CLXXXIII
Un golpe de viento
desvelado me ha
cerca del alba
(¡Eh! ¿Qué pasa?)
Torbellino de polvo corría
arrastrando los pies
alrededor de la casa.
Habían quedado batiendo
(¿Qué pasa?)
los postigos de la ventana.
He saltado del lecho,
descalzo, sin gafas
a asomar a la puerta vidriera
de atrás. (¿Qué pasa,
madre? ¿Qué pasa?)
Más allá de la tapia
sobre el puente de hierro
el cielo lívido
se secaba el sudor de la cara
(¡Eh!)
con jirones de sábanas
(¿Qué pasa?)
Acá, tras la alambrada,
el ánima de mi madre
llamaba a las gallinas muertas
con palmadas.
«Nada, nada, hijo mío.
Ha terminado el último
verano. Nada, nada.
Ale, a la cama.
¿Qué?:
entre lo negro, hijo,
¿ya blanquea tu barba?»
Como un gorrión que el viento
del nido derribara,
contra el turbio cristal todavía
mi corazón temblaba.
Agustín García Calvo
Más canciones y soliloquios. Editorial Lucina, 1988.
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