Vivimos como si fuéramos inevitables.
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Nuestra especie, llegada hasta aquí: ráfagas aisladas de desesperación, alegría nerviosa y soberanía de la incertidumbre.
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A cierta edad la vida no tiene otro destino que la continua reconstrucción del otoño.
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Las migas que hemos echado en el camino se las come la muerte. No sabremos regresar.
Ramón Andrés
Caminos de intemperie, Galaxia Gutenberg, 2022
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