Desde Argentina, este retrato de J;D, Sofía, 2009.
LOS DOS HERMANOS
Uno estuvo prisionero en Alemania
y desde hace treinta años se queda mirando
el pan como si tuviera el hambre de entonces.
El otro hizo la guerra en África
y mira el agua del vaso
con la sed que tenía en el desierto.
Ahora viven encerrados en casa
y no quieren ver a nadie.
Duermen en la cama grande
dándose la espalda y hunden
las caras en las almohadas.
A veces salen de noche
y caminan por las calles
anchas y desiertas
uno delante del otro
como la Luna y la Tierra por el cielo
que van quién sabe adónde.
Tonino Guerra
Poesía completa (Tonino Guerra) Universidad Popular S.S. de los Reyes, 2001. Traducción: Juan Vicente Piqueras
(Leído en El juego de la taba)
[SEÑORA MORRIS]
¡Qué bella es usted, señora Morris!
Permítame que le diga que he visto miles de mujeres, señora Morris:
mujeres compactas como una buena bola de nieve comprimida,
mujeres tan decididas como un partido de los Harlem Globe Trotters,
mujeres esquimales que yo imagino con olor a caribú,
mujeres de maneras tan distantes como Nueva Zelanda de mis pies,
mujeres que desearían presidir la General Motors
con gafas de montura metálica y un puro cubano sobre la hoja del balance,
mujeres discretas a modo de corto papel secundário en una gran película,
mujeres muy robustas que parecen alimentadas con eficaces piensos "Sanders",
mujeres que apoyan a la O.T.A.N. y entienden de política exterior,
mujeres que solo recuerdan aquello que no ha sucedido,
mujeres que saben más que Kant, Descartes y Einstein formando equipo,
mujeres mordaces que al hablar golpean con las dos manos,
pequeñas Rocky Marciano del lenguaje oral,
mujeres que bailan entre palmera y estatua griega,
mujeres senadoras que ignoran que la luna es unicamente un aro de baloncesto más
para que se entrenen Collins, Glenn, Aldrin y también los rusos,
mujeres mejicanas, mujeres mecanógrafas, mujeres traductoras,
mujeres "de langosta y Coca-Cola" en decenas de puntos geográficos,
pero usted sí que es bella, señora Morris,
bajo sus quinientos mil dólares de renta anual!
(enero de 1977)
Pedro Casariego Córdoba
(Madrid, 1955-1993)
Leído en contrapoesía (antilogía de poetas reversados) [Pedro Casariego - Arturo Martínez - Eduardo Scala - Gonzalo Escarpa], Ya lo dijo Casimiro Parker, 2010
CANCIÓN DE CARNAVAL
Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.
Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada.
Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.
Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.
Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown;
mientras Arlequín revela
que al prisma sus tintes roba
y aparece Pulchinela
con su joroba,
di a Colombina la bella
lo que de ella pienso yo,
y descorcha una botella
para Pierrot.
Que él te cuente cómo rima
sus amores con la Luna
y te haga un poema en una
pantomima.
Da al aire la serenata,
toca el auro bandolín,
lleva un látigo de plata
para el spleen.
Sé lírica y sé bizarra;
con la cítara sé griega;
o gaucha, con la guitarra
de Santos Vega.
Mueve tu espléndido torso
por las calles pintorescas,
y juega y adorna el Corso
con rosas frescas.
De perlas riega un tesoro
de Andrade en el regio nido,
y en la hopalanda de Guido,
polvo de oro.
Penas y duelos olvida,
canta deleites y amores;
busca la flor de las flores
por Florida:
Con la armonía te encantas
de las rimas de cristal,
y deshojas a sus plantas,
un madrigal.
Piruetea, baila, inspira
versos locos y joviales;
celebre la alegre lira
los carnavales.
Sus gritos y sus canciones,
sus comparsas y sus trajes,
sus perlas, tintes y encajes
y pompones.
Y lleve la rauda brisa,
sonora, argentina, fresca,
¡la victoria de tu risa
funambulesca!
Rubén Darío
Prosas profanas y otros poemas (1896)