¿Cómo es que si te has muerto
obedeces a tu nombre
y vienes si te llamo?
¿Cómo puedes tú saber
quién eres
ni a mí reconocerme ?
Aquí en el camposanto
ya el tiempo y la lluvia
de las cintas las letras
han borrado,
y estos crisantemos
no son ya para tu tumba.
que el viento ha enmarañado.
La araña que se mece
en ese hilo de oro
no llega a la gota de rocío:
se mira y no sabe
y se asusta y retrocede...
y yo no acierto a dar contigo
entre tanta mayoría!
Agustín García Calvo
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