Aquí, tranquilamente,
voy a decirte una palabra,
la última palabra
donde quedó tu corazón antiguo…
Aquí, tranquilamente:
Dios era carne entonces
y tú lo recreabas en tu espíritu.
¡Arrodíllate, porque
no volverás dos veces a ser niño!
Jesús Hilario Tundidor
No hay comentarios:
Publicar un comentario