (Ciudad de México, 1888-1932), desempeñó un papel poco menos que marginal en la escena literaria de su tiempo. Tras graduarse como abogado en la Escuela Libre de Derecho, trabajó brevemente en la compañía petrolera El Águila, con sede en Tampico, y, más tarde, en el despacho de abogados Gancino y Riba de la Ciudad de México. Contrajo matrimonio en los años veinte e impartió clases como profesor de historia antigua y filosofía en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Facultad de Derecho. De su vida personal poco más se sabe. Nunca viajó a Europa. No figuró de manera oficial en ningún grupo literario ni tomó parte en proyectos culturales de relevancia, exceptuando su participación en la fundación de La Nave, en 1914, y su colaboración en otras revistas de la época, como Contemporáneos y México Moderno. La aparición de Epigramas, de 1927, le granjeó una reputación imperecedera como prosista, reconocida por autores del calibre de Alfonso Reyes o Julio Torri, a quien le unió una estrecha amistad. Díaz Dufoo decidió acabar con su vida el 30 de abril de 1932. Pero, pese a la parquedad de su obra, compuesta apenas por un puñado de ensayos, poemas, diálogos y textos dramáticos, y a su carácter huidizo y poco sociable, que le valió el sobrenombre de «el aforista desconocido» y le libró cabalmente de salir en la foto, su escritura ha mantenido una influencia casi constante en el panorama de la literatura mexicana reciente. 

Nota de Firmamento Editores




1 de marzo de 2024

Agustín de Foxá - Origen

 

ORIGEN  
(Las fuerzas de la tierra)

Me gusta que mi cuerpo presienta la tormenta,
sentir como una planta, una espina, una ola,
al trueno negro por la noche.
Que me entren por las plantas de los pies
duros efluvios de los minerales;
¡oh, Pan, dame tu fruta y tu piel de pantera,
la leche de las corzas y el racimo cargado,
los cuarzos y los óxidos, los saurios primitivos
y aquel fuego encendido por un brazo peludo
en el primer invierno de la Tierra.
Quiero estar con raíces y con nervios; tentáculos
que capten el ozono de las lluvias.
El caracol marino y la tortuga, sean
como un sueño en el suero salado de mi sangre.
Que el pecho de la hembra inflame mis arterias;
que me ahuyente el dulzón hedor de los cadáveres
y sienta los nocturnos espantos de las grutas
pintadas de rojizos bisontes abultados.

Agustín de Foxá