BAR DEL ESPEJO
Este bar en tinieblas pasó de moda.
Cayó del lujo extremo a la mala muerte.
Les sucede a los bares y a los hoteles
y a sus frecuentadores más insignes
Qué hermosas las muchachas que se reunían aquí hace treinta años.
Qué imposible y bellas son las de ahora.
Sin embargo, el martini conserva la perfección
inalterada en medio siglo.
Quizá gracias a él hay todavía algunas parejas
y otras mesas de solitarios.
Quisiera convocarlos para un último brindis
por todo lo que fue y no será nunca.
José Emilio Pacheco
La arena errante (1999), en Tarde o temprano [Poemas 1958-2009], Tusquets, 2010
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