Se fue sin siquiera saber para qué vino
Donaciano Bueno
Espigado y enjuto de talla alta,
botarate y autista y algo asceta,
que arribó a la vejez como poeta,
de burda calidad, que a vista salta.
Ingenuo, mas no tonto de remate,
iluso, estrafalario e iconoclasta,
seguro en convicciones, más que un plasta,
que la parca le dio su jaque mate.
De los mitos huyó, dios los consagre,
de lo banal pasó, no le interesa,
amante del yantar, la buena mesa,
nunca fue ni el aceite ni el vinagre.
Donaciano Bueno
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