LA MÁS BLANCA
Oye dulce chiquilla: jamás los trovadores
y nunca los juglares podremos olvidar
tu desvelo y ternura cuando nos acogiste
ni tu tez luminosa como una flor de almendro.
José Agustín Goytisolo
Cuadernos de El Escorial, Lumen, 1994
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