VOY A CUMPLIR 60
En otro tiempo
—ocurría en verdad en otro mundo,
en un planeta otro:
la impune juventud—
alguien ya con sesenta no era un viejo,
simplemente no era.
Se trataba
de un acontecimiento de invisibilidad.
Al fin y al cabo,
un asunto incurable.
Hoy me lo explico
—pero sin entender cómo ha ocurrido—
bajo un prisma geométrico:
esa recta tangente de la edad
que acaricia en un punto,
fervorosa,
la evanescente curva de la vida.
Qué absurdo de la edad:
ir a cumplir 60,
sin dejar de tener aún 18.
Carlos Marzal
Euforia, Tusquets, 2023
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