[…] El poemínimo parece facilísimo (cualquiera lo hace), pero los imitadores descubrieron que era endemoniadamente difícil.
Hacerlo requiere de una espontaneidad diferente a la del meditado epigrama, y de un maligno toque poético que lo coloca a cien años de luminosa oscuridad del hai-kai (haikú); tampoco es un aforismo ni un apotegma ni un dogma. Para llegar o medio llegar a un acuerdo, inventé el término apodogma —y todos tan intranquilos.
Dislocar y trastocar; crear, es el único secreto de esta singular forma de expresar referencias maternales sin llegar jamás a los extremos líricos y delictuosos de la mentada por la mentada misma.
Efraín Huerta
CUAS!
No fue
Una separación
Ni siquiera
Un desgarramiento
Simplemente
Me dijo
Que me fuera
Mucho
Pero muchísimo
Hacia
Los confines
De ninguna
Parte
DISTANCIA
Del
Dicho
Al
Lecho
Hay
Mucho
Trecho
De Los poemínimos, en Los eróticos y otros poemas (1974). Reedición en Ultramarinos Editorial, Barcelona, 2016
Aquí, más.
