BARRA
Todavía es posible distinguir
en la ropa arrugada y sudorosa
las huellas de una efímera elegancia
nocturna, y en el rostro demacrado
por la falta de sueño y la bebida
el aire delicioso en el café
de empleados, taxistas y noctámbulos
a primera mañana, cuando ya
un resplandor difuso anuncia el día,
y todo lo ocurrido, si es que hay algo
que contar, se parece demasiado
al parte matinal que nadie escucha
en la radio encendida, algo lejano
que sucede de noche y que no importa.
DOMINGO CINE
Lo raro es que la tarde, para algunos,
merezca ser vivida intensamente
hasta el final; que siga habiendo gente
paseando por la calle, inoportunos
bares abiertos desde muy temprano
y muchachas con blusas escotadas
que acuden a una cita. Y que el verano
demore inútilmente estas veladas
de domingo, hasta hacer que no sintamos
presos en un compartimiento estanco
a la felicidad, mientras miramos
en los televisores encendidos
imposibles películas en blanco
y negro que tampoco hemos vivido.
Manuel Benítez Carrasco
(Granada, 1924 - 1999)
3 de enero de 2022
Dos sonetos de Manuel Benítez Carrasco
2 de enero de 2022
Dolores Castro - «Cómo arden, arden...»
Cómo arden, arden
mientras van a morir empavesadas
las palabras.
Leñosas o verdes palabras.
Bajo su toca negra se enjaezan
con los mil tonos de la lumbre.
Y yo las lanzo a su destino;
en su rescoldo brillen.
Dolores Castro
(Aguascalientes, 1923)
Soles, 1978.
1 de enero de 2022
Ángel de Frutos Salvador - «La magia verbal en los niños...»
La magia verbal en los niños: «tú lo has dicho, tú lo eres.»
Ángel de Frutos Salvador
Puentes en el desierto. Afuerismos, 2007.
Luís de Camões - «Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades...»
Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades,
Muda-se o ser, muda-se a confiança;
Todo o mundo é composto de mudança,
Tomando sempre novas qualidades.
Continuamente vemos novidades,
Diferentes em tudo da esperança;
Do mal ficam as mágoas na lembrança,
E do bem, se algum houve, as saudades.
O tempo cobre o chão de verde manto,
Que já coberto foi de neve fria,
E em mim converte em choro o doce canto.
E, afora este mudar-se cada dia,
Outra mudança faz de mor espanto:
Que não se muda já como soía.
Luís de Camões
