NIÑA AL FINAL
Ella:
Sonrisas no
aprendidas
chocan en
mi granada.
Me las hallo
en el agua redonda
de mi pozo.
Me empino para ser
mujer, pero
no llego.
Ya me subo
medias y ligas,
ya me bajo la falda
a la misma cintura
de la rodilla.
No sé por qué me busco,
con este afán de niño hambriento
los senos con los dedos.
Los senos,
que exigen terreno
al percal
y al viento.
Yo les he cobrado miedo
a los chivos
y a los ojos
de aquel muchacho
de moreneces y alargamientos
de higos secos...
Pero los sigo
sin saber por qué yo...
Yo:
Tú desafías a los limones
y a los corazones.
Miguel Hernández
De los primeros poemas de Miguel Hernández. Leído hoy en Perito en lunas Poemas de adolescencia Otros poemas. Editorial Losada. Cuarta edición: 25-X-1976, Buenos Aires; libro adquirido un 14 de julio de 1977