Fotografía de Herr_Mueller - The Good Life #1

3 de enero de 2022

Dos sonetos de Manuel Benítez Carrasco

 

BARRA

Todavía es posible distinguir
en la ropa arrugada y sudorosa
las huellas de una efímera elegancia
nocturna, y en el rostro demacrado

por la falta de sueño y la bebida
el aire delicioso en el café
de empleados, taxistas y noctámbulos
a primera mañana, cuando ya

un resplandor difuso anuncia el día,
y todo lo ocurrido, si es que hay algo
que contar, se parece demasiado

al parte matinal que nadie escucha
en la radio encendida, algo lejano
que sucede de noche y que no importa.



DOMINGO CINE

Lo raro es que la tarde, para algunos,
merezca ser vivida intensamente
hasta el final; que siga habiendo gente
paseando por la calle, inoportunos

bares abiertos desde muy temprano
y muchachas con blusas escotadas
que acuden a una cita. Y que el verano
demore inútilmente estas veladas

de domingo, hasta hacer que no sintamos
presos en un compartimiento estanco
a la felicidad, mientras miramos

en los televisores encendidos
imposibles películas en blanco
y negro que tampoco hemos vivido.

Manuel Benítez Carrasco

(Granada, 1924 - 1999)



José Gorostiza - Reloj

 

RELOJ

¿Qué corazón tan avaro
cuenta el metal
de los instantes.

José Gorostiza




1 de enero de 2022

Ángel de Frutos Salvador - «La magia verbal en los niños...»

 

La magia verbal en los niños: «tú lo has dicho, tú lo eres.»

Ángel de Frutos Salvador


Puentes en el desierto. Afuerismos, 2007.



Luís de Camões - «Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades...»

 

Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades,
Muda-se o ser, muda-se a confiança;
Todo o mundo é composto de mudança,
Tomando sempre novas qualidades.

Continuamente vemos novidades,
Diferentes em tudo da esperança;
Do mal ficam as mágoas na lembrança,
E do bem, se algum houve, as saudades.

O tempo cobre o chão de verde manto,
Que já coberto foi de neve fria,
E em mim converte em choro o doce canto.

E, afora este mudar-se cada dia,
Outra mudança faz de mor espanto:
Que não se muda já como soía.


Luís de Camões